10 años para lograr los objetivos; cuenta regresiva
• Este 2020 iniciamos la segunda década del milenio y estamos solamente a 10 años de cumplir con los objetivos planteados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que permita proteger al planeta y asegurar la prosperidad para todos, sin comprometer los recursos para las futuras generaciones.
Por Catalina Monreal
Los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) son 169 metas que los Estados miembros de Naciones Unidas acordaron en 2015 y que, con base en una agenda, deberán alcanzarse en el año 2030. Contemplan acabar con la pobreza, mejorar la salud y el bienestar, alcanzar la igualdad de género, impulsar el crecimiento económico, la reducción de las desigualdades, así como acciones a favor del clima del planeta.
Este 2020 iniciamos la segunda década del milenio y estamos solamente a 10 años de cumplir con los objetivos planteados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que permita proteger al planeta y asegurar la prosperidad para todos, sin comprometer los recursos para las futuras generaciones.
Para cumplir con estas metas, México ha desplegado una estrategia en los tres niveles de gobierno. A nivel estatal, los gobiernos están trabajando en el marco de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) para deliberar y alcanzar acuerdos que permitan impulsar el desarrollo y el logro de los ODS. En particular, algunas entidades como Chihuahua, Colima, Hidalgo, Nuevo León, Puebla y Sinaloa han contemplado en sus planes de desarrollo los ODS, apoyados en equipos de trabajo para cumplir con la agenda.
La colaboración con el sector privado se realiza a través de la llamada “Alianza por la Sostenibilidad”, en la que participan, al menos, 80 empresas, tanto mexicanas como transnacionales, y mediante la cual se impulsan proyectos orientados al cumplimento de la Agenda 2030 para integrar los ODS en la producción y modelo de negocios.
Por su parte, el Senado de la República estableció un grupo plural integrado por 34 legisladores y legisladoras con un plan de trabajo cuyo propósito es diseñar leyes destinadas a cerrar brechas sociales que garanticen efectividad y beneficios tangibles para las y los mexicanos. En consecuencia, se instalaron cuatro subgrupos relacionados con los temas de desarrollo social, desarrollo económico, desarrollo ambiental e igualdad, inclusión y justicia, los cuales deben dar seguimiento a las iniciativas presentadas.
Sin embargo, aún falta mucho por hacer; lo alcanzado hasta la fecha no será suficiente para lograr cumplir las metas a las que el Estado mexicano se comprometió.
Por ejemplo, la pobreza ha constituido un problema persistente en nuestro país, pues entre 2008 y 2018 el número de personas pobres se incrementó en 2.9 millones, al pasar de 49.5 a 52.4 millones de personas, que equivale al 41.9% de la población total. De estos, nueve millones de personas viven en pobreza extrema, lo que es equivalente al 7.4% de la población total. Por género, 7.4% de mujeres y 7.5% de hombres viven en pobreza extrema.
Asimismo, en el país hay 21 millones de personas con ingresos inferiores a la línea de la pobreza extrema, ingresos que le son insuficientes para adquirir la canasta básica alimentaria y no alimentaria. Es así que 40% de los menores de 18 años viven en situación de pobreza extrema y 6.8% de los adultos mayores de 65 años.
Hasta 2018, 71.7 millones de personas carecían de acceso a la seguridad social, puesto que el financiamiento depende de las contribuciones obrero-patronales, siendo el derecho social más rezagado, de acuerdo con el Coneval.
En lo que respecta a la educación, tenemos un rezago equivalente al 16.9%, lo que implica que más de 21 millones de personas no tienen acceso a educación.
Más de 20 millones de personas, equivalentes al 16.2% de la población, no tienen acceso a servicios básicos como agua, drenaje, luz, etcétera.
De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), únicamente el 46% de las mujeres de entre 15 y 64 años está empleadas, frente al 79% de los hombres. En cuanto a las remuneraciones, las mujeres perciben salarios entre 18% y 34% menos que los hombres, a pesar de realizar las mismas actividades y el 11% de las mujeres labora en los servicios domésticos, en comparación con el 1% de los hombres.
En el ámbito rural, el escaso acceso a la propiedad de la tierra agraria es el principal obstáculo para que las mujeres sean beneficiadas con apoyos gubernamentales y proyectos productivos, además de que, precisamente, son las mujeres quienes padecen en mayor medida la precariedad y bajo acceso a los servicios, infraestructura y equipamiento.
En relación con la violencia en contra de las mujeres y niñas, encontramos que el 66.1% de las mujeres de 15 años y más han vivido un incidente, al menos de violencia emocional, económica, física, sexual o discriminación durante su vida,
2030 parece aún muy lejano, pero se debe trabajar con más ahínco para cumplir con las metas y objetivos establecidos por el gobierno mexicano, puesto que los retos y problemáticas son enormes. Para alcanzar los ODS 2030 es necesario contar con el compromiso y participación de los tres niveles de gobierno, la sociedad, las universidades, el sector privado, los partidos políticos. Es una tarea que, si todos cumplimos, sin duda nos conducirá a un mejor estadio de desarrollo. Participemos todos.
