Bienvenido, camarada general Luis Rodríguez Bucio

¡Bienvenido a nuestras filas, camarada general Rodríguez Bucio! El oficialismo festeja que desde su posición como jefe de la Guardia Nacional, la presencia del general será de la mayor importancia en el esfuerzo del Presidente por no sentirse solo. El control sobre ...

¡Bienvenido a nuestras filas, camarada general Rodríguez Bucio! El oficialismo festeja que desde su posición como jefe de la Guardia Nacional, la presencia del general será de la mayor importancia en el esfuerzo del Presidente por no sentirse solo. El control sobre las armas servirá para eternizar el esfuerzo de transformación emprendido por la 4T. Y también para mostrar a los que se oponen a la gesta heroica del Presidente que sus esfuerzos se enfrentarán al muro resuelto y decidido de las filas de la Guardia Nacional.

Ironía aparte, el general Luis Rodríguez Bucio participó en un evento convocado por el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, donde también estuvo presente el subsecretario de Seguridad Pública con licencia (es un decir), Ricardo Mejía, quien anunció su interés por participar en las elecciones a gobernador en Coahuila como candidato de Morena. Los aplausos resonaron en todos los rincones del salón donde se realizó el evento.

La elección a gobernador se realizará en Coahuila en junio, ¡pero de 2023! La fotografía del evento partidista, encabezado por el jefe de la Guardia Nacional, el secretario de Gobernación y el subsecretario federal de Seguridad Pública muestra una pléyade de conductas ilegales de los tres funcionarios federales.

En primer lugar, los tres funcionarios federales estaban participando en una reunión de Morena donde se promovía la votación para la revocación de mandato. El TEPJF ya declaró ilegal la participación de funcionarios públicos en la promoción del voto al evento. Cínicamente, y rompiendo su juramento constitucional, el secretario de Gobernación dijo, burlón, “qué más da, si esos (los consejeros del INE) ya se van”. Se dio licencia para violar la ley. Un absoluto abuso de autoridad, especialmente de quienes debieran ser garantes de la aplicación del Estado de derecho en México.

El “camarada” general de la Guardia Nacional agrede la ley al violar el principio de la no-intervención de las fuerzas en activo de seguridad y militarizadas en la vida política del país. Y menos en la promoción de las posturas de un partido, incluyendo el oficial. Con su intervención del camarada general en un evento partidista, la institución castrense que representa pierde su credibilidad como garante de la paz social y la aplicación de la ley. En un mundo donde priva la legalidad, el general habría sido inmediatamente destituido o, con mayor dignidad, habría renunciado al cargo. Pero, bueno, estamos en un momento histórico donde abunda el abuso del poder por parte de las autoridades.

Después de saber sobre la intervención de autoridades castrenses en la desaparición de sus 43 hijos de Ayotzinapa, sus familiares dijeron “...los poderosos han jugado con nuestras esperanzas; nos han mentido sin contemplación, mirándonos a los ojos… El tamaño de una mentira se mide por el largo de la explicación y el ancho de la excusa”. Este comentario va directo al camarada general y sus secuaces en las fuerzas de seguridad, igualmente al Presidente de la República y a los suyos.

El secretario de Gobernación promovió el voto revocatorio y el subsecretario promovió su candidatura. Todos en falta, violando la ley. Pero lo más notable: lo hacían a sabiendas de estar violando la Constitución y las leyes que de ella emanan. Este escenario fotográfico habla de ilegalidad. Pero el ingrediente nuevo, y altamente preocupante, es la presencia del general Bucio en la ecuación. Eso nos remite a otro problema, aún más grave. Sugiere la disposición del gobierno de la 4T a priorizar la intervención de militares para resolver asuntos políticos al tiempo que desatiende la desenfrenada inseguridad que priva en el país. Habla de la disposición oficialista a promover la militarización en México como instrumento para imponer forzosamente su visión a una sociedad que no acepta a la 4T.

Habla de una carrera acelerada hacia un autoritarismo donde el quebranto de la ley puede normalizarse, con uso indiscriminado de la fuerza.

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