Más salario y menos programas sociales
Tener un salario mínimo tan bajo nos cuesta a todos. Nos cuesta porque la mayor parte de las personas que verdaderamente lo ganan no viven de su trabajo, sino de programas sociales como Oportunidades. Entre las familias que ganan un salario mínimo, su salario representa ...
Tener un salario mínimo tan bajo nos cuesta a todos.
Nos cuesta porque la mayor parte de las personas que verdaderamente lo ganan no viven de su trabajo, sino de programas sociales como Oportunidades. Entre las familias que ganan un salario mínimo, su salario representa sólo 40% de sus ingresos totales. Seis pesos de cada diez que gastan provienen de transferencias que les hacen otros privados, como remesas del extranjero, regalos de sus familiares o del gobierno. El 55% de todas las transferencias son programas gubernamentales.
Por ello, subir los salarios no es una prerrogativa para los pobres, sino una exigencia para que se les pague por su trabajo, en vez de que se les regalen transferencias. El que trabaje debe ganar un salario digno. Los programas sociales no deben subsidiar los salarios.
Un salario mínimo tan bajo nos cuesta también porque tener a 53% de los empleados impedidos para comprar una canasta básica inhibe la capacidad de los mexicanos para consumir, y por tanto el desarrollo económico. Dos terceras partes del crecimiento económico de 2013 se explicaron por la demanda interna por bienes. Un salario bajo le pone el pie a nuestro crecimiento al evitar que al menos seis millones de personas que ganan el mínimo no generen demanda interna.
Por ello, subir los salarios no es una concesión populista que vaya a afectar a los empresarios, sino una necesidad para hacer que nuestra economía detone. Ha sido el aumento en los salarios en China lo que ha ocasionado que emerja una clase media y lo que ha llevado a Asia a ser una de más atractivas economías emergentes.
De una u otra forma, ya sea mediante la necesidad de pagar programas sociales o pagando el costo de tener una economía que no crece, tener un salario mínimo nos cuesta a todos.
Existen dos posturas sobre incrementar salarios. Los que argumentan que incrementarlo generará desempleo porque hará que los empleadores tengan que despedir gente, y los que argumentan que no se trata de que empleadores no puedan pagar más, sino de que no quieren hacerlo. Los empleadores han podido disminuir los salarios porque existe tal necesidad por un trabajo que al empleado no le queda más que aceptar lo que se le da.
Lo cierto es que quien quiera que se identifique con alguna de estas dos posturas lo hace porque no ha leído los más recientes estudios académicos en la materia. Existe evidencia empírica sólida de que el desempleo puede aumentar o disminuir ante un incremento en el salario dependiendo de las condiciones estructurales del mercado. No sabemos qué pasará.
Lo que sí sabemos, en lo que todos los estudios concuerdan, es en que subir el salario reduce la pobreza. Se estima que aumentar el salario mínimo en Estados Unidos enviaría a 500 mil personas al desempleo pero sacaría a 900 mil familias de la pobreza.
Subir el salario es luchar por una economía que crezca, una en la que sea el salario de las personas y su propio trabajo el que las saque adelante, no una en la que el salario tenga que ser complementado con cheques del gobierno.
*Doctora en Gobierno por la Universidad de Harvard y Directora de México ¿Cómo Vamos? vrios@mexicocomovamos.mx
@viri_rios
