El affaire “Conquista”

La Iglesia católica se disculpó en 2015. El canciller intentó calmar lo ocurrido

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Si lo pensamos a tres días de distancia, con la cabeza fría, tal vez podamos ver que la idea era buena. Pudo ser, como lo escribió en Twitter Marcelo Ebrard, una oportunidad para una reconciliación histórica (y sobre todo para la creación de un muy bonito momento simbólico de esos que le gustan al Presidente). El mensaje de Ebrard, en un intento por calmar la polémica y el enojo desatado en ambos lados del Atlántico.

Pero ganó el protagonismo que, esta vez, jugó contra el Presidente. La carta enviada por Andrés Manuel López Obrador, debía ser resuelta por la vía diplomática, pero sus deseos de acuñarse como transformador lo hizo hablar de ella en un video en redes sociales.

Lo que tenía que ser el trazo de un camino que afianzara la relación con España, se convirtió en el canto de tragedias y la exigencia de aceptación de responsabilidades de hechos de hace 500 años. Los mismos por los que la Iglesia católica se disculpó en 2015, dato que alguien debió informarle a López Obrador antes de mandar la misma petición al Vaticano.

Lo que pudo ser un gesto fraterno, quedó en el escrito filtrado por Reforma, como uno carente de diplomacia alguna.

Para el Presidente de México, los acontecimientos de hace cinco siglos deben ser objeto de agenda pública. No concede a los mexicanos, de hoy y todos aquellos que han vivido aquí los últimos 500 años, la oportunidad de acomodar y entender la historia de su propio país, sino que busca que se escriba, a su manera y bajo esa idea escrita por Octavio Paz en su Laberinto de la Soledad, esa que nos retrata como el pueblo aferrado a su papel de víctima, el eternamente “chingado”.

En España, López Obrador unió todos los bandos, izquierda, derecha (salvo una excepción radical; el ámbito político descalificó la petición. No fue para menos. El tema generó cólera en un país por la sorpresa de saberse en medio de un conflicto.

¿Por qué México querría abrir una herida cerrada? Una herida que incluso fue declarada superada en 1836 con la firma del Tratado Definitivo de Paz y Amistad entre ambos países, que hoy está vigente.

Mejor aún, por qué México querrá subrayar las ofensas que han padecieron los pueblos originarios durante la Conquista, cuando en 2019 todavía no es tema que esté resuelto.

Seguimos siendo un país racista, en donde el color de piel es un factor determinante para las aspiraciones de un mexicano.

Esto, entre otros problemas sociales, no se van a resolver con las disculpas del rey Felipe VI.

A mí me parece más importante fortalecer el trabajo de instancias como Conapred, necesarias para el combate contra el racismo y la discriminación que ejercemos entre mexicanos, que exigir o esperar una disculpa de un monarca por lo ocurrido hace 500 años.

¿No busca México dejar de ser farol de la calle? ¿Por qué no mejor trabajar contra las ofensas auto infligidas?

Addendum

Y justo como prueba de los reconocimientos que llegan desde España, el ayuntamiento de Tulum fue reconocido en la Feria de Turismo Internacional que se celebró en Madrid a finales de febrero. Contracorriente, el presidente municipal, Víctor Mas Tah, ha logrado avances en materia de empleos, inversiones, ecología e imagen urbana, lo que lo que permitido proyectar a su municipio como el de mayor crecimiento en toda Latinoamérica.

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