Economía circular: mucho más que reciclar

Estamos agotando los recursos del planeta de una manera vertiginosa. Eso es peligroso.

Proteger y conservar los recursos del planeta requiere un cambio radical en la manera que producimos y consumimos. De seguir en la economía lineal del tomar, hacer y desechar-desperdiciar, llegará más pronto el día cero. Sí, cero materias primas para vivir.

Los científicos han dicho que estamos agotando los recursos del planeta de una manera vertiginosa. Eso es peligroso.

Así como en la vida cotidiana nadie puede ni debe gastar más de lo que tiene, máxima de la economía que aplica a niveles macro y micro, lo mismo sucede con lo que nos da la Tierra.

En 2019, agotamos los recursos naturales disponibles para todo el año en tan sólo siete meses, del 1 de enero al 29 de julio.

Y para hacerle frente a los meses restantes nos endeudamos con el planeta: lo llevamos al límite de su capacidad.

Así, estamos sobreexplotando la naturaleza. La deforestación, al igual que la erosión de los suelos, se acelera y los costos saltan a la vista. Los incendios en la Amazonia son ejemplo de la deforestación irracional, sumada a olas de calor y largos meses de sequías, relacionados con la crisis climática.

Otras consecuencias son la pérdida de biodiversidad y la acumulación de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera, lo cual nos tiene en una crisis climática sin precedentes.

La sobreexplotación es insostenible porque los recursos son finitos.

Dejar en el pasado la economía lineal es necesario, pero más acelerar el cambio hacia una economía circular.

El economista Ken Webster y la Fundación Ellen MacArthur han explicado que la economía circular es “restaurativa y regenerativa, pues trata que los productos, componentes y materias mantengan su utilidad y valor máximos en todo momento”.

En el centro está una realidad incuestionable: los recursos son limitados y se generan residuos difíciles de gestionar.

Este modelo económico —que no es tan nuevo, pues en los años setenta ya se visualizaba— también busca crear empleos, generar crecimiento, reducir los efectos negativos al ambiente, además de contener la volatilidad de los precios de los recursos.

La transición hacia la economía circular es posible siempre y cuando sociedad, gobiernos, industrias y academia trabajen en conjunto para hacerlo realidad a nivel global, pues en unos países van más rápido que en otros.

La tecnología abre una gran ventana de oportunidades, pues el modelo circular va más allá de reducir, reutilizar y reciclar.

Los residuos no existen, pues los componentes, sean biológicos, técnicos o materiales de un producto, están diseñados para desmontarlos y readaptarlos o reusarlos.

Los elementos biológicos no tóxicos son compostables, mientras que los materiales técnicos para reutilizarse requerirán mínima energía y no perderán calidad. Las energías renovables son fundamentales en este modelo.

En los últimos años hemos sido testigos de la batalla contra los plásticos, sobre todo los de un solo uso, como lo son bolsas y botellas.

Oceana, la organización internacional enfocada a la conservación de los océanos, acaba de lanzar el estudio Una sola palabra: retornables, que aborda el problema de los plásticos y su impacto en la vida marina.

El análisis indica que entre 21 mil y 34 mil millones de botellas de PET de un litro generadas por la industria de bebidas no alcohólicas acaban en el océano anualmente, lo cual representa entre 706 mil y 1.1 millones de toneladas de residuos de botellas de plástico.

Como sabemos, el plástico tarda siglos en degradarse y también se fragmenta en micropartículas y no hay un solo animal marino que no haya ingerido esos residuos, causándole daños y muerte.

De acuerdo con Oceana, aunque la industria se ha comprometido a aumentar el contenido reciclado en sus botellas PET, sólo 9% de todos los residuos plásticos generados se recicla.

Y las botellas retornables de vidrio son una solución, pues las tasas de circulación son superiores (se rellenan hasta 50 veces) a las de las botellas reutilizables de PET (hasta 20 veces pueden rellenarse), además, éstas, en comparación con las de un solo uso, ahorran 40% de materias primas y disminuye 50% la emisión de GEI.

Esto es un ejemplo de economía circular.

Y mucho cuidado, la economía circular por sí sola no es la solución a nuestros problemas. Se requiere restarle peso al consumismo y acotar el poder de los corporativos. La cooperación social es y será lo que nos ayude a dejar de presionar la capacidad de la Tierra.

Los recursos siempre serán limitados. De nosotros depende si los usamos bien o los tiramos a la basura.

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