Del Ejército insurgente al Ejército de la Revolución
Por Jorge Nuño Jiménez* Aquel 15 de septiembre de 1810, en el pueblo de Dolores, estado de Guanajuato, surgiría un nuevo Ejército que fue una fuerza representativa del pueblo “el pueblo en armas”, “el Ejército insurgente” al mando del insigne padre de la ...
Por Jorge Nuño Jiménez*
Aquel 15 de septiembre de 1810, en el pueblo de Dolores, estado de Guanajuato, surgiría un nuevo Ejército que fue una fuerza representativa del pueblo “el pueblo en armas”, “el Ejército insurgente” al mando del insigne padre de la patria Don Miguel Hidalgo y Costilla, quien por iniciar este movimiento fue sujeto de un injusto juicio, despojándolo de sus hábitos eclesiásticos y condenándolo a muerte.
En esta empresa coadyuvaron oficiales del regimiento de dragones de la reina como fue el caso de Allende, Abasolo y otros.
El Ejército insurgente escribió páginas inolvidables de verdadero heroísmo con la participación de hombres de la talla del siervo de la nación, José María Morelos y Pavón, Hermenegildo Galeana, Mariano Matamoros Guridi, verdadero estratega militar al lado de Morelos, López Rayón, Guadalupe Victoria y muchos otros más que lucharían más de 11 años encendiendo la llama de la Independencia, ejemplo actual para nuestra juventud ávida de valores nacionales.
Vicente Guerrero, quien a la postre sería el verdadero consumador de la independencia nacional actuó con gran patriotismo, en aquel incidente de su padre quien le pide abandonar la lucha por la libertad, y acogerse a un indulto, a lo que le contestó con una frase que en el transcurso del tiempo se inmortalizaría como ejemplo para el presente, y valor supremo de nuestro Ejército mexicano: “La Patria es primero”.
Del Ejército insurgente continuó la fuerza llamada el Ejército trigarante, impulsado por Agustín de Iturbide, el cual un 27 de septiembre de 1821 hace su entrada triunfal por las calles de la Ciudad de México, pero esta fuerza no representaba al pueblo, porque históricamente es bien sabido que apoyaba la política prevaleciente de privilegios de españoles sobre los intereses legítimos del pueblo mexicano de auto determinarse.
Al derrocamiento de Iturbide, nace el Ejército conservador, fuerza que sería heredera de las tradiciones del viejo orden español, porque estaba representado por generales del viejo orden y del clero.
Posteriormente a la promulgación de la Constitución de 1857 y las Leyes de Reforma, y en congruencia con los valores de Independencia y libertad por la igualdad y la justicia social se iniciaría en una lucha entre el partido conservador apoyado por la Iglesia, y el Partido Liberal, del cual emerge un Ejército bajo el mando de ciudadanos consientes de un sentido de nacionalidad echando a la basura de la historia cualquier intento de dominio o predominio español.
Recordemos y rindamos homenaje por sus enormes aportaciones a los generales epónimos como fueron Zaragoza, Jesús González Ortega, Leandro Valle, Mariano Escobedo, el coronel Porfirio Díaz y muchos más, quienes finalmente después de la derrota de las fuerzas conservadoras entrarían triunfantes a la capital de la República aquel 1 de enero de 1861 con la figura de un gran Presidente representante de la dignidad nacional de origen muy humilde e indígena, autor de la segunda independencia de México, me refiero al benemérito de las Américas Don Benito Juárez.
Aquel Ejército republicano y liberal derrota al Ejército francés, que se consideraba “el mejor Ejército del mundo”, en aquella gloriosa batalla del 5 de mayo de 1862, cuando se escribió una de las mejores páginas de nuestra historia en la ciudad de Puebla.
Después de un largo proceso del gobierno del general Porfirio Díaz se reviven algunas tradiciones negativas del Ejército como fue el reclutamiento forzoso de “leva”, cuyos jefes oficiales provenían de esferas privilegiadas, constituyéndose así una fuerza que no cumplía las aspiraciones del pueblo humilde.
El 20 de noviembre de 1910 se inicia un gran movimiento, un levantamiento en armas convocando a esto como Revolución Mexicana encabezada por el apóstol de la Revolución Don Francisco I. Madero con la consigna de: “Sufragio efectivo no reelección”, inspirado en cumplir con reivindicaciones sociales y políticas que habían sido negadas por el gobierno del general Porfirio Díaz, quien se olvida del problema social y vocación democrática de México.
Hace 103 años, el 19 de febrero de 1913 surge de lo más profundo de la dignidad nacional el “Ejército constitucionalista”, que posteriormente se llamaría “Ejército nacional” y que actualmente es el “Ejército mexicano” el cual se integra por elementos del pueblo.
A 103 años de espacio y tiempo, nuestro Ejército mexicano ha adquirido madurez y conciencia de lo que es y será nuestro país, erigiéndose como garante del orden constitucional, de la soberanía y de las instituciones mexicanas. En el pasado quedaron malos ejemplos de cuartelazos y asonadas.
Miguel Hidalgo y Costilla, Morelos, Juárez y Carranza fueron verdaderos paladines que ofrendaron su vida misma, imponiendo ideales para nuestras Fuerzas Armadas, que son producto genuino del pueblo, y de las mejores experiencias de movimientos sociales que hicieron una revolución; por esto es y será sostén de la nación, del pueblo, porque no hay otro camino ni conducta a seguir: de ser el más fiel ideal “guardián de las instituciones y de las garantías individuales”.
La divisa actual de este Ejército que surgió del pueblo es el mantenimiento de la paz, la tranquilidad en todo lo ancho y largo del país, convencido de un orden democrático, e inspirado de valores supremos de libertad y justicia social, con la participación actual de la mujer mexicana que se ha incorporado con dignidad a engrosar las filas de esta Fuerza Armada, recordando aquellas soldaderas de la Revolución que apoyaban siempre en las batallas a su “Juan”, quienes en el fragor de las batallas siempre mantenían y estimulaban aquellos valerosos soldados, y de quienes muchas veces tomaron el propio fusil de su Juan ya sin vida, que con lágrimas y un profundo dolor ocupaban la trinchera y abrían fuego contra el enemigo.
No podemos olvidar a la Adelita; La rielera, La valentina y muchos cantos más que todavía escuchamos, recordando a la valerosa mujer mexicana. El 19 de febrero se le rinde un muy justo homenaje al Ejército mexicano, heredero de sentimientos de independencia, de revolución, de lo cual nos hemos olvidado, es justo recordar que este instituto armado integrado por Ejército, Fuerza Área y Armada es el producto legitimo del pueblo, de aspiraciones de movimientos sociales que hicieron la Revolución y se ha convertido en el sostén más sólido de nuestras instituciones, por lo tanto es momento de rendir un homenaje a esos esforzados soldados de México, que no se cansan, que no duermen ni titubean, siguiendo en su conducta el ejemplo de Madero, de Don Venustiano Carranza, de Juárez, de Hidalgo, con una vocación histórica y permanente de principios de lealtad institucional.
El 19 de febrero de 1913, marca el acta de nacimiento de nuestro instituto armado, en esta fecha Don Venustiano Carranza, promulga el histórico decreto 1421 del XXII congreso constitucional del Estado de Coahuila por medio del cual se ordena la organización de un Ejército encargado de sostener el orden constitucional de la República que había sido mancillado y pisoteado.
*Director del Centro de Estudios del Tercer Mundo
