Tortillas
Soy un adorador de Cintéotl, dios/diosa del maíz. Todos los días hago el ritual de comerme, por lo menos, tres tortillas en cada comida. A veces hago un sacrificio mayor: como tlacoyos, garnachas, sopes, corundas. Por eso creo que Cintéotl me bendijo y guió mis pasos ...
Soy un adorador de Cintéotl, dios/diosa del maíz. Todos los días hago el ritual de comerme, por lo menos, tres tortillas en cada comida. A veces hago un sacrificio mayor: como tlacoyos, garnachas, sopes, corundas. Por eso creo que Cintéotl me bendijo y guió mis pasos hasta Tepoztlán, donde se consiguen las tortillas más sabrosas del mundo entero.
Ok, ok. Me vas a salir con la cursilería de que las tortillas son mejores allá en tu pueblo, ciudad o barrio. No lo sé. Estos tiempos digitales aún no llegan al punto de transmitir sabores por WiFi, así que no te puedo pedir una prueba. Seguiré pensando que las mejores tortillas que he probado en mi vida son de Tepoz.
Las tortillas de Tepoztlán, además de ricas, son enormes. Lo cual es un problema. Digo, por si uno quiere mantener la línea. Cada una de estas tortillas equivale a dos de las tortillas que se hacen en máquina, o incluso tres. No las he pesado, sólo es a ojo de buen cubero. Claro, es mi estómago quien las mide, pero no hay que confiar mucho en él.
En Tepoztlán hay alguien haciendo tortillas en cada esquina, abren la puerta de su casa y ahí, alrededor del comal, está la señora y sus hijas preparando obras maestras. Es parte de la economía del pueblo, al igual que los estacionamientos de fin de semana. Cualquier garaje se convierte en parking para los miles de turistas internacionales de este Pueblo Mágico. Habrá quien lo visita asiduamente por la energía que emanan sus cerros o sus micheladas en vaso gigante de unicel, pero, para mí, el atractivo son las tortillas.
Cuando estoy de gira es lo que más extraño: unas tortillas recién hechas, calientitas. El taco es el mejor invento del hombre. No sé ustedes, pero a mí me gusta experimentar poniéndole a la tortilla no lo típico (carne, huevo, queso o sal), sino probando nuevas combinaciones: taco de plátano, de cacahuates y, ya más internacional, de Nutella.
Mi papá era norteño y hacía tortillas de harina. Le quedaban muy ricas, pero yo siempre he preferido las de maíz. Creo que durante mi adolescencia y juventud subsistí a base de tacos de frijoles. Recuerdo que en los inicios de Café Tacvba, después de ensayar en casa de mis papás, nos dábamos un atracón de tacos con harto chile. A mi mamá los frijoles le quedaban riquísimos. ¡Ay!, cómo los extraño.
He visto gente que no sabe que las tortillas tienen un derecho y un revés, un arriba y un abajo. Me pongo mal si se hacen un taco por el lado incorrecto. Cuando los corrijo se sorprenden, ¿cómo que al revés? También se nota la inexperiencia cuando sacan del tortillero la tortilla de hasta arriba. Los que sabemos tomamos las de en medio, que están más calientes.
Yo que me creo un experto en tortillas y tacos me quedé de a seis cuando vi a mi amigo Juan V Gama hacer un doblez en su tortilla y hacerse un taco al que no se le salía ni una gota de salsa, ni frijol ni cualquier cosa que contuviera. Jamás había visto algo así, ¿dónde lo aprendió? Tal vez lo adaptó de los Burritos, que vienen con dobleces por todas partes.
Cinteótl también es una deidad de las bebidas embriagantes. Sin duda por eso, en el pasado, me ponía unas de paletero a cada rato. Quería honrar al dios/diosa de todas las formas posibles.
Ahora estoy de gira con Café Tacvba en Sudamérica. Ayer tocamos en Santa Cruz, Bolivia, y mañana tocaremos en Lima, Perú. No creo que se encele el dios del maíz si me como un ceviche peruano, al fin y al cabo, además de camote, este platillo típico lleva un trozo de elote.
Así que, Cintéotl, dios (a) del maíz, dios(a) del taco, perdóname. Buscaré en mi viaje la mayor cantidad de maíz que pueda. A mi regreso nos desquitamos y hago penitencia comiéndome unos tacos de chapulín con tortillas de Tepoztlán.
Y, para rematar, también unos tlacoyitos.
