El resplandor: 35 años
Uno de los grandes clásicos del cine de terror, toda una obra de culto, El resplandor The Shinning, de Stanley Kubrick, está entrando en su 35 aniversario, sin que sus efectos especiales, estética, lenguaje, actuaciones o el impacto del guión hayan sufrido el más ...
Uno de los grandes clásicos del cine de terror, toda una obra de culto, El resplandor (The Shinning), de Stanley Kubrick, está entrando en su 35 aniversario, sin que sus efectos especiales, estética, lenguaje, actuaciones o el impacto del guión hayan sufrido el más mínimo detrimento, por el contrario, la película es una de las mejores en la filmografía del realizador.
Perfeccionista cayendo en lo obsesivo, Kubrick acostumbraba en sus rodajes la repetición de las tomas hasta que lograba la secuencia que había imaginado originalmente. Se dice que para el limitado Tom Cruise y la talentosa Nicole Kidman el trabajo bajo su dirección en Ojos bien cerrados, en 1999, representó un verdadero dolor de cabeza, haciéndolos repetir toma tras toma, a veces llegando a más de 60 repeticiones para una escena de escasos minutos. Hasta los “accidentes” en las películas de Kubrick estaban planeados.
Filmada en 1980, el guión de El resplandor está escrito al alimón entre el propio Kubrick y el autor de la novela homónima Stephen King, quien tiene más de 40 adaptaciones de sus obras, ya sea al cine o a la televisión: Misery, Carrie, The Shawshank Redemption, La milla verde, Los niños del maíz, Cujo, Eso, La niebla, Corazones en Atlántida, Dolores Claiborne, El Cazador de sueños, Cuenta conmigo, etcétera, aunque probablemente la más exitosa, y hoy valorada como obra maestra y cine de culto, es El resplandor. The Shawshank Redemption, conocida en México como Sueños de fuga, es también una gran película, dirigida por Frank Darabont y protagonizada por Tom Robbins y Morgan Freeman. Me quedo también con la primera versión de Carrie y Misery.
El estilo único de Kubrick es el que hace de El resplandor una película de la que incluso se han hecho lecturas, en ocasiones muy complejas y hasta rebuscadas. Hay quien le atribuye toda una serie de mensajes subliminales, como es el caso del documental Room 237 o Habitación 237, dirigido por Rodney Ascher, y en el que a través de varios testimonios se contemplan teorías y significados muy particulares de la película. Aquí entre usted y yo, me pregunto qué diría Kubrick de todas estas interpretaciones, si es que intencionalmente “coló” todas esas metáforas, símbolos y claves en El resplandor o si, en el más allá, le ha ganado la risa varias veces.
Para 1985, el protagonista, Jack Nicholson, ya contaba con seis nominaciones al Oscar que había ganado por Atrapado sin salida (One Flew Over the Cuckoo’s nest, 1976). Hizo toda una creación espeluznante de Jack Torrance, el escritor frustrado y neurótico que junto con su disfuncional familia acepta viajar al hotel Overlook, que ya de suyo es un personaje medio satánico. Wendy, la casi primitiva esposa, está descrita en la cinta como una mujer infantiloide, necia, miedosa, y la actriz Shelley Duvall, resulta una excelente selección para darle vida. Danny, el hijo de la pareja, es un niño enigmático, poseedor de un extraño poder vidente (el “resplandor” del título), que habla con un amigo imaginario representado por su dedo índice. Si revisamos a los cuatro personajes, incluyendo al propio hotel, tenemos un cocktail de seres disfuncionales, neuróticos, embrujados o que embrujan, o que están totalmente trastornados. Ése es el juego de Kubrick y King, manipulando al espectador en una espiral de giros inesperados, y de situaciones y momentos que no son lo que parecen.
Torrance, que ya tiene un severo distanciamiento con su familia, cree que el asilamiento en el hotel le permitirá concentrarse y salir del bache creativo y de inspiración en que está atrapado. Pero las presencias sobrenaturales y los muertos que vagan por el hotel empiezan a despertar en él una sicosis que lo empuja a tratar de asesinar a Wendy y a Danny.
Que si Kubrick filtra mensajes en torno a la matanza de indios americanos durante la colonización de la Unión Americana, que si hace guiños al Holocausto de la Segunda Guerra Mundial, que hay referencias intencionales a números, que Kubrick “revela” su participación en la presunta puesta en escena de la llegada del hombre a la Luna, etcétera.
Es probable que haya eso y mucho más, a fin de cuentas uno no se cansa de ver El resplandor.
