El Mayo, México y EU

“Si me atrapan o me matan, nada cambia”, le confesó Ismael El Mayo Zambada a uno de los más grandes e icónicos periodistas que ha habido en la historia de la prensa mexicana, Julio Scherer, en abril de 2010. Muy poco o casi nada hemos sabido de él tras aquella ...

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

“Si me atrapan o me matan, nada cambia”, le confesó Ismael El Mayo Zambada a uno de los más grandes e icónicos periodistas que ha habido en la historia de la prensa mexicana, Julio Scherer, en abril de 2010. Muy poco o casi nada hemos sabido de él tras aquella inesperada y controvertida entrevista publicada en Proceso. Maestro del escondite y la estrategia, su figura en el imaginario fue creciendo conforme todos sus colegas iban cayendo, presos o muertos, pero del Mayo ni la sombra era capturada. Convertido en hito de poder, el muy real pero también el figurado, con todas las implicaciones que su punzante libertad y su inasible leyenda han tenido en ambos lados de la frontera. Así que la noticia de la entrega o captura (ni siquiera sabemos bien, siete horas después, exactamente qué fue lo que pasó) del Mayo Zambada en Texas marca un punto de inflexión en la larga y sangrienta guerra contra el narcotráfico. Este evento, de proporciones sísmicas en el mundo del crimen organizado, tendrá repercusiones profundas en ambos lados de la frontera, afectando no sólo a los gobiernos actuales, sino también a las campañas presidenciales en curso en Estados Unidos y la transición de poder en México.

Para la administración Biden, la captura de Zambada representa un triunfo significativo en la lucha contra el narcotráfico. Después de años de esfuerzos para desmantelar el Cártel de Sinaloa, la caída de su último líder histórico es un logro que la Casa Blanca, sin duda, capitalizará. En el contexto de la campaña presidencial estadunidense, este evento ofrece tanto oportunidades como desafíos para Kamala Harris y para Donald Trump. Para Harris, la captura de Zambada podría ser una plataforma para destacar la importancia de la cooperación bilateral y un enfoque integral en la lucha contra el crimen organizado. Podría usar este evento para subrayar la necesidad de políticas de seguridad basadas en la inteligencia y la colaboración internacional, en contraposición a enfoques más unilaterales o confrontacionales.

Trump, por su parte, probablemente intentará enmarcar este evento dentro de su narrativa de “mano dura” contra el crimen y la inmigración ilegal. Podría argumentar que este tipo de resultados sólo son posibles con políticas fronterizas estrictas y una postura firme frente a México.

En México, las implicaciones son igualmente profundas y complejas. Para el gobierno saliente de López Obrador, la captura de Zambada presenta un dilema. Con dificultad argumentativa, pero intentara todo para que esta captura sea vista como un éxito de su política de “abrazos, no balazos” y su enfoque en atacar las causas de raíz del crimen. Por otro lado, el hecho de que la captura ocurriera en territorio estadunidense podría ser interpretado como una falla en la capacidad de México para aprehender a sus criminales más buscados.

El gobierno entrante de Claudia Sheinbaum hereda un panorama cambiante en el mundo del narcotráfico. La caída de Zambada probablemente desencadenará luchas internas por el control del Cártel de Sinaloa y posibles realineamientos en el ecosistema criminal mexicano. Sheinbaum enfrentará el desafío de navegar estas aguas turbulentas mientras define su propia estrategia de seguridad. Más allá de las implicaciones políticas inmediatas, la captura de Zambada plantea preguntas más amplias sobre el futuro de la guerra contra las drogas: ¿llevará este evento a una reducción significativa del tráfico de drogas o simplemente a una reorganización del mundo criminal? ¿Cómo afectará la cooperación entre Estados Unidos y México en materia de seguridad? ¿Se mantendrá el enfoque actual o veremos un cambio hacia estrategias más integrales e integradas? ¿Qué impacto tendrá en las comunidades afectadas por la violencia relacionada con el narcotráfico?

La captura de El Mayo Zambada no es sólo el fin de una era para el narcotráfico, sino también un momento que podría redefinir las políticas de seguridad y las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos. En los próximos meses veremos cómo los líderes actuales y potenciales de ambos países navegan las consecuencias de este evento trascendental.

Mientras tanto, pensamos en toda la información que un personaje como Ismael El Mayo Zambada, ese hombre que todo lo ha visto y todo lo sabe (como afirmaba ayer el experto Héctor de Mauleón), tendrá para compartir no con los de ahora, sino con los gobiernos entrantes, tanto en México como en Estados Unidos.

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