El bosque y los árboles: la visita del Presidente a Washington
La visita del presidente López Obrador a la capital de Estados Unidos ha suscitado diversas opiniones en la conversación pública. Indudablemente, el interés en el ejercicio de la política exterior de México por parte del jefe de Estado mexicano es saludable. En ese ...
La visita del presidente López Obrador a la capital de Estados Unidos ha suscitado diversas opiniones en la conversación pública. Indudablemente, el interés en el ejercicio de la política exterior de México por parte del jefe de Estado mexicano es saludable. En ese sentido, vale la pena reparar en la agenda, la declaración conjunta que nuestras administraciones trabajaron, así como en el significado profundo de la visita del Presidente a Washington D.C.
La agenda contó con varios componentes centrales: en primer lugar, el ámbito histórico y cultural. Las visitas del presidente López Obrador a los icónicos monumentos de Franklin D. Roosevelt y Martin Luther King tienen un trasfondo simbólico, un mensaje y un guiño histórico del Presidente de México. Roosevelt estableció una política del Buen Vecino, impulsó el Programa Bracero y el New Deal, que representan ideales compartidos. De manera similar, el idealismo de Martin Luther King, un luchador pacifista en favor de la igualdad y las libertades, tiene ecos directos en la visión de gobierno del presidente López Obrador. Como lo señaló el hijo del Dr. King, compartimos las ideas y valores que están detrás de estas efigies en la capital estadunidense.
En segundo lugar, está el ámbito político, en las reuniones bilaterales, tanto con el presidente Joseph Biden como con la vicepresidenta Kamala Harris. La conversación con el presidente Biden, en un ambiente de gran calidez y respeto, permitió seguir avanzando en la agenda de alto nivel que ambos países hemos diseñado y en los grandes retos globales y regionales en los que México y Estados Unidos estamos insertos. El desayuno con la vicepresidenta resalta también la excelente relación personal que ha construido con el presidente López Obrador, así como la importancia de la primera mujer afroamericana y de herencia migrante en ocupar esa posición en la historia estadunidense. La conversación permitió abordar el desarrollo económico en Centroamérica, una prioridad de nuestra política exterior. Como muestra, además de la simpatía entre los mandatarios y sus esposas, las doctoras Beatriz Gutiérrez Müller y Jill Biden visitaron la Biblioteca del Congreso.
El intercambio comercial y la promoción económica son un tercer elemento central en la visita del Presidente. Reunidos en el Instituto Cultural de México en Washington, el primer mandatario encabezó un desayuno de trabajo con el CEO Dialogue México–EU para promover las oportunidades de inversión que México representa, particularmente bajo el T-MEC. Los gobiernos de México y de EU tuvieron una oportunidad de escuchar avances y propuestas del sector privado en inversiones, servicios, política y facilitación comercial, así como energía y cambio climático. Se anunciaron, por ejemplo, más inversiones en el sector energético por parte de Sempra.
La declaración conjunta es un consenso de varias secretarías de Estado de ambos países y representa la amplia gama de temas de la relación bilateral. Hay un compromiso de inversión y modernización fronteriza coordinado que facilitará el comercio bilateral. En materia de seguridad, destacan avances para hacer frente a la producción de fentanilo y al tráfico de armas a partir del nuevo enfoque del Entendimiento Bicentenario. Haremos frente a las presiones inflacionarias de manera coordinada y también se ratifican los grupos de trabajo binacionales para avanzar en materia de movilidad laboral en la región. Hay compromisos frente al cambio climático y sobre cooperación en materia energética. Es, a todas luces, un documento que establece un marco para el trabajo bilateral en los próximos dos años.
La principal conclusión de la visita del Presidente es la relación de respeto entre iguales. En la pasada Cumbre de las Américas, México presentó una posición en favor de la pluralidad y la inclusión. Además, hoy vemos que la relación entre México y EU es sólida y madura; admite discrepancias en ambas direcciones. Por eso, aunque a muchos no les guste, ambos países continuamos trabajando en proyectos ambiciosos en muy diversos ámbitos. Rumbo al bicentenario de nuestra relación bilateral, México y Estados Unidos no somos vecinos distantes, sino socios y amigos cercanos.
*Abogado y maestro en políticas públicas. Jefe de la Unidad para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores
