“Pensador de primera” adiós al filósofo Luis Villoro

Falleció ayer a los 91 años a causa de un paro respiratorio. Ante ello, su amigo y alumno Roger Bartra aseguró que se ha extinguido “un pensamiento muy potente” y califica su obra como “muy audaz y creativa”

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05/03/2014 23:28 Redacción / Foto: Héctor López
En días pasados, Luis Villoro acompañó a su hijo, el escritor Juan Villoro en la ceremonia de su ingreso al Colegio Nacional.
En días pasados, Luis Villoro acompañó a su hijo, el escritor Juan Villoro en la ceremonia de su ingreso al Colegio Nacional.

CIUDAD DE MÉXICO, 6 de marzo.- Gran observador de su entorno social, solidario con los campesinos y los indígenas, simpatizante de las causas de izquierda, generoso con sus amigos y siempre curioso por lo que hacían los jóvenes, el mexicano de origen catalán Luis Villoro fue “uno de los filósofos más sólidos, importantes e influyentes del siglo XX mexicano”.

Para el antropólogo y sociólogo Roger Bartra, su amigo desde hace décadas, el investigador y diplomático que murió ayer a los 91 años, víctima de un paro respiratorio, era un pensador “de primera línea, muy original, muy audaz, muy creativo. Se ha extinguido —dijo— un pensamiento muy potente”.

El autor de El salvaje en el espejo dice que su amigo, con quien tenía “una relación intelectual muy fuerte”, comenzó con propuestas influidas por la tradición existencialista.

Pero después se separó de esta tradición y alcanzó un vuelo original, propio, muy importante.

Su pensamiento fue evolucionando, aunque siempre girando en torno a muchos temas. Uno que le llegó a obsesionar hasta el final de su vida era el tema indígena”, explica.

“Una de sus peculiaridades es que siempre estaba ayudando a sus amigos, y a otros. Ayudaba a campesinos que tenían problemas, a partidos de izquierda.

Como había heredado cierta fortuna, ayudaba a causas populares, a los intelectuales mexicanos, era muy curioso de lo que hacía la gente más joven.

“Él me apoyó toda la vida, escribió sobre mí, sobre lo que yo hacía. Yo escribí sobre él también.

Teníamos una relación intelectual fuerte. Aunque con ciertas discrepancias importantes hacia el final, porque yo fui crítico del movimiento zapatista y él tenía una enorme admiración por los zapatistas. Debatíamos mucho. Era una persona brillante”, agrega.

Bartra indica que es “fundamental” reeditar los libros del Premio Nacional de Ciencias y Artes 1986, sobre todo Los grandes momentos del indigenismo en México (1950), un “volumen clave”, para que las nuevas generaciones redimensionen su obra.

La muerte del doctor en Filosofía por la UNAM, discípulo directo del filósofo español José Gaos y uno de los fundadores del Grupo Hiperión resultó “tristísima” para Fernanda Navarro, su ex alumna y esposa desde hace ocho años.

“Hoy (ayer) amaneció decaído. Se fue deslizando, se fue desvaneciendo, pero no sufrió, afortunadamente. Fue de un paro respiratorio, pero a los 91 años cualquier cosa puede ser grave. Murió hacia las dos de la tarde en su casa”, detalla quien define su vida con el filósofo como “un tiempo memorable”.

Investigador de Filosóficas de la UNAM desde 1971 y miembro de El Colegio Nacional desde 1978, a Villoro, quien fue velado anoche en la funeraria Gayosso de la colonia Del Valle, le sobreviven sus hijos Juan y Carmen, de su primer matrimonio, y Renata y Miguel, de una segunda unión.

Los restos del autor del volumen De la libertad a la comunidad serán cremados hoy, adelantó su viuda en entrevista.

Siempre haciendo planes

Luis Villoro fue un hombre de una gran vitalidad hasta el último momento, siempre haciendo planes, preguntando por los planes de la gente que le interesaba.

Fue un hombre terrenal, muy humano y querido por todo mundo, un hombre siempre inmerso en la aventura del pensamiento, dice José Carreño, director del Fondo de Cultura Económica (FCE). “Su deceso es muy triste, sí, pero también es un día que se presta para la celebración de una vida muy plena y llena de logros”.

Y en entrevista con Excélsior, el funcionario adelanta que este año el FCE trabajará con el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM para editar la obra completa del pensador mexicano, aunque por ahora ya está en imprenta la reedición del libro José Ortega y Gasset, que escribió en 1984, junto con Alejandro Rossi, Fernando Salmerón y Ramón Xirau, dentro de la colección Breviarios.

Este breviario, comenta, habla sobre la influencia de Ortega y Gasset en toda su obra filosófica, pasando desde el tema de las generaciones, el desarrollo del pensamiento en la filosofía mexicana e incluso en el debate público de América Latina.

¿Cuándo se concluirá la edición de la obra completa?, se le pregunta al titular del FCE. “Vamos a empezarla este año. Pero como la dimensión de su obra es grande, no sé si podamos consumarla completamente este año; es un proyecto que vamos a retomar con el Instituto que la propuso y desde luego ver los planes que tiene la familia.

A unas horas de que se conociera la noticia, Carreño Carlón destacó los 60 años de pedagogía filosófica y de pedagogía de la libertad que Luis Villoro ejerció en la universidad, donde fueron muy atendidas sus ideas de ética política, “tal como lo escribió en su libro El poder y el valor, donde detalla la pedagogía de la vida con miras al futuro”.

O también está ahí su otro libro titulado Los retos de la sociedad por venir, mucho más reciente, suscrito bajo el subtítulo de Ensayos sobre justicia, democracia y multiculturalismo, que conforma su perspectiva crítica de la actualidad, de lo que llamó el fracaso de las democracias en Occidente y de la búsqueda de nuevas perspectivas.

Luis Villoro nunca dejó de trabajar, detalló, e incluso todavía lo vimos la semana pasada en El Colegio Nacional durante el ingreso de su hijo (el narrador y periodista Juan Villoro), y estuvimos escuchando su conversación sobre su particular visión del futuro.

¿Dejó algún texto inédito?, se le cuestiona. “Es muy probable, pero vamos a ver con la familia si dejó algo más acabado, porque él nunca dejó de publicar sus artículos sobre las cuestiones indígenas, sobre todo de Chiapas, así que es muy probable que podamos tener algo más reciente de él”, concluye.

Contra el imperialismo

El movimiento ferrocarrilero de 1958; el de Liberación Nacional de 1961 y el estudiantil de 1968, derivaron en 1974 en la fundación del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) del cual Luis Villoro fue un activo promotor y fundador. Al lado de personajes como Heberto Castillo, Demetrio Vallejo, Octavio Paz y Carlos Fuentes, el filósofo participó en 1971 en la creación del Comité de Auscultación y Consulta (CNAC ), que derivó en la creación del partido político.

Antes Villoro había pertenecido junto con el propio Castillo, Eli de Gortari y José Revueltas a la Coalición de Profesores de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas.

La creación del CNAC contó con un manifiesto escrito por Fuentes en el que sus integrantes se oponían al modelo “impuesto por el imperialismo norteamericano” elegido por el gobierno mexicano como vía para el crecimiento económico y que había representado el olvido de la justicia social y la libertad política. Las bases del posteriormente creado PMT, coincidieron con las ideas que Villoro tuvo hasta su muerte: el derecho a la educación para los hijos de los trabajadores, verdadera democracia sindical y eliminación de monopolios capitalistas, entre otras.

 

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