Celac
Sin duda son la pobreza extrema y la falta de oportunidades las que obligan a miles de familias de nuestro continente al abandono de sus lugares de origen para lanzarse a la travesía hacia “el milagro americano”, con los riesgos que esto implica.
La Celac es un foro que asocia a 33 países latinoamericanos cuyo eje fundamental se sustenta en la identidad cultural y con el propósito de impulsar políticas integracionistas culturales, económicas y sociales, que beneficien a la región.
La Celac ha vivido buenas y malas épocas, los primeros años de su vida realizó cinco cumbres de jefes de Estado y de Gobierno, sin embargo, desde 2017 vivió una parálisis en sus propósitos, consecuencia de las posiciones ideológicas; de un lado el Grupo Lima, con la influencia de Canadá y la simpatía de Estados Unidos, y del otro, la Alianza Bolivariana para los pueblos de América, que respaldan a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua frente a las críticas y sanciones de algunos países altamente desarrollados.
El presidente López Obrador llamó a desarrollar programas de infraestructura para los países de la región, con la participación del gobierno de Biden y, no sólo eso, ante el desprestigio de la OEA, por conducto del canciller Marcelo Ebrard, propone crear un organismo latinoamericano similar a la Unión Europea, que incluya a Canadá y Estados Unidos.
De ahí, la anfitrionía de México en esta Cumbre de Chapultepec y la importancia de sus resultados, al reforzar alianzas estratégicas, acordar y alinear las más altas prioridades de las agendas de los asuntos urgentes y comunes de los Estados miembro e impulsar acuerdos que permitan negociaciones exitosas con los países altamente desarrollados, organismos multilaterales, uniones de países como la europea, incluyendo a Rusia y China, observando siempre nuestra tradición diplomática de la Doctrina Estrada; de libre autodeterminación de los pueblos, de no intervención e injerencia en sus asuntos internos, respetando las soberanías de todas las naciones y en la solución pacífica de todos los conflictos. México tiene una larga experiencia en este tipo de asuntos. Recordemos que bajo este principio México fue el único país que no rompió relaciones con Cuba en la crisis de 1962, que llevó a su expulsión de la OEA, decisión sustentada en mantener relaciones diplomáticas estables y duraderas con todos los países del mundo, especialmente con los que han surgido de procesos revolucionarios como lo fue el nuestro en 1910, por ello, México y la cumbre solicitan que se levante el injusto bloqueo económico y financiero al que ha estado sometida la isla.
Ésta es la manera de expresar nuestra solidaridad con países de economías débiles. La migración debe atenderse con celeridad ¿o acaso los éxodos son fortuitos y casuales?
Sin duda son la pobreza extrema y la falta de oportunidades las que obligan a miles de familias al abandono de sus lugares de origen para lanzarse a la travesía hacia “el milagro americano”, con los riesgos que esto implica. Por ello fue importante que las naciones integraran el quórum para alcanzar acuerdos que beneficien a toda la región. En el tema de la pandemia existen diferencias abismales que se deben corregir. Mientras que Chile ha vacunado a 87% de su población mayor de 18 años, Haití apenas lo ha hecho con 0.2%. Todavía más alarmante es el dato de que 80% de la gente de América Latina y el Caribe no alcanzará siquiera una dosis este año, mientras que en Europa se han inmunizado 220 millones de personas, equivalente al 74% de ese continente. Esto muestra el tamaño de la inequidad mundial.
Consolidar programas con medidas efectivas y urgentes para resolver las crisis de la pandemia, los desastres naturales, la violencia consecuencia del tráfico de armas, las agravadas condiciones de pobreza, desigualdad y alimentación son la más alta prioridad del canciller Ebrard, quien “eleva la mira diplomática” en todos los foros internacionales. Sin duda ese es el camino para generar igualdad frente a tanta desigualdad. ¿O no, estimado lector?
