Sheinbaum y Trump
Ayer hablaron por teléfono. La presidenta Claudia Sheinbaum felicitó a Donald Trump por su triunfo. Ella sabe que la reelección de Trump podría suponer un terremoto en la relación bilateral entre Estados Unidos y México y, supongo que intentará junto con todo su ...
Ayer hablaron por teléfono. La presidenta Claudia Sheinbaum felicitó a Donald Trump por su triunfo. Ella sabe que la reelección de Trump podría suponer un terremoto en la relación bilateral entre Estados Unidos y México y, supongo que intentará junto con todo su equipo, cerrar las brechas de conflicto que se pueda desde ahora mismo). Porque este Trump reloaded llega con una agenda aún más radical y con una base de votantes fieles que exigen políticas firmes y hostiles hacia México. Para Sheinbaum, la llegada de un segundo mandato de Trump plantea múltiples desafíos, desde el comercio y la migración hasta la seguridad fronteriza y la soberanía nacional, en una dinámica que se anticipa “escabrosa”, como apuntan muchos analistas y expertos.
Migración. En su primer mandato, Trump promovió la construcción de un muro en la frontera, y ahora podría presionar para extenderlo y hasta financiarlo parcialmente con aranceles a productos mexicanos. Ha dejado claro que considera a México responsable del tráfico de fentanilo hacia EU y no ha descartado la posibilidad de intervenir de manera directa, incluso militarmente, para combatir el narcotráfico en territorio mexicano. Sheinbaum está en la difícil posición de proteger la soberanía sin agravar las tensiones.
Comercio, aranceles y la guerra económica. Trump ha insinuado que podría recurrir nuevamente a aranceles y restricciones comerciales como medida de presión. Si Trump optara por imponer aranceles o bloquear temporalmente la frontera en un intento de presionar en temas de migración o seguridad, el impacto en la economía mexicana sería devastador. Sheinbaum deberá diseñar una estrategia que le permita reaccionar ante estas amenazas, tal vez buscando diversificar socios comerciales en otros países o reforzar el mercado interno.
Remesas. Una de las herramientas de presión que Trump podría emplear es la regulación de las remesas. Actualmente, millones de familias mexicanas dependen de ellas, especialmente las que viven en zonas rurales y son de bajos recursos. Si Trump impone gravámenes a las remesas, obligaría a la administración de Sheinbaum a buscar políticas compensatorias o de protección social para contrarrestar los impactos de estas familias, así como establecer un diálogo diplomático que permita suavizar cualquier intento de regulación sobre éstas.
Seguridad y soberanía nacional. Trump ha señalado que considera el tráfico de drogas, particularmente de fentanilo, como un problema de seguridad nacional que justifica acciones extremas.. Aunque suena radical, el riesgo de que EU ejerza algún tipo de presión militar o intervencionista sobre México es real y pone a prueba las habilidades diplomáticas de Sheinbaum, quien deberá equilibrar la defensa de la soberanía nacional con una cooperación en seguridad que no convierta a México en una extensión de la política de seguridad estadunidense.
Diplomacia. Claudia tendrá que construir alianzas internas y con países para mostrar que México no está solo, mientras evita cualquier confrontación directa con Trump. También deberá reforzar sus relaciones con otros países de América Latina y Canadá, buscando construir un frente común que defienda los intereses regionales.
Nacionalismo y opinión pública. Es previsible que Trump intente manipular la opinión pública de EU en contra de México, promoviendo una narrativa de miedo y culpabilización. Para Sheinbaum, una respuesta eficaz será clave, tanto para contrarrestar los ataques como para evitar una escalada de tensiones entre ambas poblaciones de ambos países.
El regreso de Trump al poder implica un cambio drástico en el escenario bilateral, en el que Sheinbaum tendrá que asumir una postura de resistencia diplomática y control de daños. Los retos son enormes, y su habilidad para gestionarlos será determinante para la estabilidad de México y para la relación con Estados Unidos.
ADDENDUM
Trascendió en una cadena de EU que ayer el presidente electo Donald Trump habría invitado a la presidenta Sheinbaum a asistir a su toma de posesión y que, incluso, le habría planteado la posibilidad de reunirse con ella antes de esa fecha.
