Lo que dice Kiev

Por lo pronto, Kiev ha dicho, con toda razón, que no asistirá a una conversación donde no conoce, siquiera, las reglas iniciales del encuentro, empezando por saber con quiénes se estará hablando.

El periódico semanal ucraniano The Kyiv Independent dio su conclusión fulminante: Trump quiere terminar la guerra en términos favorables a Putin.

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Resumió algunos acontecimientos de la semana: la llamada telefónica primero con Putin, con halagos mutuos excesivos, luego la llamada con Zelenski (el orden de las llamadas es importante). Después, el secretario de la Defensa de Estados Unidos declaró que no era “realista” el regreso a las fronteras preguerra ni que Ucrania ingresara a la OTAN. Acto seguido, el secretario del Tesoro fue a Kiev para obligar a Zelenski a firmar un acuerdo para entregar la mitad de las “tierras raras” ucranianas a Estados Unidos, cuyo valor es muy superior a todo el apoyo militar recibido por las fuerzas armadas ucranianas en los casi tres años de guerra.

El periódico comentó sarcásticamente que “no todo nos salió mal. Por lo menos Trump no le declaró la guerra a Ucrania”. Y, ácidamente, señala que Putin no sólo ganará la guerra, sino que la ganará con el pleno apoyo de Trump y Estados Unidos.

Observó que el ambiente interno social en Ucrania es de resistencia a cualquier pacto derrotista con Putin. Una de las razones son los 20 mil niños ucranianos que han sido secuestrados por Rusia y llevados forzosamente a ese país para convertirlos en “rusos, antiucranianos”.

Obviamente, también existe la idea de que la guerra puede seguir, de que el ejército ucraniano está lejos de ser derrotado y la noción de ceder territorio ucraniano a los rusos ofrece el espectro de un cese al fuego inestable, y que la guerra de agresión continuará en otro momento.

Ése es el ambiente en Ucrania. Y el semanario considera que debe haber un mayor esfuerzo por movilizar a la Unión Europea y Gran Bretaña a su favor. Observa que el primer ministro Starmer, de Gran Bretaña, ha insistido en que Ucrania debería ser admitida inmediatamente y sin demora a la OTAN.

Desde otra óptica, el senador estadunidense Lindsey Graham anunció que el tema de las “tierras raras” es un “game-changer” para Estados Unidos en Ucrania. Un acuerdo que se perfila donde EU se apodera de las “tierras raras” ucranianas, ofrece ganancias de miles de millones de dólares para Washington, asegurando un abasto de minerales necesarios para el fortalecimiento de la industria militar en EU. El pensamiento de la nueva administración en Washington es mercantilista (incluyendo la idea de convertir a Gaza en un resort de lujo, corriendo a los palestinos a las tierras ociosas en Egipto, principalmente).

Ésas son las cartas con las que tendrá que jugar Zelenski en su búsqueda de apoyos militares y financieros de europeos y británicos frente a la negociación que, se dice, empezará entre Estados Unidos y Rusia en Arabia Saudita. En unos casos, se dice que Kiev no estará presente en Riad, Arabia Saudita, pero otros afirman que sí estará presente.

Por lo pronto, Kiev ha dicho, con toda razón, que no asistirá a una conversación donde no conoce, siquiera, las reglas iniciales del encuentro, empezando por saber con quiénes se estará hablando.

El sentimiento popular en Estados Unidos, en cambio, sigue siendo de apoyo a Ucrania y en contra de Rusia por ser el agresor. En varios medios estadunidenses se rechaza la idea de que, para salir mínimamente airoso, Ucrania deba pagar con sus riquezas naturales una suerte de “reparación posguerra”, en vez de hacer que el agresor ruso sea quien pague las reparaciones de la guerra. Es el mundo al revés.

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Existe, finalmente, la idea de que la solución para lograr una “paz duradera” en esa zona del mundo está aún muy lejos de lograrse. Incluso, quizá nunca se logre.

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