Suicidio colectivo

El suicidio colectivo es un fenómeno electoral muy vigente en nuestros días y se refiere al voto contra el interés propio, buscando agitar la política y sus instituciones. Es un concepto lejano a la construcción de instituciones funcionales, que es un proceso largo y tedioso porque busca soluciones fáciles y rápidas a problemas complejos mediante la simplificación de conceptos. “¡Ah! Subió la gasolina cuando la Reforma Energética prometió bajar su precio… ¡al diablo!”. Cuando es evidente que en un país en donde la gasolina era un monopolio, desmantelar, permitir la entrada de nuevos competidores, una red de suministro, inversiones, etcétera, son procesos largos que rendirán frutos, pero no de efecto inmediato

La pinza se cierra cuando del otro lado hay quien ofrece la solución fácil, simplona y rápida. El colectivo prefiere esa salida y vota por ella, suicidándose colectivamente.

Brexit es el póster del suicidio colectivo. Un Estado que permite la noción de que a Reino Unido le costaba más estar en Europa que los beneficios que obtenía y una oposición desleal que mentía en cuanto a los datos duros que aportaba, junto con una juventud desencantada y apática que permitió a los viejos votar y definir su futuro, fueron una mezcla infalible para el desastre. El Estado británico fue incapaz, siquiera, de contraargumentar con el costo que tendría la salida, nada más para ver qué salía más caro, irse o quedarse. El resultado lo conocemos y saldrá carísimo por el futuro de los británicos que decidieron quedarse en casa. Una planta de manufactura en Reino Unido de una empresa que conozco bien hizo un sondeo interno para ver cómo habían votado sus obreros. Los resultados fueron impactantes; el Brexit ganó con 51% y en la planta el voto a favor fue superior al 70%. La planta manufactura productos que se venden en Reino Unido, pero 60% se exporta a Europa, es decir, los obreros votaron contra su interés más inmediato, que es su trabajo.

Lo interesante de este ejemplo, es que se replicó tal cual en plantas de los Estados Unidos cuando fue la elección de 2016. El señor Trump, quien prometió salirse del TransPacific Partnership (TPP) y NAFTA por ser acuerdos inservibles, ganó por abrumadora mayoría de votos de los obreros de las plantas que manufacturan productos que se exportan gracias a dichos acuerdos (y otros). Es un suicidio colectivo.

El tema de Cataluña igual, en diciembre los catalanes volvieron a votar por una fórmula que, además de romper la ley y estar haciendo el ridículo en el mundo, ha creado un problema de incertidumbre con reducción de inversión y la salida de 3,500 empresas. Otro suicidio colectivo.

En México estamos en la tormenta perfecta. La construcción institucional ha sido un camino muy lento, pero ha sucedido. Quien diga que estamos peor que hace 30 años, miente o no conoce los datos duros. Pero tenemos un gobierno desacreditado, que es incapaz de comunicar lo más elemental, incapaz de defender públicamente y con datos duros lo que sí ha hecho bien (lo que ha hecho mal se le recuerda todos los días), incapaz de defender el modelo liberal que ha traído inversión y empleo. Tenemos, por el otro lado, ideas simplonas y fáciles, simplificación de problemas complejísimos y recetas viejas y poco vigentes. Los candidatos liberales borrados. Tenemos también un país joven que no vivió en carne propia las crisis de los años setenta y ochenta que fueron provocadas por esas recetas viejas. ¿Votarán los jóvenes por su futuro o le dejarán el voto a quienes añoran glorias pasadas que, además, son ficticias? ¿Habrá un nuevo suicidio colectivo?

LAURELES #278

Si usted es mexicano sabe muy bien que no hay nada más peligroso que el fin de sexenio. Es la época que aprovechan los corruptos para hacer sus tropelías y en Bosques de las Lomas hay una transa muy grande.

El uso de suelo de un terreno en donde se podía construir hasta seis viviendas cambió mágica e ilegalmente (ni siquiera cumplieron con las formalidades) para poder construir una torre de 34 pisos y 64 departamentos.

Nadie sabe quién es el dueño, ya se sabrá, y Miguel Ángel Mancera, que ha sido “el mejor presidente municipal de Huixquilucan” no da explicaciones ni tampoco defiende el interés público. Bosques de las Lomas no aguanta más.

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