Tragedias en los grupos empresariales familiares

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

Para los apasionados en este tema y, sobre todo a los “dolientes” que viven diariamente sus negocios, les tengo algo diferente.

La semana pasada hablé de ejemplos muy buenos de empresas familiares que se destacaron por tener, además del buen manejo de sus negocios, un toque de grandeza y apoyo a sus obreros y empleados, sin tener ninguna obligación legal para hacerlo. Lo hicieron por ética y valores y lograron ganar el cariño y agradecimiento de cientos de familias que dependían de ellos. Es emocionante ver estos ejemplos, ya que muchas empresas familiares tienen corazón y cariño a su comunidad. 

Pero, también hay casos complicados y tragedias que demuestran al ser humano con graves defectos. Tengo varios ejemplos de aquí, pero prefiero relatar dos notables, uno muy reciente.

Caso I.- La exitosa empresa italiana de moda de la familia GUCCI logró establecer desde su fundación en 1921 por Guccio Gucci, su fama en muchas regiones del mundo y a ser un emporio reconocido por su marca. Al tener un amplio mercado, las siguientes generaciones del fundador la expandieron y ahí empezaron los conflictos, tanto por poder y control de su organización, como de carácter familiar con peleas entre cónyuges y otros parientes. Esto culminó en el asesinato de un heredero por diversos motivos y un gran escándalo. La familia original vendió la empresa en 1993, en parte por los conflictos internos. El actual dueño, otro conglomerado familiar es Kering, manejado por el francés François-Henri Pinault, a través de su matriz Artemis. Sin armonía interna y reglas claras cualquier empresa exitosa de todo tipo puede fracasar.

Caso II.- La ropa de marca Mango es un ejemplo muy reciente y triste. El fundador Isak Andic, la fundó en 1984 en Barcelona, España y de ahí se ha expandido mundialmente con un concepto muy atractivo para los jóvenes y que pretende competir exitosamente con el monstruo comercial de Zara. Ambas compañías españolas dominan sus mercados. Andic tuvo tres hijos, dos mujeres que trabajan en la empresa y un hombre, Jonathan Andic, al que se le estaba entrenando para ser un sucesor viable. Tienen a un CEO no familiar que es reconocido por su labor.

Pues bien, Andic y su hijo (según New York Times) tenían una relación muy cercana, pero no exenta de fricciones, sobre todo operativas y de estrategias. Un episodio trágico fue en septiembre de 2024 cuando padre e hijo realizaban hiking en la montaña catalana de Monserrat. En un momento no bien definido hasta la fecha, Isak aparentemente se tropezó y cayó al vacío falleciendo instantáneamente. No había nadie más que su hijo lo que pasó, aunque asegura que fue un accidente.

En mayo de 2026, la justicia española denunció a Jonathan como causante de esta tragedia, lo arrestó e insiste que tiene pruebas fehacientes que el joven empujó a su padre. Se pueden imaginar esta crisis, que además parece telenovela barata, pero que involucra a una familia poderosa con miles de empleados y, aunque no necesariamente dañe el prestigio de su marca, va a causar conmoción mundial en lo que se termina el juicio.

Quiero repetir: las empresas familiares de todo tamaño no están exentas de estos episodios criminales, pero la inmensa mayoría son dirigidas por familias en armonía y, deben cuidar sus relaciones con reglas claras y estructuras flexibles, para poder continuar. Les recomiendo comunicarse sanamente, profesionalizar sus operaciones y dirigirlas con planes y objetivos, sobre todo seguir siendo personas éticas y humanas ante casos excepcionales.

Asesorías: 55 19929283