En Estados Unidos destapan a Ernesto Zedillo

Para suceder a Colosio, en el PRI también se barajaban los nombres de Fernando Ortiz Arana y Fernando Gutiérrez Barrios

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24/03/2014 23:44 Andrés Becerril
Después de las guardias de honor de Salinas de Gortari y de integrantes del gabinete, la sede del CEN del PRI abrió las puertas al pueblo en general para despedir a Colosio.
Después de las guardias de honor de Salinas de Gortari y de integrantes del gabinete, la sede del CEN del PRI abrió las puertas al pueblo en general para despedir a Colosio.

CIUDAD DE MÉXICO, 25 de marzo.- La sacudida que significó el asesinato de Luis Donaldo Colosio seguía meciendo al sistema político mexicano cuando desde Washington el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Bernard Aronson, destapó a Ernesto Zedillo como el sucesor del sonorense en la candidatura presidencial.

En un despacho informativo de la agencia española EFE, que reprodujo una entrevista que la CNN le hizo a Aronson, y que Excélsior publicó el 25 de marzo de 1994 en la página 26, el funcionario estadunidense también predijo que las elecciones del 21 de agosto de 1994 serían ganadas por el PRI.

“No creo que el asesinato (de Colosio) en sí mismo ponga en duda la estabilidad de México”, remarcó Aronson a la CNN, mientras que en México el presidente Carlos Salinas anunció la creación de una subprocuraduría especial para investigar el crimen y Manuel Camacho Solís siguió siendo el foco de atracción en la sucesión presidencial, como lo había sido durante los últimos casi cuatro meses.

Mientras allende el río Bravo se hablaba de Zedillo, sectores priistas también barajaban otros nombres, de entre los cuales saldría el sucesor del candidato asesinado en Lomas Taurinas, Tijuana.

En orden de posibilidades, el 25 de marzo de 1994 se conocía que Fernando Ortiz Arana, líder del PRI; Fernando Gutiérrez Barrios, exsecretario de Gobernación, y Ernesto Zedillo, coordinador de campaña de Colosio, eran los más mencionados para tomar el lugar de Colosio.

“Existe un reclamo generalizado de justicia frente al acto criminal que segó la vida de Luis Donaldo Colosio. Mi compromiso es no permitir la impunidad”, dijo Salinas al hacer el anuncio de la subprocuraduría especial y nombrar a Miguel Montes García como su titular. El presidente Salinas informó que Montes era el encargado de la investigación, a petición de Diana Laura Riojas de Colosio.

Hoy hace 20 años, los medios de comunicación publicaron la declaración del comisionado de Paz en Chiapas: “Después del gravísimo atentado que acaba de sufrir la nación reitero lo dicho: ¡no aspiro a ser Presidente de la República!

“¡Señores, por encima de todo y de todos está la patria, está la unidad de México!”, dijo Camacho con un tono dolido, minutos después de haber sido insultado hasta el cansancio por los priistas furiosos que estaban en el auditorio Plutarco Elías Calles de la sede nacional del PRI y que acusaban al excanciller de haber sido el asesino de Colosio.

A las exequias en el PRI llegaron los expresidentes Luis Echeverría, José López Portillo y Miguel de la Madrid. De los tres exmandatarios, Echeverría fue el que más aplausos recibió. Y al finalizar su guardia ante el féretro de Colosio, los tres tuvieron algo que decir hoy hace 20 años.

De la Madrid dijo que el asesinato del candidato presidencial del PRI es una seria advertencia y refleja la descomposición social. López Portillo se refirió a “fuerzas externas” que habrían estado atrás del crimen y aventuró que podría ser una oportunidad idónea para tener un candidato de unidad nacional. Echeverría, por su parte, todavía con ganas de incidir en la política nacional, arengó la misma frase que popularizó en su campaña en los albores de la década de los setenta.

“¡Arriba y adelante, siempre con la Revolución mexicana!”, dijo Echeverría frente al ataúd de Colosio, y agregó que “había conmoción, pero saldremos adelante”.

Los primeros escarceos entre los priistas, incluyendo al presidente Salinas, para ver qué procedía ante una situación inédita en el México moderno, dieron a manejar versiones publicadas en los medios de que los priistas podrían estar pensando en la modificación del artículo 82 de la Constitución para abrirle paso a Jaime Serra Puche, secretario de Comercio, y al titular de Gobernación Jorge Carpizo. (La modificación a ese artículo se hizo posteriormente y fue a partir del cual se pudo postular a Vicente Fox como candidato del PAN a la Presidencia.)

Al descartarse nuevas reformas constitucionales, al considerar que eso podría traer mayor inestabilidad política, se empezaron a barajar nombres para un nuevo destape que, buscaban los priistas, fuera lo más pronto posible.

De esa manera se empezaron a mencionar los nombres de Fernando Ortiz Arana, Fernando Gutiérrez Barrios y Ernesto Zedillo Ponce de León.

Para algunos priistas Ortiz Arana representaba la unidad de su partido; Gutiérrez Barrios, la línea dura, principalmente porque había sido militar y su trayectoria estaba ligada a la seguridad nacional. Mientras que a Zedillo lo avalaba su experiencia en la economía como secretario de Presupuesto, representaba a una nueva generación de políticos ligados a la tecnocracia y, en términos generales, no ha sido señalado de nada negativo.

Ante esa premura de distintos sectores priistas que empezaban a querer colocar a sus candidatos sustitutos, entre ellos el propio expresidente Echeverría, el Comité Ejecutivo Nacional del PRI tuvo que hacer público un boletín de prensa para tranquilizar a los madrugadores.

El boletín señala que sólo los priistas deberán tomar las decisiones que les corresponden y que sabrán responder puntualmente a los compromisos políticos, así como a sus responsabilidades.

La cúpula priista dijo en su comunicado que la indignación y el dolor de los priistas no permitirán que se adelanten decisiones “que sólo a los priistas nos toca tomar”.

En la víspera de homenaje de cuerpo presente que ofrecieron los priistas en su casa a Colosio, el presidente Salinas se apersonó en el hangar presidencial, a donde llegó el cuerpo de Colosio, procedente de Tijuana, donde fue asesinado la tarde noche del 23 de marzo.

Del aeropuerto, el cuerpo de Colosio fue llevado a la sede nacional del PRI, donde estuvo unas tres horas. La primera guardia de honor la hizo el presidente Salinas y luego pasaron los miembros del gabinete presidencial, legisladores y priistas de la cúpula.

Después, Colosio fue llevado a Gayosso de Félix Cuevas, donde permaneció hasta la mañana del 25 de marzo, desde donde fue llevado al aeropuerto para ser trasladado a Magdalena de Kino, Sonora, lugar donde nació el excandidato priista a la presidencia el 10 de febrero de 1950.

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