Terminator: Génesis
En 1984 James Cameron con su inquieta imaginación inició una franquicia que estaba llamada a convertirse en gran éxito a partir de las dos primeras entregas: Terminator, colaborando en el guión Gale Anne Hurd y Terminator 2: El juicio final , de 1991, y escrita junto ...
En 1984 James Cameron con su inquieta imaginación inició una franquicia que estaba llamada a convertirse en gran éxito a partir de las dos primeras entregas: Terminator, colaborando en el guión Gale Anne Hurd y Terminator 2: El juicio final , de 1991, y escrita junto con William Wisher.
La preocupación en torno a la rebeldía de las inteligencias artificiales creadas por el hombre, ha flotado en la literatura desde hace años, y podría decirse que su recreación en la pantalla nació con el propio cine. Hay grandes clásicos de culto dentro del género que se han filmado a lo largo de casi 100 años.
Entre ellas están, desde luego, las dos primeras películas de la saga Terminator. No así las dos siguientes en las que ya no estuvo involucrado Cameron, salvo como creador de los personajes. Después del estreno de Terminator: Génesis, que vendría a ser la quinta de la serie, el propio Cameron ha declarado “olvídense de la 3 y la 4, ésta es la 3”.
Es el quinto largometraje de Alan Taylor, quien tiene una larga trayectoria en la dirección de numerosas series de televisión, incluyendo Juego de tronos. Su película anterior es Thor: El mundo oscuro, de 2013. Es una adaptación de la de 1984 pero, como dirían nuestros vecinos, reloaded.
Cuando inicia parece que vamos a ver una copia al carbón de la primera, las secuencias están recreadas de manera idéntica. Particularmente la llegada del cyborg enviado desde el futuro para matar a Sarah Connor y no permitir que nazca su hijo John, quien será el feroz líder de la resistencia contra las máquinas en el 2029. También la llegada de Kyle Reese en aquel callejón oscuro es la misma, junto con su huida al ser perseguido por la policía, y otro ejemplar que ha sido enviado del futuro, para que la misión de asesinar a Sarah se cumpla a toda costa.
El giro en el argumento surge cuando se encuentra con Sarah, interpretada por la inglesa Emilia Clarke, quien da un salto espectacular al cine hollywoodense después de su trabajo en Juego de tronos. Es la única mujer en Terminator: Génesis, y tiene los arrestos para robarle escenas al mismísimo Schwarzenegger, no se diga al gris actor que interpreta a Reese (Jai Courtney). Aquí sí se extraña a Michael Biehn). Hay opiniones encontradas en torno al trabajo de Clarke: algunos la comparan con Linda Hamilton. Yo lo veo como una selección atinada de una actriz muy joven, de mirada intensa, que parece frágil pero en la cinta muestra que está muy bien preparada.
Los guionistas Laeta Kalogridis y Patrick Lussier se basan en la premisa de cambiar el futuro a través de las alteraciones del presente, introducen las líneas y universos paralelos cuando Reese llega y se encuentra con que el 1984 al que llegó no es lo que esperaba. Los recuerdos “fracturados”, la memoria de lo que no pasó, el presente sobre otro presente. El personaje interesante es precisamente Sarah, quien ha evolucionado y ahora no es la joven indefensa enfrentando lo inesperado, sino que se ha convertido en toda una guerrera. Jason Clark como John Connor, nos queda a deber aun dentro de las grandes posibilidades que ofrece la reinvención del personaje.
Arnold Schwarzenegger se cuece aparte apareciendo en dos tiempos, en su versión de joven de hace 31 años y la actual, en que como Terminator ahora es conocido como Pops (Abuelo).
De aquellos seis millones de dólares del presupuesto de Terminator 1, se pasa a casi 160 millones en esta versión que están muy bien puestos en los efectos especiales. Es una película muy entretenida y recomendable.
