UP

El viernes pasado, 26 de octubre, el álbum Up de R.E.M. cumplió 20 años. No hubo fanfarrias. O al menos yo no las escuché. No es el disco más famoso del cuarteto de Athens, Georgia. Según las listas de Best of y ventas son más importantes Automatic for the People y ...

El viernes pasado, 26 de octubre, el álbum Up de R.E.M. cumplió 20 años. No hubo fanfarrias. O al menos yo no las escuché. No es el disco más famoso del cuarteto de Athens, Georgia. Según las listas de Best of y ventas son más importantes Automatic for the People y el que los catapultó a la fama: Out of Time. Pero Up resulta un disco importante en sí mismo, y ahora que lo he estado escuchando obsesivamente me doy cuenta que fue menospreciado injustamente cuando salió.

Hacía tiempo que no me adentraba en las mareas musicales de R.E.M., uno de mis grupos favoritos de todos los tiempos, pero apareció en mi Spotify un aviso de la salida de un “nuevo” álbum: R.E.M. at the BBC. (Live), Stipe, Mills y Buck ya no están en activo, pero eso no quita que sigamos recibiendo discos especiales de las compañías disqueras para sacarles más jugo. Este nuevo disco es una recopilación de las presentaciones en vivo de la banda en distintos programas: sesiones de John Peel, Radio1, entre otras. Son muchísimas canciones, 104, y claro, algunas se repiten. Pero es un disco disfrutable para alguien que, como yo, nunca tuvo la oportunidad de ver a R.E.M. en vivo. Al escucharlo me di cuenta de que había canciones que no conocía, que ni siquiera me resultaban familiares. El último disco que escuché con muchas ganas fue el New Adventures in Hi-Fi, ¿y así me llamo a mí mismo fan? Quise reparar esa falta, así que comencé mi tarea de ponerme al día con Up.

Claro que sabía de la existencia de Up; claro que lo tuve y lo escuché una vez; claro que, como la mayoría de sus fans, lo hice a un lado porque no era lo que me esperaba, y el CD se quedó para siempre encerrado en su jewel case (así se llamaban las cajas de plástico que contenían el disco compacto, millennials). 

Up es el primer disco en donde Berry, el baterista original, no está. Un año antes abandonó R.E.M. por problemas de salud, y ante el dilema de qué harán los miembros restantes, pues en las composiciones de R.E.M. cada quien aportaba su instrumento a la composición. Es así que recurren a las cajas de ritmo y sonidos electrónicos. Llegaron entonces al momento de la vida de una banda en la que el único camino es la experimentación electrónica. Alguna vez escuché a Jorge González, el gran compositor y cantante chileno, bromear sobre ello: cantaba “el tiempo pasa, nos vamos volviendo Technos”, con tonada de Pablo Milanés, refiriéndose a que todos los músicos, en algún momento, caemos ahí. 

La primera canción de este álbum minusvalorado es perfecta para dejar en claro la nueva etapa: caja de ritmos, teclados, atmósferas generadas con sintetizador, guitarras distorsionadas en la lejanía, voz murmurando, frases inconexas, lírica sobre la soledad, casi una canción sacada del Music for Airports, de Brian Eno.

La mayoría de canciones son tranquilas, a excepción de Lotus, tal vez por eso la escogieron como sencillo en aquella época, pero no es la mejor ni la más representativa. Me gustan más Hope, The Apologist o Walk Unafraid. Definitivamente éste no es un disco “para arriba” (Up) y quizá de ahí viene el título. Hay canciones que parecen cantadas por personajes solitarios: Airportman, Sad Professor, Daysleeper. No todos los discos tienen que ser felices. Hay un amplio rango de sentimientos que pueden ser recreados, exorcizados o venerados con la música.

Lo maravilloso de tener los discos ahí a la mano es que puedes revisitarlos, y quizá un disco que no te llegó en su momento encuentra su lugar en tu oído en este presente continuo.

Veinte años pasaron para que Up se convirtiera en mi disco favorito del momento. No importa. No creo que Michael Stipe, Peter Buck y Mike Mills estuvieran preocupados en lo absoluto. ¡Feliz cumpleaños, Up!

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