Challenge
Acabo de leer que el Balconing Challenge se puso de moda otra vez. Eso me hizo recordar al gran Charly García. Se trata de tirarse a la alberca desde el balcón de tu habitación. Claro, quienes lo hacen o quieren hacerlo están alcoholizados o drogados. Eso es al menos lo ...
Acabo de leer que el Balconing Challenge se puso de moda otra vez. Eso me hizo recordar al gran Charly García. Se trata de tirarse a la alberca desde el balcón de tu habitación. Claro, quienes lo hacen o quieren hacerlo están alcoholizados o drogados. Eso es al menos lo que dicen las autoridades que han tratado de detener esta costumbre. Todo indica que nació en España, en las Baleares, en donde hay muchos turistas extranjeros que lo practican.
El reto no se trata sólo de aventarse a una alberca, también pueden saltar de una habitación a otra o hacerse los chistosos colgándose del balcón mientras sus amigas, amigos o conocidos, gritan de emoción o terror al ver que se pueden caer al vacío.
La actividad volvió a ponerse de moda este verano en España, pues tan sólo en Mallorca ya son seis personas las que han perdido la vida al practicarlo. Ninguno de estos seis era español. En Barcelona, que recibe millones de turistas cada año, hay carteles que “invitan” a los extranjeros a hacer balconing. Una manera muy macabra, de mucho humor negro, para tratar de evitar que se tiren, ¿o será que quieren deshacerse de tanto turista indeseable?
Claro, siempre tiene que estar alguien con el celular videándote. Muchos de estos ingleses, alemanes, norteamericanos, entre otros, que se avientan a la alberca, buscan diversión y seguramente esos quince minutos de fama de los cuales hablaba Andy Warhol.
Charly García, el genio de genios, además de haber creado una columna vertebral musical a partir de la cual es posible entender y apreciar el rock argentino, tuvo la osadía de ser precursor del balconing cuando éste ni siquiera se llamaba así.
Tal vez algunos lectores eran muy pequeños para recordarlo o no saben mucho de la historia del rock para saberlo, pero el 3 de marzo de 2000, Charly se aventó desde el noveno piso a la pileta del hotel en el que se hospedaba, en la ciudad de Mendoza. Había muchos periodistas esperándolo, al parecer iba a dar una conferencia de prensa, por lo cual hay un video de su clavado que se puede ver en YouTube. Al salir ileso de la alberca, los periodistas estaban ahí para captar el momento: “Yo no digo que voy a saltar, yo voy y salto. Me gusta tirarme”, dijo.
Volar es uno de los anhelos del ser humano. Soñamos que volamos. De pequeños queremos ser pájaros, algunos otros, pilotos. El rush de subirse a un avión y tirarse en paracaídas es adictivo. Subimos a las torres más altas, a los rascacielos para ver desde las alturas e imaginarnos que volamos. Incluso, en algunos de estos lugares altísimos, la atracción es que te amarran de un arnés y puedes asomarte al vacío mientras abres los brazos: sientes cómo el viento te golpea la cara, el cuerpo y te sientes volar.
No me extraña que el balconing sea tan atractivo para jóvenes entre 15 y 21 años, la adrenalina debe ser impresionante. Y, claro, si ves videos de otros que lo logran, ¿por qué no hacerlo también?
Mi madre me regañaba cuando salía de borracho con mis amigos y atacaba a éstos. Yo los defendía diciendo que mis amigos no sólo eran borrachos, eran inteligentes, con buenas calificaciones, lectores obsesivos, talentosos para el dibujo o virtuosos de algún instrumento. “Entonces cópiales lo bueno, no lo malo”, sentenciaba mi mamá.
Con tanto challenge que hay ahora debería haber uno que se llame el “Charly García Challenge”, pero que no se trate de aventarse del noveno piso hacia una alberca, sino de crear canciones poderosas, construir una carrera musical y artística que cubra diversos estilos de rock: folk, progresivo, new wave, postpunk, post-todo.
Quizá ya es hora de que nos pongamos challenges de a de veras. Hacer las cosas bien es el reto más difícil del mundo.
