Abuso policial
¿Cómo consolidar la cultura de denuncia, por ejemplo, si no se alimenta la certeza de que al acudir a un MP seremos debidamente atendidos?

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
La incidencia delictiva obliga a que ciudadanos y autoridades confíen los unos en los otros.
Así tendría que funcionar siempre, pero en coyunturas como la nuestra, la confianza es un factor determinante en el combate a la delincuencia. ¿Cómo consolidar la cultura de denuncia, por ejemplo, si no se alimenta la certeza de que al acudir a un Ministerio Público seremos debidamente atendidos?
Más grave aún, cuando a nivel de calle, los elementos que tendrían que generarnos esa certidumbre, se convierten en nuestros enemigos.
El caso de Alfredo Saldívar ha corrido en las redes sociales en las últimas 48 horas. No es para menos, como tampoco lo es que los policías involucrados hayan sido suspendidos mientras se realiza la investigación.
¿Qué justificó que atacaran al futbolista y a su esposa embarazada? ¿Qué rigor hay a la hora de poner en marcha protocolos policiales? ¿El uso de la fuerza es válido a tal grado ante la negativa de una revisión? ¿De qué manera pudo haberse evitado?
El portero de los Pumas tuvo la vía para hacer su denuncia. Su proyección más de la velocidad y alcance que tienen las redes sociales, permitieron que el caso fuera rápidamente a manos de las autoridades.
Pero no es el único expediente abierto en las últimas horas que retrata violencia policial.
En Veracruz, todo llegó más lejos. Jóvenes interceptados por policías con balazos de por medio. Y las balas, dirigidas a la camioneta en la que se transportaban. Los siguieron hasta que les cerraron el paso. No sólo revisaron el bolso de una de las mujeres a bordo, los jóvenes fueron detenidos y debieron pagar 300 pesos para su liberación. Una revisión que se fue de las manos.
Un caso más en Veracruz. Éste en Orizaba. Dos jóvenes denunciaron la semana pasada que fueron detenidos arbitrariamente por oficiales de policía. Les advirtieron que era una revisión aleatoria, pero aseguran que no es la primera vez que son detenidos por su apariencia. Subrayan sesgo en estos operativos.
Otro caso en el mismo estado, pero con consecuencias más lamentables. La Comisión Estatal de Derechos Humanos elaboró un expediente de queja por la muerte de un adulto mayor y su nieta, quienes fueron asesinados en una presunta incursión de la policía.
Según el expediente del caso, los elementos llegaron en la madrugada del 9 de enero a la comunidad Tepetzintla, irrumpieron en las viviendas y amagaron a sus ocupantes. Don Bellarmino buscó proteger a su esposa y a sus nietas, disparó en defensa desde el interior, pues ignoraba quiénes estaban del otro lado de la puerta. Esto costó su vida y la de una pequeña de 11 años. ¿Cuál fue la razón para que policías entraran de esa manera a un hogar y a altas horas de la noche?
¿De qué manera va a restablecerse la confianza entre ciudadanos y autoridades de todos los niveles? Este también es un pendiente para la estrategia de combate a la delincuencia.
Los ciudadanos no tendrían que cuidarse de quienes deberían de cuidarlos.
Hay muchos elementos de policía de primera, pero en este cuerpo y, más aún por nuestra realidad, no deben ser muchos, sino todos.