Ser mexicano: orgullo o responsabilidad

Actualmente, la pandemia nos pone en una de esas encrucijadas que nos invitan al reto: situaciones extraordinarias donde sacar la casta es básico.

Por Gabriela Delgado

               Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia.

           Marcel Proust

¿Estás orgulloso de ser mexicano?

 Por todos lados escuchamos —sobre todo desde la frontera norte— que el mexicano es lo peor: criminal, corrupto, indolente, por decir lo menos.

Al interior del país, en medio de la pandemia, vemos noticias respecto a gente que no se “porta bien”, que no usa tapabocas y sale a la calle como si nada, marcando división entre unos y otros.

Ya no hablemos del tema político, donde existen vocablos muy marcados respecto de quienes tienen un posicionamiento u otro, acentuando más nuestras diferencias.

Sin embargo, cuando se nos pregunta si estamos orgullosos de nacer en este país, la respuesta es contundente: Sí. De acuerdo con una encuesta hecha en septiembre de 2019, nueve de cada diez mexicanos se sienten muy orgullosos de su nacionalidad.

Y es que tal vez cuando nos lo preguntan no pensamos en aspectos negativos, en nuestras heridas y dolores. Nos vamos a las cosas que nos gustan, como tradiciones, gastronomía o maravillas geográficas, o recordamos a ilustres personajes nacionales. O bien, al mexicano que se une en los peores momentos y saca lo mejor de sí mismo. Actualmente, la pandemia nos pone en una de esas encrucijadas que nos invitan al reto: situaciones extraordinarias donde sacar la casta es básico.

Hoy somos testigos de cómo diversos sectores, desde los relacionados con educación, transporte, turismo, infraestructura, medios de comunicación o entretenimiento, se han visto forzados a transformarse para enfrentar —lo mejor posible— esta situación inesperada.

Poniéndolo en perspectiva, me pregunto si subiéndonos a la ola y a propósito del mes patrio, no valdría la pena que no sólo empresas y organizaciones piensen en su reinvención. No por nada reactivación y reingeniería son de las palabras más nombradas en webinars y foros del mundo empresarial y académico.

Porque sí, esa tiene que ser la actitud de quienes buscamos sobrevivir. “Las crisis son oportunidades” afirman no sólo los optimistas, sino también las mentes más icónicas de la historia humana.

Sin duda, es urgente elevar el ánimo, fomentar la resiliencia, trabajar por la reconstrucción y levantarnos juntos.

Ante esto la pregunta es: ¿cuál debe ser el papel de los ciudadanos? ¿No es una oportunidad de oro para una nueva reconfiguración social? Una en donde todos entendemos nuestro papel protagónico en la construcción del país. Sería un ejercicio de verdadero patriotismo —y no del patrioterismo superficial al que estamos acostumbrados—.

El orgullo por ser mexicano ya no es suficiente y es hora de llevarlo hacia un cuestionamiento más profundo: ¿tus acciones hablan al respecto?

Una cosa es clara: lo que un día fue, no será (sí, estoy citando a José José). Lo que conocíamos como realidad cambió y el suspiro nostálgico de que todo pasado fue mejor debe quedar atrás.

El radical presente está aquí y con él la necesidad de ser distintos también. Es una invitación a ser mejores en las nuevas circunstancias, apelar a la propia actuación, a ser mejores ciudadanos en lo individual. Con este telón de fondo, surgiremos como creadores e innovadores, aventureros e inspiradores y, sobre todo, como responsables de ese orgullo que se convierte en acción.

 

 

Estamos en el momento idóneo para plantearnos el papel que queremos tomar en esta historia. Si decidimos involucrarnos en la resolución de los grandes problemas que afectan nuestro país y entorno, si apostamos por dar lo mejor de cada uno.

Tiremos el lastre que nos aqueja, esa actitud pasiva de que “alguien” cambie o resuelva la situación que nos toca enfrentar, el activismo de sillón donde involucrarse con las causas más apremiantes significa dar like a alguna publicación o atacar en redes a quien piensa distinto.

Si estás harto de las malas nuevas, pregúntate: ¿cuántas buenas noticias creaste, trabajaste o te esforzaste por dar hoy? ¿Es una utopía? No lo creo.

Concluyo reformulando la pregunta del principio: ¿te haces responsable de tu orgullo por ser mexicano?

           *Directora de Comunicación de la

                Asociación Civil A Favor de lo Mejor.

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