Las instituciones policiales
Esta semana hemos visto varios temas que ponen de manifiesto una de las principales razones por las cuales tenemos los índices de inseguridad que hay y es el eslabón policiaco y de inteligencia, que es un eslabón débil de la cadena de impunidad.
El asunto del candidato Anaya y el Cisen expone por muchas razones el nivel de nuestro sistema de seguridad. Aunque al secretario de Gobernación le haya salido la respuesta de que el elemento se identifica porque no está haciendo nada malo, me parece que es un escándalo mayor, que pongan a la máxima institución de inteligencia y seguridad de México a seguir a alguien y lo haga con esa torpeza. Puede ser que el simplismo de algunos miembros de la prensa deje pasar el tema porque el agente se identificó “desactivando” el tema potencial del seguimiento. Sin embargo, las cosas no son así de fáciles. Déjeme decirle una certeza muy grande para quitar dudas: los gobiernos espían. Las razones, las formas, las leyes utilizadas o no, hablan del nivel de profesionalismo de las instituciones.
El primer tema es lo que se ve, la imagen que un asunto de este calibre enseña tiene mucho impacto. Cuando uno piensa en el Cisen no se imagina a un hombre cándido que es sorprendido siguiendo con mucha torpeza a alguien y confesando su afiliación a la primera pregunta con celular en mano. La imagen se deteriora. Para ser torero, lo primero es parecerlo, decía mi abuelo. Imagine usted a un miembro de la comunidad de inteligencia internacional viendo en un noticiero cómo un agente del Cisen es “cachado” y forzado a confesar apenado, viendo hacia abajo. Ahora imagine usted al cártel de Jalisco. No tiene gracia alguna, es un tema muy serio.
El segundo tema es la aparición en un video de dos agentes de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) secuestrados por un cártel. El tema es gravísimo, no sólo por las vidas humanas, sino por el daño institucional. Tiene razón mi amigo Rafa Estrada en que la respuesta del Estado debe ser contundente, pero, además, debió haber tenido una respuesta mediática del jefe del Estado, junto con los representantes de los demás poderes de la Unión, cuando lo que se está retando es al propio Estado. En Estados Unidos hay una regla no escrita, pero bien sabida, de que matar a un policía tiene como consecuencia la muerte del delincuente sin juicio de por medio. Sí, para sorpresa de la corrección política, esto pasa en Estados Unidos y es un acuerdo social con el que la gente vive.
La respuesta del Estado debe ser contundente en todos los sentidos. No podemos permitir que esto suceda y que lo veamos con tanta naturalidad. La discusión política del grado de descomposición e ineficacia institucional debería ser tema primerísimo de campaña. No podemos permitir que un asunto así de grave pase desapercibido.
Si usted es un lector asiduo de estos artículos, sabrá que siempre he dicho que si el Estado es incapaz de hacer lo elemental, cómo va a poder hacer lo complejo, cuestión que confirma la gravedad del tema.
Y termino con un ejemplo de la vida diaria que confirma mi dicho. Fui con unos amigos a correr a La Mexicana. Como dos de esos amigos están por casarse, nos pusimos un cartel en la camiseta que simulaba un número de carrera, pero tenía la fecha de la boda. Cuando nos los pusimos, se acercó la seguridad privada del parque a decirnos que portar el cartel estaba prohibido; supongo que pensaron que era una carrera, por lo que explicamos el tema de la boda, pero, aparentemente, La Mexicana tiene su propio régimen de libertades. Los ánimos se caldearon y les pedí que trajeran una patrulla, porque no podían prohibirnos correr con un cartel que tenía una fecha. Después de recibir empujones de esta gente llegó una patrulla. El oficial de policía nos dio la razón, pero fue incapaz de imponer su autoridad frente a la gente de seguridad privada y nuestra única opción era ir ante un juez cívico. Así fue como nuestros derechos fueron limitados por un grupo de guardias privados ante la debilidad de un oficial de policía. Ahora imagínese y asústese de la capacidad policiaca bajo la situación actual.
