Akira
¡Por fin!, después de 35 años de que salió en Japón, ahora vamos a poder leer el manga de Akira en español. Es Panini Manga quien lo edita en México y, aunque ya lo tengo en inglés, ya me vi comprando los seis volúmenes. Cuando Panini anunció que lo editaría en ...
¡Por fin!, después de 35 años de que salió en Japón, ahora vamos a poder leer el manga de Akira en español. Es Panini Manga quien lo edita en México y, aunque ya lo tengo en inglés, ya me vi comprando los seis volúmenes.
Cuando Panini anunció que lo editaría en nuestro país me dije, “ya lo tengo, para qué lo quiero otra vez”. Pero cuando vi 40 ejemplares en la zona de revistas del Sanborns, acomodaditos, ocupando la zona entera donde colocan los cómics, mi nerd interno comenzó a salivar. Y es que los cantos del manga son amarillos, un amarillo que es difícil de resistir. No sé por qué tengo debilidad por los cantos de otro color, como lo hace la editorial Malpaso, que usó el rojo para la autobiografía de Pete Townshend, Who I Am, y negro para el de Metallica. Nacer. Crecer. Morir. Así que volé como polilla hacia el foco prendido. Lo que ya terminó por matarme fue descubrir que está edición no esta “volteada” como la que tengo, la de Dark Horse Comics, que salió de 2000 a 2002.
¿Cómo que volteada? Ok, ok. Paciencia, otakus. Hay lectores de esta columna que aún no saben que el manga —como le llaman al cómic en Japón, que ya es un estilo mundial— se lee de derecha a izquierda, y no de izquierda a derecha, como estamos acostumbrados en este lado del mundo. Esta diferencia de dirección hizo que antaño los editores gringos “voltearan” las páginas, como si estuvieran reflejadas en un espejo, para que los occidentales pudieran leer. Por suerte, es una práctica que ya pocos editores hacen, dejando el cómic como originalmente ha sido. Así que cuando descubrí que esta edición de Panini está correcta, pues ni modo, me compré el primer número.
Tal vez hay quien piense que no hay diferencia en la versión espejo y la original, pero yo no estoy seguro. Además, experimentar leer y observar de una manera poco habitual hace algo en mi cerebro que agradezco, es un ejercicio que espero que tenga consecuencias en mi desempeño motriz y pueda desarrollar mi mente.
De eso se trata Akira, entre otras cosas. Un grupo de niños son parte de un experimento del gobierno para desarrollar y potencializar sus mentes y crear superhumanos. Pero, bueno, me estoy adelantando, no me acuerdo si eso se sabe en el tomo uno o en el dos.
También trata de motocicletas. Art3mis usa una igualita que la de Kaneda, una motocicleta roja, en la película de Ready Player One. Es, sin duda, una de las imágenes que han trascendido del animé y el manga de Akira. Puede ser que alguien no haya visto la peli ni leído el cómic, pero han visto en algún lugar, en algún cartel o camiseta, la famosa motocicleta futurista roja.
Akira ha envejecido bien, a pesar de que Katsuhiro Ōtomo la dibujó y escribió de 1982 a 1990, se siente vigente. Y, claro, el ritmo, las imágenes, los temas tratados, se parecen mucho a las películas que hemos visto en las últimas décadas. La influencia de Akira se nota en muchos lugares. No parece que sus páginas hayan sido creadas hace 35 años.
Panini Manga promete que sacará un volumen cada tres meses. Este primero salió en mayo, así que esperemos los siguientes, que, conociéndome, los voy a comprar todos, ¿qué otra cosa me vas a ofrecer, Panini?
Mis hijas están coleccionando el álbum de estampas del Mundial. Un compañerito suyo hizo un ejercicio en la clase de matemáticas y calculó lo que cuesta llenar el álbum. Si cada sobre sale en 14 pesos y trae cinco estampas, cada una cuesta $2.80. Multiplicado por 681, nos da un total de $1,906.80. Claro, si no nos saliera ninguna repetida, eso nos costaría. Pero como salen dos o tres repetidas por paquete, tenemos que comprar casi 6 mil pesos de estampas o tener muchos amigos con quienes intercambiarlas.
No dudo que la gente compre más estampas cuando gana su selección. Así que, ¡vamos, México!, si mañana ganan, les compro estampas a mis hijas y un manga para mí. Y, ni modo, los que salen ganando, y nunca pierden, son los de Panini.
