Tranquility Base Hotel & Casino
“I just wanted to be one of The Strokes” es lo primero que escuchamos hablar/cantar a Alex Turner, el frontman de Arctic Monkeys, en su nuevo álbum Tranquility Base Hotel & Casino, que salió hace dos semanas. La frase es tan fuerte que la gente habla más de eso ...
“I just wanted to be one of The Strokes” es lo primero que escuchamos hablar/cantar a Alex Turner, el frontman de Arctic Monkeys, en su nuevo álbum Tranquility Base Hotel & Casino, que salió hace dos semanas. La frase es tan fuerte que la gente habla más de eso que de la música del disco. Claro, el cambio de dirección musical que tomó el grupo inglés hace dudar a las personas, ¿me gusta o no me gusta? Muchos no se atreven a dar su veredicto. ¿Me dejan escucharlo un poco más? Parece que cuesta trabajo ir en contra del artista favorito como si se tratara del equipo de futbol al que se le va, pierda o gane.
Pero sí, Tranquility Base Hotel & Casino necesita varias escuchadas, no es como el anterior, AM, que desde los primeros riffs acompañados de la batería y un bajo potente, con melodías y letras que puedes cantar, de inmediato estabas dentro. Éste toma tiempo. Si hubiese escrito sobre él hace dos semanas, cuando lo escuché el día que salió, mi comentario habría sido “no me gustó”. Pero me dejó varias preguntas, me intrigaba, ¿por qué los Arctic Monkeys dieron este giro? ¿Dónde están las guitarras distorsionadas del Hambug que produjo Josh Homme? ¿Qué es lo que nos quieren decir con este nuevo disco? Si pensamos en la música como obra de arte, es necesario pararnos a hacer esa pregunta.
El líder de los Arctic Monkeys, Alex Turner, tiene otro proyecto musical, The Last Shadow Puppets, y además trabaja como productor, componiendo canciones para otros artistas o haciendo música para películas. Es el compositor principal de los Arctic Monkeys, así que la génesis de cualquier disco proviene de él. Lo que sabemos es que a partir de que se puso a tocar el piano, un instrumento que Turner no domina, fue que le surgieron ideas para un nuevo disco de su banda principal. Su padre toca la trompeta y está más inclinado al jazz, así que cada vez que Turner tocaba el piano, y le surgían ideas con influencia jazz, se imaginaba que su padre estaba ahí, a su lado. Las canciones resultantes, por supuesto, son muy distintas a que si las hubiese compuesto en guitarra. Ésa es una de las razones por las que Alex quería usar el piano, para llegar a un resultado distinto.
Tranquility Base Hotel & Casino no tuvo sencillos antes de su lanzamiento, dando a entender que se trata de una obra que hay que escuchar completa. Puede incluso considerarse un disco conceptual, aunque en ninguna entrevista Turner lo define como tal. Pero tiene todos los elementos: las letras nos remiten a una aventura de ciencia ficción en un futuro no muy lejano, donde la luna ha sido colonizada (incluso hay una taquería llamada Information Action Ratio) y, obvio, hay un hotel de lujo con casino. El grupo residente, que toca cada noche ahí, son los Arctic Monkeys, pero en vez de tocar los riffs de guitarra a los que nos tienen acostumbrados, suenan más jazzy, retro pero con una mirada en el futuro, mucho piano, sintetizadores, orquesta, líneas de bajo que recuerdan al Pet Sounds, y letra, mucha letra. Alex Turner, más que cantar, parece estar rapeando.
Tranquility Base Hotel & Casino es un disco de hip hop. Ok, en ningún lado Turner se refiere a él así. Ni tampoco las reseñas. Pero fue cuando escuchaba Batphone, la penúltima canción del disco, que tiene un tecladito que parece de hip hop old school, y varios elementos de una base para rapear encima, que dije “ah, ya entiendo”. Mi teoría es ésta: Alex Turner lleva ya mucho tiempo viviendo en Los Ángeles, por lo cual, sin duda, está imbuido en la cultura hip hop quiera o no quiera. Pero Turner no es afroamericano, ¿cómo hacer ese tipo de música, pero hecha por un blanco? Pues así, como lo hicieron los Arctic Monkeys en su nuevo disco, rapeando como si fuera Serge Gainsbourg, sobre música jazz, lounge espacial.
I just wanted to be one of The Strokes, alguna vez yo también, por supuesto. ¿Quién no?
