Neurosis, sustancias y literatura
“Es la pregunta más estúpida que le puedes hacer a un escritor”, dijo Lionel Shriver, en la conferencia sobre literatura y cine del Hay Festival de Querétaro 2017, donde también estaban Guillermo Arriaga y Hanif Kureishi. Moderaba Ángeles GonzálezSinde, quien, muy ...
“Es la pregunta más estúpida que le puedes hacer a un escritor”, dijo Lionel Shriver, en la conferencia sobre literatura y cine del Hay Festival de Querétaro 2017, donde también estaban Guillermo Arriaga y Hanif Kureishi. Moderaba Ángeles González-Sinde, quien, muy profesional, no hizo ni una mueca ante la respuesta tan grosera de la escritora estadunidense. La pregunta que le hizo fue, ¿cuáles son tus hábitos para escribir?, que complementó con: ¿tienes un ritual? ¿Lo haces de día, de noche? ¿Te propones llegar a cierta cuota de palabras? Shriver, después de esa frase tan fuerte (yo, de hecho, pensé que estaba bromeando), dijo que a nadie le importaba si ella escribía temprano o tarde, mil horas o pocos minutos, ni en qué lugar ni si se encomendaba a un santo. A nadie beneficia esa información. A nadie sirve. Si un aspirante a escritor piensa que hay un método o fórmula está equivocado, cada uno debe hacerlo a su manera.
Mariana H acaba de publicar un libro de entrevistas que realizó a escritores nacidos a finales de la década de los 70 y principios de los 80. Neurosis, sustancias y literatura (Reservoir Books, 2018). Lionel Shriver estaría muy contenta con Mariana, porque en sus entrevistas no aparece “esa” pregunta. La más cercana sería: “¿Sufres al escribir o lo gozas?” No sé si Shriver se la contestaría de buena gana. Supongo que sí. Porque Mariana se encontró con los escritores en cantinas, bares, restaurantes, comiendo pulpo a las brasas, tortas de milanesa, corte argentino o enchiladas puercas. Los invitó a tomar mezcal, cocteles con vodka o ginebra, chelas, clamatos. Aunque algunos se abstuvieron de beber, no por eso fueron menos amables. Tal vez lo que a Lionel Shriver le faltaba era una copita, nada más, para sentirse a gusto y contestar cualquier pregunta por “estúpida” que ésta fuera.
Jazmina Barrera, Luis Jorge Boone, Hernán Bravo Varela, Jorge Comensal, Guillermo Espinoza Estrada, Verónica Gerber, Laia Jufresa, Rodrigo Marquez Tizano, Fernanda Melchor, Jaime Mesa, Emiliano Monge, L. M. Oliveira, Antonio Ortuño, Diego Enrique Osorno, Pergentino José, Eduardo Rabasa, Antonio Ramos Revillas, Daniel Saldaña París, César Tejeda, Sara Uribe y Carlos Velázquez fueron los 21 entrevistados por Mariana H. Narradores, poetas, ensayistas, editores. Algunos, becados; otros, premiados en México y en el extranjero. Unos pertenecen a la lista México 20, otros están en la Bogotá 39, algunos en las dos. Pero no importa si están en las listas. O se supone que no debería importar. Lo dice muy claro en la contraportada del libro: “Esto no es una antología ni mucho menos un canon. Esto es un bestiario. Aquí se reúnen los más sutiles, los más obsesivos, los más anfibios, los más ellos mismos y ellas mismas. Estos fueron los 21 autores con los que Mariana H quiso conversar, por curiosidad, por morbo, por capricho, por admiración y por asombro”.
¿Qué es para ti la felicidad? ¿Crees en Dios? ¿Piensas tener hijos? Supongo que a muchos autores jamás les habían preguntado algo así, no cualquiera puede hacerles esas preguntas. Pero Mariana H no es cualquiera. Mariana se mueve como pez en el agua de la cultura, las ferias de libro y encuentros literarios, asimismo, en los conciertos y festivales de rock. Nadie más podría haber hecho este libro tan necesario para conocer a los escritores y escritoras de otra manera, saliéndose de la típica entrevista en donde se supone que sólo se debe hablar de “cosas serias”.
“Todos niegan ser parte de una generación: si todos lo niegan, hay un factor en común”, dice Jaime Mesa a la pregunta de si existe una generación que enmarque a todos estos escritores. El tiempo lo dirá, lo importante ahorita es leerlos.
Por cierto, las “enchiladas puercas” vienen rellenas de chicharrón prensado y bañadas en salsa, por si se lo estaban preguntando.
