¿Realmente hemos aprendido la lección un año después de que covid-19 se declarara pandemia?

Por Roselyn LemusMartin El 11 de marzo marca un año desde que la Organización Mundial de la Salud declaró oficialmente el brote de covid19 como una pandemia. Mucho hemos escuchado y leído en estos 12 meses sobre las numerosas fallas de varios gobiernos en diferentes ...

Por Roselyn Lemus-Martin

El 11 de marzo marca un año desde que la Organización Mundial de la Salud declaró oficialmente el brote de covid-19 como una pandemia.

Mucho hemos escuchado y leído en estos 12 meses sobre las numerosas fallas de varios gobiernos en diferentes continentes en medio de esta pandemia de muchas maneras. De igual forma, hemos seguido el camino que los médicos y científicos han seguido por comprender realmente el virus y cómo funcionaba.

Esta mañana estaba reflexionando sobre dónde estábamos hace un año cuando las cosas eran tan confusas. No creo que ninguno de nosotros hubiera podido predecir realmente el tipo de costo que tendría covid-19 en México. Y en todo el mundo.

Hace un año todavía habíamos malentendido varios aspectos clave: sabíamos que covid-19 era una enfermedad respiratoria, pero desconocíamos el impacto del virus SARS-CoV-2 en otros órganos y sistemas del cuerpo humano. También desconocíamos el papel tan crítico de la transmisión asintomática, que no era sólo por las personas que tenían síntomas, sino que también  lo estaban propagando las asintomáticas, lo cual hizo que la contención fuera mucho más difícil. Tampoco sabíamos realmente en ese momento que la principal vía de transmisión eran los aerosoles. Si juntamos la falta de conocimiento de esos dos últimos elementos, concluimos que una parte crítica de la respuesta a la pandemia siempre fue el uso de cubrebocas. Pero, simplemente, no teníamos la información completa sobre la transmisión asintomática y la transmisión por aerosoles, por lo cual perdimos una oportunidad clave para responder de una mejor manera a la amenaza que en ese momento era nueva.

No teníamos los datos científicos suficientes y simplemente caminamos a ciegas al inicio de la pandemia. Siempre pensamos que eran sólo un número de casos en ciertas zonas geográficas, sin saber que cada infección era como una bomba oculta a punto de explotar, por cada infección detectada no sabíamos que había decenas bajo la superficie. Y en la actualidad estamos repitiendo el mismo error con la falta de vigilancia genómica y todas las nuevas variantes que no estamos detectando.

Hace un año no sabíamos que el mundo estaba a punto de detenerse, que quizás sería el último cumpleaños que celebraríamos en persona con alguien. Nunca imaginamos que 2.6 millones de personas fallecerían a causa de este virus, que en aquel momento no parecía como una enorme amenaza, un virus que muchos pensaban que se comportaba como una gripe más. Desde entonces, muchos han perdido trabajos, negocios, sueños, incluso la esperanza.

Si miramos hacia atrás, observamos que, efectivamente, hay muchas fallas, incluida la falta de comunicación directa, clara y consistente por parte de varios gobernantes, y que el virus ha dejado al descubierto la fragilidad de los sistemas de salud en el mundo. Pero, al final del día, creo que se necesita mucha humildad en términos del aprendizaje que hemos tenido, porque éste ha sido realmente un año muy desafiante, que realmente no podríamos haber anticipado que se desarrollaría de la manera en que lo hizo. Hace un año ni siquiera imaginábamos que podríamos tener varias vacunas desarrolladas en tiempo récord, y hoy la vacunación ya es una realidad en varios países, una realidad que nos puede regresar la esperanza de darle un abrazo a nuestros padres, amigos, abuelos, colegas y de regresar a algo más cercano a lo que conocíamos en 2019.

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