PACHUCA, 19 de mayo.- La fe no es infinita, aunque lo parezca viendo jugar a Enner Valencia, ayer inédito, o a un Óscar Pérez imperial, porque el juicio final estaba en un cabezazo de Ignacio González, un futbolista que vivió el ascenso del León y con su gol hizo que los esmeraldas se proclamaran como el segundo bicampeón en la historia de los torneos cortos.

El partido fue finalmente lo que parecía. Óscar Pérez resistiendo la metralla del León y Enner Valencia buscando el surco que lo llevara a la gloria del gol. El éxito estuvo del lado de los jugadores de Gustavo Matosas, futbolistas que empezaron desde la división de ascenso y han adquirido la costumbre de ganar ante cualquier circunstancia.

65 años pasaron desde el último bicampeonato logrado por el León en los torneos 1947-48 y 1948-49

Los esmeraldas lograron que la posibilidad del bicampeonato no quedara en eso, como le sucedió al América el torneo pasado, y con dos cabezazos labraron la historia que les permitió su séptimo título en la historia.

Enfrente estaba un equipo muy joven y atrevido. Canteranos del Pachuca arropados por la  experiencia de Óscar Pérez  y Walter Ayoví, combinación que hizo un irregular torneo, pero una gran liguilla y sorpresa tras sorpresa llegaron hasta la final.

10 años transcurrieron desde el último bicampeonato en torneos cortos, conseguido por los Pumas

El León sufrió para alzar el bicampeonato. Los chicos de Enrique Meza mostraron, a pesar del poco tiempo que llevan en la Primera División, prudencia para manejar la ventaja que lograron en el juego de ida. Empero, el talento de los esmeraldas triunfó sobre la táctica de los Tuzos.

El ajetreo que provoca jugar 54 partidos en 12 meses tuvo efecto sobre los jugadores de los Panzas Verdes. El técnico Matosas tuvo que modificar el guión original del partido para sustituir la bajas de Franco Arizala y  Jonny Magallón, ambos tocados en los primeros minutos del partido, y más tarde sacrificar a su mejor hombre en el ataque, Mauro Boselli, tras una lesión muscular.

El milagro de las atajadas del Conejo Pérez, que invitaba a soñar al Pachuca con el título, comenzó a despedazarse al minuto 73, cuando Mauro Boselli, en uno de sus tantos intentos, remató de cabeza y empató el marcador global, resultado que alargaba el partido a los tiempos extra y demoraba el festejo del próximo campeón.

7 campeonatos ha obtenido el León en su historia, dos de ellos, los más recientes, en torneos cortos

Empatado el global, los juveniles Tuzos continuaron el partido sin complejos. Hirving Lozano tiene 18 años de edad, apenas uno menos de los que suma Rafael Márquez de experiencia en el futbol profesional, pero sobre el césped el juvenil del Pachuca anuló cualquier diferencia y en el mano a mano siempre compitió con el capitán del León. La historia fue así: chicos que se enfrentaron con futbolistas que alguna vez fueron sus héroes y que mantuvieron la esperanza de arrebatarles el título hasta el segundo tiempo extra.

En los 30 minutos que se tuvieron que agregar para definir al campeón, Gustavo Matosas se convirtió en un aficionado más de los esmeraldas. Se acercó a la porra del León y pidió con ademanes mayor apoyo para sus futbolistas. Los aficionados que llegaron en 23 camiones desde la capital de Guanajuato respondieron de inmediato a la petición del técnico uruguayo.

Enrique Meza, de otro estilo, reunió a sus futbolistas previo a los tiempos extra. Hizo que todos aplaudieran y sólo pidió a Walter Ayoví que se recorriera al mediocampo.

La táctica contuvo por momentos a los esmeraldas. El León y el Pachuca se anularon durante los primeros 15 minutos agregados, pero en el complemento se rompió el equilibrio.

La soltura de los jugadores del Pachuca no hizo más daño en el arco de William Yarbrough y el gol que significó el bicampeonato del León fue autoría de un jugador inesperado. En un tiro de esquina, Ignacio González dejó las  labores defensivas y se fue al ataque, interceptó el cobro  de Eisner Loboa y venció al infinito Conejo Pérez.

González festejó el título que significó la consolidación de un proyecto que inició desde la división de ascenso. Ciento veinte minutos después, el León consiguió un bicampeonato a base de carácter.

Para destacar

La final se resolvió en tiempos extra y con detalles muy finos por señalar.

El motor. Luis Montes tuvo un segundo tiempo inspirado. Fue factor clave para la reacción del León, a pesar de ser fauleado varias ocasiones.
La diferencia.  El error de un veterano como Óscar Pérez en la portería en el cabezazo de Mauro Boselli, que significó el empate.  
Lo destacado. El equipo juvenil del Pachuca que demuestra que tiene mucho porvenir.