No han visto nada y Tanta agua

Con una selección dispareja y aclarando que no vi todo, concluye mañana el Festival de Cine de la Riviera Maya. En su segunda edición se perciben algunas fallas en la organización, comunicación y logística, en particular en el trato con la prensa, todas son salvables ...

Con una selección dispareja y aclarando que no vi todo, concluye mañana el Festival de Cine de la Riviera Maya. En su segunda edición se perciben algunas fallas en la organización, comunicación y logística, en particular en el trato con la prensa, todas son salvables y sobre todo deberán tomarse como aprendizaje y experiencia para que no se repitan en futuras ediciones.

Parece ser que la gran favorita es una película que es la antítesis del cine de festival: Springbreakers de Harmony Korine. Se estrena la semana próxima en nuestro país y la comentaremos en su momento.

Y revisando otros dos títulos de la selección del festival me encuentro con la película No han visto nada (Vous n’avez encore rien vu, Francia-Alemania 2012), dirigida y coescrita por el veterano Alain Resnais que, a sus 90 años, demuestra que sigue siendo un gran maestro para contar historias en el cine.

Resnais es sobreviviente de la Nueva Ola Francesa, tiene alrededor de 50 películas en su haber y es un cineasta emblemático reconocido por la crítica, el público y sus pares.

No han visto nada es, además, un homenaje del director a sus actores, al teatro, a la dramaturgia y al cine. Se inicia con un hombre que llama por teléfono a diferentes personas para comunicarles la muerte de un amigo, célebre dramaturgo, que dejó como última voluntad que todos se reúnan en su casa para que vean el montaje de su obra Eurídice a cargo de un grupo de jóvenes actores.

Los amigos del escritor resultan ser actores que han formado parte de los dos elencos con los que él montó la obra en el pasado y se interpretan a sí mismos en la pantalla, dando vida en algunos segmentos a los personajes que les correspondían en los dos momentos de la representación de Eurídice. Resnais muestra una lucidez y un dominio de la escena impresionantes jugando con una triple representación de la obra durante la película que fluye de manera casi hipnótica y acompañada de una banda sonora bellísima de Mark Snow.

La complicidad, el amor y el enorme respeto que se prodigan el director y sus actores es evidente y cada uno desarrolla con maestría su personaje en diferentes escenarios y tiempos que van surgiendo dentro de las cuatro paredes de la enorme sala en la misteriosa casa del escritor.

Otro valor indiscutible de No han visto nada, es el minucioso y casi matemático trabajo de edición de Hervé de Luze y Silvie Lager que no permiten que nos perdamos nunca entre las tres diferentes recreaciones de la misma historia en un juego de espejos muy bien descrito.

Uruguay estuvo presente también en la Riviera Maya con Tanta agua, dirigida y escrita por Ana Guevara y Leticia Jorge. Una película íntima, bien contada, con un guión inteligente y un final que no defrauda. Gira en torno a Alberto, un quiropráctico divorciado que pasa a la casa de su ex mujer para llevar a sus dos hijos de vacaciones a un balneario cercano. El clima no les ayuda, pues llueve inclementemente y eso los obliga a convivir en la pequeña cabaña que rentan.

La  hija mayor de Alberto es Lucía que tiene 14 años y ya tiene intereses adolescentes, inquietudes sobre el despertar sexual y un severo desorden alimenticio que el papá parece nunca detectar. Está interpretada por una actriz espléndida, Malú Chouza, que lleva a Lucía por los terrenos de la depresión, la incapacidad para comunicarse con su padre —que ciertamente padece de lo mismo—, e inspira una enorme ternura, mientras se va encerrando más en su soledad, frustración y vacío. Me preocupaba el final, a dónde nos llevarían las realizadoras en esa historia tan bien contada y resultó inesperado y cierra muy bien.

El guión guarda un buen balance entre la situación dramática que atraviesan los tres personajes y los momentos cómicos, como verlos parados a los tres frente a la alberca en medio de un diluvio cuando el papá, que no sabe cómo acercarse a los hijos, dice: “no hay nada más divertido que meterse a una alberca en medio de una tormenta”.

Bellas películas que espero lleguen a las carteleras nacionales.

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