La importancia de la memoria

London eye

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Rachel Brazier*

En todos mis años en México, nunca había hecho pan de muerto. Aunque lo he probado muchas veces, con distintos sabores y presentaciones, no fue hasta hace un par de semanas que tuve la oportunidad de aprender a hacerlo desde cero.

Bajo la increíble guía de Josué Martínez, jefe de cocina de la Escuela de Gastronomía Mexicana, descubrí que hacer pan de muerto requiere mucho más que seguir una receta.

Hay que amasar, esperar, volver a amasar, dejar reposar la masa y, sobre todo, tener paciencia. Mientras moldeaba por primera vez los característicos huesitos que decoran la parte superior del pan –y, por cierto, parece fácil, pero tiene su truco– me di cuenta de que aquella experiencia era mucho más que una clase de cocina.

Entre harina, mantequilla, huevo, azúcar y ralladura de naranja, las conversaciones inevitablemente acabaron girando en torno a las historias familiares.

Hablamos de la bebida que siempre se coloca en la ofrenda para un familiar y del platillo que se prepara cada año para colocar junto a la fotografía de un ser querido que ya no está. Sin darme cuenta, habíamos pasado de hablar de pan a hablar de memoria e historias.

Quizá por eso el Día de Muertos me parece una de las tradiciones más emotivas de México.

Más allá de las flores de cempasúchil, las velas o el papel picado, lo que más me llama la atención es que cada altar cuenta una historia distinta.

Las ofrendas recuerdan a quienes ya no están a través de fotografías, objetos, bebidas o platillos especialmente preparados para ellos. Y muchas veces son precisamente los aromas y sabores los que mantienen vivos esos recuerdos.

Basta probar un platillo o percibir un olor familiar para volver, aunque sea por un instante, a otro momento de nuestra vida o recordar a nuestra familia y amigos.

Las tradiciones que rodean al Día de Muertos se han enriquecido gracias a comunidades y personas que han conservado y compartido sus costumbres, recetas e historias. Esa memoria colectiva es la que permite que la celebración siga viva año tras año.

Cada receta transmitida, cada historia contada y cada ofrenda colocada forma parte de esa memoria colectiva.

Y esa idea no se limita a la cocina. También está presente en el arte, la literatura y la cultura.

Pienso en Frida Kahlo, cuya obra sigue acercando a nuevas personas a su historia y a su forma de entender el mundo. O también en Leonora Carrington, una artista británica que encontró en México un hogar creativo y cuya imaginación pasó a formar parte de la riqueza cultural de este país.

Aunque sus trayectorias fueron muy diferentes, ambas siguen despertando curiosidad, admiración e inspiración muchos años después.

Pero la memoria no sólo se conserva a través del arte. También se mantiene viva en gestos mucho más cotidianos: una receta, una celebración familiar o una tradición que alguien decide compartir.

Mientras esperaba a que saliera mi primer pan de muerto del horno, me quedé pensando en cuántas personas habrían aprendido esa misma receta antes que yo y en cuántas cocinas de México se estaría repitiendo el mismo proceso durante esos días.

Quizá por eso algunas tradiciones perduran: porque alguien decide compartirlas y enseñarlas a la siguiente generación.

El Día de Muertos nos invita a hacer una pausa. Nos recuerda la importancia de reconocer a quienes nos precedieron y de mantener vivos los lazos que nos conectan con ellos.

La memoria no vive sólo en monumentos o museos. Vive en las conversaciones alrededor de la mesa, en las recetas transmitidas generación a generación y en las ofrendas que cada año se colocan en nuestras casas.

Para mí, ésta es una de las lecciones más hermosas de esta celebración: que la memoria puede tomar muchas formas. A veces es una fotografía en una ofrenda. Otras, una historia compartida alrededor de la mesa. Y, en ocasiones especiales, un pan de muerto recién salido del horno.

Y ustedes, ¿qué tradición, recuerdo o historia familiar les gustaría que perdurara para las próximas generaciones?

Sigamos la conversación en redes sociales: @RachelBrazier15 y @UKinMexico.

 *Encargada de Negocios, Embajada Británica en México