El libro de la selva

En 1967, acabando de morir Walt Disney, los estudios que llevan su apellido estrenaron El libro de la selva, décimo noveno largometraje animado de la firma, basado en el conjunto de relatos homónimos que el escritor británico nacido en India, Rudyard Kipling, publicó ...

En 1967, acabando de morir Walt Disney, los estudios que llevan su apellido estrenaron El libro de la selva, décimo noveno largometraje animado de la firma,  basado en el conjunto de relatos homónimos que el escritor británico nacido en India, Rudyard Kipling, publicó en 1894.

Es uno de los grandes clásicos de Disney, particularmente por la pegajosa música de los hermanos Robert y Richard Sherman, con la participación de George Bruns. La versión en español, en esos doblajes excepcionales que adaptaban y supervisaban Edmundo Santos (por cierto, voz de Pepe Grillo) y Francisco Colmenero (todavía en activo), dio un valor agregado a la película con las voces de Germán Valdés Tin Tan, como el oso Baloo; Luis Manuel Pelayo, como la pantera Bagheera; Alfonso Arau, como la boa Kaa, y otros actores destacados. Esta versión, que el año próximo cumple 50 años,  ha sido disfrutada por casi tres generaciones de espectadores que todavía cantamos Busca lo más vital.

En la línea de retomar sus propios clásicos animados, traduciéndolos a la acción viva, como lo hizo ya con Maléfica, o la reciente versión de La Cenicienta, Disney suma ahora una nueva adaptación de El libro de la selva (The Jungle Book, Estados Unidos, 2016), dirigida por Jon Favreau, que corre con mucho mejor suerte que las mencionadas,  pues el guión de Justin Mars, en una muy actual adaptación del texto de Kipling, mantiene el espíritu de la historia, le da cuerda a la nostalgia en la mente del espectador e introduce un giro al final dejando bien parejo el camino para la segunda parte que ya se anunció.

Hablar de acción viva en una película como ésta es casi un “decir”. Lo único vivo en la pantalla es el niño que interpreta a Mowgli, Neel Sethi, un talentoso y carismático actor que interactúa con actores enfundados en trajes verdes, que digitalmente fueron convertidos en animales parlantes: panteras, osos, lobos, tigres, serpientes, elefantes, etcétera.

La película fue filmada íntegramente en los estudios de Los Ángeles con fondos verdes y la más sofisticada tecnología digital, que recrea con gran realismo la selva en la que vive Mowgli, quien fuera encontrado de pequeño por Bagheera la pantera, que lo llevó a vivir con una familia de lobos que se encargó de su crianza.

Los efectos especiales a través de la tecnología digital son impecables. El movimiento de los animales es preciso, su pelaje tiene textura. Los ojos, que hasta hace unos años eran el punto débil de la generación de caracteres, comunican  miedo, ternura, crueldad, enojo. Es de las películas que se disfrutan en el formato 3D.

También es otro gran doblaje al español con Matías Quintana Ortiz, Héctor Bonilla, Víctor Trujillo, Susana Zabaleta, Enrique Rocha, Regina Orozco y Francisco Céspedes.

El mensaje de Kipling se mantiene vigente en esta adaptación y tiene el atractivo particular de apegarse a la idea original, con lo que mantiene interesado al público adulto. La versión animada de 1967 estaba pensada para niños y la adaptación aplicó algunos cambios que les acercarán las aventuras de Mowgli.

El libro de la selva es una película recomendable, entretenida, con ritmo y que superará sus expectativas.

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