Preguntas ciudadanas a mitad del camino
Al escribir esta columna está concluyendo la segunda semana, de las cuatro autorizadas, para la recolección de las 73 mil 792 firmas requeridas por la autoridad electoral nacional para poder calificar como candidato independiente a diputado a la Asamblea Constituyente, ...

Ricardo Pascoe Pierce
En el filo
Al escribir esta columna está concluyendo la segunda semana, de las cuatro autorizadas, para la recolección de las 73 mil 792 firmas requeridas por la autoridad electoral nacional para poder calificar como candidato independiente a diputado a la Asamblea Constituyente, que tendrá la encomienda de discutir, enmendar y aprobar la propuesta que le enviará el jefe de Gobierno.
Dos temas recurrentes han estado presentes en la discusión sobre la propia Asamblea Constituyente. Por un lado, todo lo referente a su integración: los 40 “notables” y los 60 “electos por el pueblo”, además de las reflexiones y críticas en torno a los obstáculos creados para el registro de los presuntos candidatos independientes, en referencia al número de firmas que se exigen, en un plazo tan breve. (Nota al calce: se empieza a percibir la posibilidad de candidatos independientes producidos por intereses particulares). Por otro lado, se ha hablado de las limitaciones que tendrá la Asamblea ante su propia materia. Esto por dos razones: una, porque la Reforma Política aprobada por el Congreso pone demasiadas limitaciones en la materia (estructura y facultades de gobierno) y otra, porque es el jefe de Gobierno quien manda el documento inicial, lo cual delimita, grandemente, los posibles desenlaces y conclusiones de la Asamblea.
Lo que no se ha comentado ni analizado a profundidad es lo que un precandidato independiente puede percibir y aportar al proceso, como algo novedoso. La dinámica de recolección de firmas permite el contacto con miles de ciudadanos que, desde sus distintas perspectivas, inquieren, analizan y preguntan sobre el proceso y las implicaciones de aprobar una Constitución. A diferencia de los precandidatos independientes, los eventuales candidatos de los partidos políticos no pueden hacer campaña, por lo que no tienen que convencer a nadie de entregar su voto ni tiene que hacer una labor de convencimiento en las calles. Son posicionamientos totalmente diferentes.
En el camino de la campaña independiente he encontrado que las diez preguntas más comunes que hacen los ciudadanos son: 1. ¿Quién decidió que debiera aprobarse una Constitución de la Ciudad de México? 2. ¿Qué significa que ahora nos llamaremos Ciudad de México, y no Distrito Federal? 3. ¿Cuáles son los beneficios que traerán aparejados estos cambios, para los ciudadanos comunes? 4. ¿Habrá más empleos y salarios para todos? 5. ¿Habrá mejores servicios y cuidados para jóvenes y ancianos? 6. ¿Servirá para “quitar” la corrupción y la prepotencia de los funcionarios? 7. ¿El gobierno respetará los intereses y necesidades de los ciudadanos, porque hoy no lo hace? 8. ¿Dejará el gobierno de tolerar los abusos de los usos de suelo y las construcciones fuera de la ley? 9. ¿Quitará el Reglamento de Tránsito, el No Circula y bajará el precio del Metro? 10. ¿Será más dedicada y honesta la policía, y dejará de abusar de la gente pobre?
Obviamente que el candidato independiente no tiene, como su responsabilidad en campaña, ningún compromiso para explicar las posiciones del oficialismo, sino la de comprometerse con causas. Estas diez interrogantes ilustran, quizá, tanto la desinformación generalizada que hay sobre el proceso constituyente en la ciudad, así como el escepticismo e incredulidad que existe con relación a todo lo político. Pero, también, ayudan a definir lo que se tendrá que llevar a la Asamblea Constituyente, como parte del aprendizaje de campaña.