Tutti Frutti

El pasado 13 de febrero murió la cantante Carmela Rey, pareja sentimental y profesional de Rafael Vázquez. Juntos formaron el dueto Carmela y Rafael, que vivieron sus más grandes éxitos en las décadas de los sesenta y setenta. Antes de juntarse, cada quien tenía su ...

El pasado 13 de febrero murió la cantante Carmela Rey, pareja sentimental y profesional de Rafael Vázquez. Juntos formaron el dueto Carmela y Rafael, que vivieron sus más grandes éxitos en las décadas de los sesenta y setenta. Antes de juntarse, cada quien tenía su carrera como solista. Carmela Rey fue la última intérprete de Agustín Lara, quien admiraba mucho su voz, belleza y carisma.

Rafael Vázquez está en terapia intensiva, no pudo asistir al velorio de su pareja. Era él quien estaba enfermo desde antes, pero fue Carmela a quien le dio un infarto mientras dormía. Cincuenta años como pareja, compartiendo escenario y vida familiar.

Mis padres escuchaban a Carmela y Rafael. Siempre que salían en televisión comentaban algo sobre ellos: sus triunfos, sus logros. Yo, al igual que muchos de mi generación, tenemos algo que agradecerle a esta pareja que cantaba baladas románticas desde el fondo de su corazón. Aunque no fue una influencia directa, formaron parte de mi historia musical.

Carmela y Rafael tuvieron tres hijas: Lluvia, Nube y Brisa. Esta última, Brisa, abrió, junto con su novio belga, Danny, el Tutti Frutti a finales de los años ochenta. El Tutti Frutti era un bar clandestino que se ubicaba dentro del Apache 14, un lugar en Lindavista cuyos dueños eran Carmela y Rafael, donde también actuaban.

Nunca entré al Apache 14. Siempre fui a la parte de atrás, subía unas escaleras y me encontraba con los que tenían mis gustos en música (post Punk) y vestimenta (negro absoluto). Rubén, Quique y yo íbamos un fin de semana y otro también. Los martes visitábamos el Bar 9, en la Zona Rosa, para ver a las nuevas bandas mexicanas, y los fines al Tutti. Aún no nacía Café Tacvba, pero estaba en gestación.

Danny era el DJ. Siempre le pedíamos a los Violent Femmes, pero él ponía lo que se le antojaba. Con Bela Lugosi’s dead de los Bauhaus, que dura una eternidad, le daba tiempo para ayudar en la barra a Brisa, que no paraba ni un segundo de repartir cervezas. Era lo que tomábamos normalmente, pero cuando queríamos acelerar la embriaguez pedíamos Margaritas. La cara de Brisa mostraba un gesto de hartazgo cuando se las pedíamos, pues tenía que hacer todo un ritual para servirnos el ansiado coctel.

Quique, Rubén y yo, e incluso Adriana, la entonces novia de Rubén, portábamos un peinado como el de Simply Red, un copete larguísimo, y el cabello muy corto por atrás. Ahí vimos por primera vez a ese grupo nuevo que se hacía llamar Caifanes. También a Bon y los Enemigos del Silencio, que traían caja de ritmos en lugar de baterista. ¿Se puede hacer? ¡Hagámoslo! Mosquito y los Anófeles también usaban Drum Box y secuencias. En cambio, Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio traían baterista y percusionista. Recuerdo el flayer de una de las tantas tocadas de la Maldita en el Tutti, donde aparecía la caricatura de cada integrante y su nombre: Lobito, Sax, Roco, Pacho, Aldo y Tiki, ¿estaba el Tejón? No me acuerdo.

Tuvo el Bar Tutti Frutti lo que ahora percibo como temporadas, como si de una serie de televisión se tratara. Lo cerraban y lo volvían a abrir. Cada vez tenía más público. Hubo noches en las que era muy difícil entrar, estaba abarrotado. En un rincón estaba el Piraña tatuando, la fila de espera era larga, y los mirones nomás hacían bulto.

No sé si Carmela y Rafael visitaban el bar que regentaba su hija Brisa, pero, sin duda, estaban al tanto de lo que ahí sucedía, que en realidad era lo mismo a lo que ellos se dedicaban: música.

Desde la memoria, envío un agradecimiento muy grande a Carmela Rey y a Rafael Vázquez por permitirnos estar ahí reunidos. Mis condolencias a Brisa, sus hermanas, nietos y demás familia. Qué gran forma de vivir la de Carmela Rey, cantando siempre. Que en paz descanse.

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