Decisiones

La valiente decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador de combatir el robo de gasolina de Petróleos Mexicanos (Pemex) es histórica y ejemplar.
Siete de cada diez mexicanos apoyamos esta medida según las encuestas, y debemos apoyarla sin importar las incomodidades que tenemos por su aplicación. Este asunto jaló los reflectores de los medios
de comunicación y dejó de lado la celebración de la XXX Reunión de Embajadores y Cónsules del país, convocada por el canciller, Marcelo Ebrard Casaubon, donde les anunció el rediseño de la política exterior mexicana en este contexto globalizador. 

Ebrard Casaubon definió con claridad lo que se pretende, pues vivimos un mundo transexenal con cambios muy relevantes: la lucha por los derechos humanos, el fortalecimiento de los valores democráticos, el cambio climático y las acciones que tenemos que llevar a cabo para salvaguardar el futuro de las próximas generaciones, impulsando relaciones bilaterales estrechas y productivas con el mayor número de países del mundo.

El canciller Ebrard fijó posicionamientos y líneas conductuales para la diplomacia mexicana: seguirá vigente el principio de no intervención en otros países; por ello, en relación con Venezuela, el gobierno de México, en fiel seguimiento a sus principios constitucionales de política exterior, se abstendrá de emitir cualquier tipo de pronunciamiento respecto de la legitimidad del gobierno de Maduro y promoverá el dialogo entre las partes para encontrar una solución pacífica al conflicto que prevalece.

Anunció que seguiremos conservando nuestro sitio en el Grupo de Lima manteniendo relaciones diplomáticas con Venezuela, se fortalecerá la relación con los estados miembros de la Unión Europea que, por cierto, mantienen a sus representantes en Caracas.

Ebrard Casaubon impulsará el liderazgo de la Cancillería en el mundo, pues desempeñará el trabajo de coordinador único con otras dependencias de la administración pública federal para dirigir los esfuerzos de promoción turística, comercial y de inversión en el exterior, por lo que las embajadas, al desplegar su necesario trabajo diplomático, identificarán sectores empresariales estratégicos y así fortalecerán relaciones económicas en sectores innovadores como las industrias creativas y la tecnologías de la información.

En relación con la cooperación con el triángulo norte, la prioridad es el sur de México y Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador), señaló que se invertirán miles de millones de dólares aprobados recientemente por los diputados, se espera que los países del norte y Centroamérica participen en este esfuerzo de desarrollo.

Asimismo, exhortó al cuerpo diplomático mexicano a “hacer causa común” en los temas de participación para el desarrollo, limitación de conflictos y la búsqueda

de soluciones negociadas, tomando en cuenta la experiencia que México ha tenido en otros periodos de la historia.

 Acompañado por el excanciller Bernardo Sepúlveda, jurista destacado y expresidente de la Corte Internacional de la Haya, Ebrard predica con el ejemplo al acercar

a personalidades que le han dado brillo y prestigio a nuestro país, respetados y reconocidos internacionalmente.

Además, les recordó que deben defender el tradicional principio de no intervención, la solución pacífica de los conflictos y la cooperación para el desarrollo, pues el cambio del nuevo régimen les da autoridad moral y política que deviene de la legitimidad democrática

que impulsa el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Del mismo modo, destacó que con la Unión Europea se tiene un acuerdo global de modernización comercial en curso. Con Oriente Medio y África habrá de revisarse cuál será la posición de nuestro país.

Y con Asia, se requiere una relación diferente. Se deberá imaginar, diseñar y aplicar una política de coexistencia y correlación con los bloques continentales,

incluido el nuestro. ¡A nuevos retos, nuevas respuestas!

Por ello, el canciller Marcelo Ebrard les pidió “lealtad a México”, pues respetando, lograremos una nueva política exterior… interesante y trascendente. ¿O no, estimado lector?

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