México y la derrota de Trump

La presidenta Claudia Sheinbaum hizo bien en mostrarse mesurada ante la fuerte derrota de Trump y los republicanos, que perdieron el control de ambas cámaras, así como varias gubernaturas. Una sorpresa es que Trump haya aceptado de momento su derrota e incluso admitido que la guerra de Irán fue una de las razones por las que su partido recibió el revés. ¿Cuáles son los escenarios para México?

CORTO PLAZO

Los siguientes 12 meses pueden ser positivos para México en cuanto a la negociación del T-MEC. Uno de los obstáculos para lograr un entendimiento comercial, tanto para Canadá como para México, fue el secretario de Comercio, Howard Lutnick. Marcelo Ebrard aprovechó su buena química con Lutnick, pero tampoco logró mucho. De último minuto, Lutnick canceló su viaje a México para reunirse con la presidenta Sheinbaum, la conversación se hizo a distancia y el entendimiento no avanzó. El principal objetivo de México y Canadá es que EU acepte reducir los aranceles de la Sección 232, que implican 50% al acero y al aluminio, así como 25% al contenido no estadunidense del sector automotriz. Después del secretario de Defensa, Pete Hegseth, Lutnick es el miembro del gabinete más vulnerable por su relación con Epstein, lo que lo hace susceptible de ser llamado a comparecer por un Congreso dominado por los demócratas. Por ello, a Trump le convendría su salida en las próximas semanas para que le dé tiempo de que le aprueben a su sustituto antes de que asuma la nueva Legislatura el 3 de enero. Además, Lutnick puede funcionar como chivo expiatorio de los aranceles que han contribuido a la inflación. Sin embargo, es poco probable que el proceso de renegociación del T-MEC avance este año, pero un nuevo secretario de Comercio sería más susceptible a la presión de sectores como el automotriz para llegar a un acuerdo con México y Canadá. En cuanto a la agenda de seguridad, no está claro cómo evolucionará. La semana pasada, la presidenta Sheinbaum confirmó que EU ha insistido en que su gobierno acepte operaciones conjuntas en territorio mexicano contra el crimen organizado. Un Trump arrinconado puede actuar de manera errática y eso resulta riesgoso para el régimen mexicano, aunque a Estados Unidos no le conviene un México inestable.

MEDIANO PLAZO

En el mediano plazo, es obvio que a EU le beneficia la integración de las cadenas de valor con México y Canadá, y eso nos llevará a un mejor entendimiento. Sin embargo, no será sencillo navegar un Congreso demócrata que exigirá visibilidad sobre lo que se negocie y pondrá objeciones en temas laborales y medioambientales. En cuanto a la seguridad, la cooperación y capacidad de ejecución del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, serán un activo, aunque los escándalos de la clase política seguirán siendo un factor de fricción, dado que es un tema que ya tiene inercia institucional, más allá de la voluntad de Trump.

LARGO PLAZO

Los datos recientes reflejan que la integración entre México y Estados Unidos sigue avanzando. Ayer, el Census Bureau de la Unión Americana reportó la balanza comercial entre enero y septiembre. Los datos muestran que México sigue siendo el principal socio comercial de Estados Unidos y su principal mercado de exportación, abriendo la brecha cada mes frente a los demás países. En los primeros nueve meses del año, EU exportó a México 297 mil millones de dólares, equivalente a lo que exportó al conjunto de Países Bajos, Reino Unido, China y Taiwán, que son su tercer, cuarto, quinto y décimo mercados de exportación. En cuanto a los centros de datos, habría oportunidad para que se localicen en la zona norte de México en el mediano plazo. SpaceX ha mostrado que puede tener baterías de almacenamiento para solventar la demanda eléctrica.

Los próximos dos años serán de mucha volatilidad, es poco probable que Trump rompa la consistencia de sus arrebatos, caprichos y obsesiones. La presidencia de Estados Unidos es poderosa aun sin el Congreso, y aunque de momento aceptó su derrota, un Trump derrotado ha resultado peligroso, como lo demostró la insurrección del Capitolio el 6 de enero de 2021.