Preguntas

El otro día leí el titular de una noticia: “Paul Stanley se despide”. Pensé que tal vez el cantante de KISS estaba enfermo y que por eso anunciaba su retiro. Moví la cabeza en señal de tristeza, todos, poco a poco, se están muriendo. El 18 de noviembre murió ...

El otro día leí el titular de una noticia: “Paul Stanley se despide”. Pensé que tal vez el cantante de KISS estaba enfermo y que por eso anunciaba su retiro. Moví la cabeza en señal de tristeza, todos, poco a poco, se están muriendo.

El 18 de noviembre murió Malcom Young, creador de la banda australiana AC/DC. En 2014 dejó de tocar por causas de salud, demencia, dicen. A los 64 años murió. Una gran pérdida. Cuando yo era joven y hacía air guitar mientras escuchaba a AC/DC nunca seguía los solos de Angus, siempre he admirado más la guitarra de Malcom: machacante, con esos riffs crudos, sencillos y poderosos. Tal vez el público en general no lo admiraba tanto como a su hermano menor, los solos de guitarra y la actitud de Angus (¡y su traje de colegial!) son fabulosos, pero los músicos y fans de AC/DC sabemos la importancia de Malcom, “el rock” está ahí. Que en paz descanse.

¿Está muriendo el rock? ¿O ya está muerto? La semana pasada fui como invitado en el evento Literatura y rock, estuvimos Carlos Velázquez, Rulo y yo conversando sobre ese tema. Pensaba que íbamos a hablar de nuestros libros, yo el de One Hit Wonder, y Carlos sobre el que acaba de publicar, La efeba salvaje (Sexto Piso, 2017). Pero no. Rulo comenzó la plática haciendo preguntas sobre las biografías de los músicos de rock, que están tan en boga en estos tiempos, tantas que es imposible comprarlas y leerlas todas. La conversación pronto se fue hacía una pregunta muy importante (al menos para los que nos encontrábamos en El Páramo esa noche): ¿Está muerto el rock?

Para Rulo sí. Declaró que no veía ninguna banda nueva interesante que tuviera la fuerza de las de antaño. Ni en México ni en el mundo entero. Una visión apocalíptica, pero válida: que estamos viviendo sólo del pasado.

Carlos Velázquez contó una anécdota: en un Mix Up vio cómo un chavito ponía monedas en el mostrador de la caja, peso sobre peso, para pagar un CD, el Nevermind, de Nirvana. Para Rulo, ésa era la confirmación de que el Rock está muerto: una banda viejísima, Nirvana, en vez de que el chavito estuviera comprando el disco de un grupo actual.

Entendí por qué Carlos contó esa anécdota y comparto su visión y su esperanza: el chavito quería “el disco” original. En ese acto demostraba su obsesión por una banda de rock. Claro que, como soy un romántico (y tal vez Carlos también), me imagino al chavito aprendiendo a tocar guitarra y a los pocos años armando una banda, no que imite a Nirvana, sino que la trascienda, creando algo nuevo que revolucione nuestro panorama de rock moribundo en México. Tiene que apurarse el chavito éste. Por favor.

Para Rulo, el rock está en otro lado. En la literatura, por ejemplo. Y uno de los exponentes más claros es Carlos Velázquez. Si por “rock” entendemos una actitud rebelde, ríspida, cruda, divertida, entonces los textos de Carlos son rock. No sólo porque menciona bandas rockeras en sus historias, ni porque uno de sus cuentos se llame This is not a Love Song, como la rola de PIL. Ni tampoco porque un personaje de un cuento western se llame Mr. Mojo Risin (el anagrama que Jim Morrison hizo con su nombre) o exista una familia Gallagher, como los hermanos Oasis. Sino porque, al leer sus cuentos, sientes esa energía que transmite una banda como AC/DC, PIL, Oasis, Queens of the Stone Age, etcétera, etcétera.

¿Así que Paul Stanley se retira? Leí la noticia completa y me enteré que no era “ese” Paul Stanley, sino “otro”: el hijo de Paco Stanley, que tenía un programa nuevo en la televisión y que fracasó rotundamente. Pobre.

Quién sabe si el rock está muerto, es una pregunta que no tiene respuesta. Y si de preguntas hablamos, tengo otra: ¿era Paco Stanley fan de KISS y por eso le puso así a su hijo?

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