Equidad de género II
En la época patriarcal, la mujer fuetratada como moneda de cambio,objeto de utilidad, simple manode obra y objeto sexual.No decidíapor sí misma ni era dueña de su cuerpo.
Desde el origen de la humanidad, las mujeres y hombres tenemos diferencias biológicas, las variantes sentimentales y de pensamiento son consecuencia de la cultura. Y basta darle un repaso a la historia para corroborar cómo las ideas de los grandes pensadores influyeron en el trato al género femenino.
En la Grecia antigua ser mujer no era algo deseable. Las mujeres tenían el mismo estatus social que los esclavos, lo cual suponía que no tenían derechos cívicos de ninguna clase ni participación política.
Platón reconocía una misma naturaleza para el hombre y la mujer, para él era lógico que tuviesen las mismas oportunidades mediante una educación igualitaria, aunque únicamente para convertirlas en objeto reproductivo, en ningún momento defendían sus derechos o los igualaban a los del hombre.
Para Aristóteles, la mujer era un ser reproductivo y el varón un poseedor administrador. La virtud de la mujer era el silencio y la sumisión, no se le otorgaba voz, por tanto, carecía de identidad y si la mujer no tenía voz no podía considerársele ciudadana.
Thomas Hobbes, filósofo inglés, cuestionaba la autoridad patriarcal y la desigualdad entre hombres y mujeres como expresión de una ley de la naturaleza.
John Stuart Mill habló del derecho al voto para la mujer.
En la época patriarcal, la mujer fue tratada como moneda de cambio, objeto de utilidad, simple mano de obra y objeto sexual. No decidía por sí misma, ni era dueña de su cuerpo. Los matrimonios eran convenidos por sus padres.
En la Edad Media se ejerció la misoginia como feroz aversión y odio a las mujeres, sólo se les concedía capacidad para procrear.
En la Revolución Francesa, las parisienses se movilizaron para exigir “libertad, igualdad y fraternidad”. En la Edad Contemporánea aparecieron las valientes mujeres piratas buscando su propia libertad.
En el siglo XIX se reformó el islam para darles el derecho a casarse, divorciarse y heredar.
En Copenhague (1910), la Internacional Socialista proclamó el Día Internacional de la Mujer para lograr el sufragio femenino universal.
En Nueva York (1911), 130 mujeres inmigrantes fallecieron al incendiarse una fábrica de camisas.
Fueron mujeres rusas las que celebraron un 8 de marzo de 1914 el Día Internacional de la Mujer para protestar por la Primera Guerra Mundial, y en 1917 se declararon en huelga en demanda de “paz y pan”, consecuencia de los dos millones de soldados rusos muertos en la guerra; cuatro días después, el zar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional les concedió el derecho de voto.
A principios de este siglo las políticas públicas sobre el tema de género mostraban precariedad, el principio de equidad no existía en muchos programas de los sectores público ni privado.
La Carta de las Naciones Unidas (1945) fue el primer acuerdo internacional para afirmar el principio de igualdad entre mujeres y hombres; en 1975, la Organización de las Naciones Unidas declaró formalmente esta fecha como la del Día Internacional de la Mujer y, 20 años después, 189 países, en Beijing, establecieron la agenda para la materialización de sus derechos fundamentales.
Fue en el año de 1953 que obtuvieron el derecho al sufragio, votar y ser votadas fue el gran paso para luchar por la reivindicación de sus derechos plenos en los asuntos de política, cultura, educación, y economía.
Fue hasta los años 70 cuando las mujeres empezaron a ejercer sus derechos, pues el mundo vivía una revolución ideológica, política y cultural. Antes vivieron severos niveles de represión familiar.
En los años 90, su reivindicación por la igualdad de género luchó contra la violencia intrafamiliar, la que se ejerce por medio de golpes, insultos, denostación y denigración en las casas, ésa que maltrata a diario a muchas mujeres, sostén económico del hogar, incluso a costa de su integridad. ¿O no, estimado lector?
