Celulares

Hace unos días leí la noticia de que Jack White prohibirá los celulares en sus conciertos. Al público asistente se les dará una bolsita en la que estará su celular y no podrán sacarlo de ahí, sólo en lugares específicos del recinto, en el lobby. Esto sucederá en ...

Hace unos días leí la noticia de que Jack White prohibirá los celulares en sus conciertos. Al público asistente se les dará una bolsita en la que estará su celular y no podrán sacarlo de ahí, sólo en lugares específicos del recinto, en el lobby. Esto sucederá en toda la gira de Jack White, quien está próximo a sacar material nuevo, el 23 de marzo sale su disco Boarding House. Una medida bastante extrema, pero que habla de la forma en que un músico entiende su arte. Aunque, ¿no es coartar la libertad de los fans?

Mi amiga Luna me preguntó algo que tiene que ver con el tema. La invité al último concierto que dimos el 2017 en Cuernavaca. Me preguntó, ¿no es muy raro ver tantos celulares apuntando hacía ti? ¿Por qué la gente ve el concierto a través de la pantalla y no en vivo? La verdad es que sí es raro, pero no me molesta, aunque tampoco lo celebro. Sólo lo percibo como una tendencia, ¿por qué lo hacen? No creo que exista una única respuesta para todos. Algunos lo harán por ser fans de hueso colorado y lo guardarán por siempre, otros, para llevar un recuerdo que borrarán a la semana, otros tal vez graban una canción que no conocen. Algunos lo verán antes de acostarse, otros lo presumirán a sus amigos que no pudieron ir. O, de forma altruista, lo comparten con amigos que viven en otra ciudad. Lo que es cierto es que los conciertos han cambiado mucho desde que hay celulares con cámara.

Como ya es costumbre en Café Tacvba, cuando vamos por carretera alguien pone un DVD de música, ya sea un documental o un concierto. El último que vimos fue el Zoo TV de U2. Mi hermano Quique me dijo, ¿te das cuenta? ¡No hay celulares! Pues claro, es de principios de la década de los noventa. Algo muy “extraño” pasaba con el público: ¡se movían! Había especie de oleadas, una marea que subía y bajaba. El público ya no se mueve tanto (ni con nosotros ni con otras bandas), pues están derechitos, derechitos para que no se les mueva el celular.

David Byrne, en su libro Cómo funciona la música (Sexto Piso, 2014), habla de otra situación que cambió con la llegada de los celulares: antes, Byrne podía hacer una especie de “concierto ensayo” en ciudades pequeñas de Estados Unidos, antes de llegar a presentarse en Nueva York. En esos conciertos menores podía revisar y probar todos los elementos nuevos de su gira: las luces, vestuarios, proyecciones, canciones nuevas e incluso coreografías. Ahora es imposible hacerlo, dice Byrne, ¿la razón? Los celulares. La gente graba todo y lo sube a distintas plataformas y lo que se suponía que sería una sorpresa ya no lo es.

El público hace lo que quiere, y creo que es importante que eso siga sucediendo. El libro En la ruta con los Ramones (Editorial Planeta-Argentina, 2017) está escrito por los “secres” y tiene muchas anécdotas e información valiosa. En una página están los requerimientos técnicos que pedían los Ramones, y uno de ellos es una malla entre el escenario y el público para “parar” los proyectiles que los fans le avientan a la banda. Los Ramones no prohibían nada, conocían a su público. El comunicado de prensa de Jack White dice algo más o menos así: “Pensamos que disfrutarán más el experimentar la música EN PERSONA en vez de mirar por sus pequeños dispositivos”. ¿Será que el público lo disfrutará más así? No lo sé, yo los veo muy felices con sus celulares.

En un concierto vi a un fan que tenía el celular cerca de la boca, al momento que tocábamos Eres, y cantaba al mismo tiempo que Meme. Me imaginé que le marcó a su novia o a la chava que le gusta, a la que le tira la onda. La verdad es que me gustó que lo hiciera. Espero que no lo hayan bateado, pobre. Le echaba muchas ganas.

¿Y si me dan ganas de cantarle Hotel Yorba a la chica que me gusta cuando estés cantándola Jack White? Sin celular no voy a poder.

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