Superman
Jerry Siegel y Joe Shuster, los creadores de Superman, vivieron una vida llena de frustraciones. Uno pensaría que al ser las mentes detrás del superhéroe más famoso de la historia, no sólo del cómic, sino del mundo entero, tendrían que ser millonarios, qué digo ...
Jerry Siegel y Joe Shuster, los creadores de Superman, vivieron una vida llena de frustraciones. Uno pensaría que al ser las mentes detrás del superhéroe más famoso de la historia, no sólo del cómic, sino del mundo entero, tendrían que ser millonarios, qué digo millonarios, ¡multimillonarios!, ellos y sus descendientes. Pero no.
A Siegel y Shuster les dieron un cheque por 130 dólares nada más. Era lo normal en esa época. Al firmar los papeles en donde cedían los derechos a perpetuidad supongo que nadie sabía que Superman se iba a convertir en lo que se convirtió. Ni los creadores ni los dueños de la editorial, que luego se cambiaría su nombre a DC Comics.
Siegel y Shuster se habían acercado ya a varios editores, pero no les aceptaban su idea que, en un principio, querían que fuera una tira cómica de periódico. En un arrebato de ira, después de un rechazo, Shuster rompió los originales que les devolvieron. Para revenderlo a un editor que sí los aceptó y tuvieron que pegar varias viñetas, y rehacer otras, utilizando aquellas que habían destruido. Así, en abril de 1938, salió el número uno de Action Comics, con fecha de junio en la portada, mostrando a un superhombre cargando un automóvil: Superman. En ese número sólo había 13 páginas de este superhéroe, incluso había otros cómics de Siegel y Shuster que pasaron al olvido.
Cuando Siegel se enteró del gran suceso de su creación, pidió que el contrato se arreglara para que ellos tuvieran parte de las ganancias que generaba su arte. Los editores le dijeron que no, pero ofrecieron darles trabajo, entregando historias de su superhéroe; era eso o nada, la editorial podía contratar a otros, dibujante y guionista. Aceptaron.
Siegel, en 1940, llegó a la editorial con una idea nueva: mostrar las aventuras de Superman niño, Superboy. La editorial lo rechazó varias veces, para luego sacar por su lado esas historias sin el consentimiento de Siegel, quien había tenido la idea original. Qué personas tan decentes, de veras.
Siegel y Shuster demandaron a DC Comics, fue una pelea que duró años sin ningún resultado favorable para ellos. Fue hasta 1975 cuando se anunció la película de Superman, protagonizada por Cristopher Reeves, que Warner Bros., los entonces dueños de DC Comics, aceptaron darles 20 mil dólares anuales.
Joe Shuster, el dibujante, tenía una vida que podríamos llamar paralela. Una “identidad secreta”. Existen cómics de tendencia sexual sadomasoquista que él dibujaba aparte de Superman. En el libro Secret Identity (Ed. Harry N. Abrams 2009) podemos ver a Lois Lane con un látigo a punto de pegarle a un Superman sin logo en el pecho, que está encadenado a una cama de tortura. Shuster nunca se casó. En la novela Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay, de Michael Chabon, sin duda basada en Siegel y Shuster, Clay es homosexual, buscando poder vivir en un mundo que lo rechaza.
Jerry Siegel se casó con la modelo que posó para el personaje de Lois Lane, Jolan Kovacs, cuyo nombre de casada fue Joanne Siegel.
El padre de Siegel, Mitchell, murió en un asalto cuando le dispararon. Una de las teorías de la creación de Superman es ésa: alguien que hubiese podido salvar a su padre, rechazando las balas con su pecho. Pero Jerry Siegel cuenta que la idea le vino de un sueño. Antes ya había pensado en un personaje llamado Superman, pero era malo y calvo, como Lex Luthor. Pero soñó otro, que es el que conocemos.
Ahora que se celebran 80 años de Superman no rindo homenaje al superhéroe, sino a sus creadores, que a los 17 años se les ocurrió un personaje que conectó con el mundo entero. Para bien o para mal, es parte de la historia de la humanidad.
