En el mejor de los momentos
El Presidente debe saber separar a la persona del jefe de Estado

Miguel Ángel Godínez García
Alto mando
Por demás está reconocer los atributos de una de las instituciones más apreciadas y confiables para los mexicanos en su día. Como lo comenté, febrero está lleno de fechas significativas en la historia de los hombres de uniforme verde olivo. Sin embargo, el 19, Día del Ejército Mexicano, tiene un valor especial, pues se festeja refrendando la lealtad, la sisciplina y el amor a la patria frente al jefe supremo.
Hoy como en ningún otro día el espíritu del cuerpo se hace presente tanto en una partida como en una zona o región militar. No ha habido ceremonia del Día del Ejército sin que un presidente de la República haga los honores correspondientes a sus soldados. Como tampoco nunca había faltado un secretario de la Defensa Nacional a tan significativo acto, como sucederá el día de hoy en la 37/a ZM de Santa Lucía en el Estado de México.
Debo imaginarme el sentir de mi general secretario Cresencio Sandoval, a quien desde esta columna le hago llegar mis mayores deseos por su pronta recuperación, pero sobre todo, lo acompaño en momentos en el que el deber del uniforme lo llama, pero la prudencia y la responsabilidad lo obligan a guardarse, ya que el pasado miércoles anunció haber salido positivo a covid-19. Permanecerá aislado, pero al frente de sus responsabilidades.
Sé que parece inútil volver a poner el dedo en la llaga, cuando tan reiteradamente se le ha solicitado por todos los medios al gobierno federal escuchar y entender que con estos contagios la estabilidad del país se pone en riesgo. Si bien es cierto que han sido ya varios los secretarios contagiados y puestos en cuarentena por covid-19, también es cierto que hay de secretarios a secretarios.
Con algunos ni siquiera hemos notado su ausencia, pero con otros, como es el caso del secretario de la Defensa, es otro cantar. Responsable de múltiples funciones de alto nivel, sobre todo en el ámbito de seguridad nacional y no sólo por la delincuencia, sino además por los severos apagones a lo largo de todo el país, que implican proteger importantes instalaciones, su salud no es un tema menor.
Sigue siendo totalmente incomprensible que los congresos de la nación no exijan que se vacune primordialmente al Presidente y a sus secretarios. No es un tema de privilegiar a la persona, es un tema de privilegiar la estabilidad del país. Si el Presidente no sabe separar a la persona del jefe de Estado, si sus caprichos y su populismo imperan en su forma de actuar, entonces los otros dos Poderes del Estado existen también para gobernar.
Ahora que el plan nacional de vacunación dio inicio en apenas tres alcaldías de la CDMX, por cierto, las más pequeñas por el bajísimo número de vacunas que han llegado a nuestro país, hemos podido constatar la desorganización en lo operativo y el disgusto de adultos mayores y sus familias que, con la esperanza de lograr ser vacunados y proteger su vida, han sido expuestos a largas horas de espera en largas filas en plena calle, con temperaturas entre 5 y 10 grados y bajo un sol de invierno que quema para que al final se les diga que no pudieron alcanzar vacunarse.
Desgraciadamente, se ha despreciado la experiencia del pasado de las instituciones de salud, así como la del mismo Ejército mexicano, que, en realidad, no está al mando de la operación, sino solamente de la custodia y traslado de las vacunas.
- DE IMAGINARIA
En el año de 1950 se declara el 19 de febrero como el Día del Ejército Mexicano, en memoria de aquel 19 de febrero de 1913, en el que el Congreso del estado de Coahuila le da facultades a Venustiano Carranza de formar un ejército armado para combatir al usurpador Victoriano Huerta y restablecer con él, el orden constitucional. Felicidades a la gran fuerza de México.