Carta Democrática Interamericana: 20 años

El espíritu de la Carta Democrática ha sido crucial para la permanencia de la democracia durante los difíciles tiempos de la pandemia. En este periodo, más de 20 países en las Américas han celebrado procesos electorales.

Francisco Guerrero Aguirre

Francisco Guerrero Aguirre

Punto de equilibrio

El 11 de septiembre de 2001 es una fecha inolvidable. Nueva York y Washington D.C. sintieron en carne propia la brutalidad cobarde del terrorismo. De manera paralela, en Lima, Perú, los Estados miembros de la OEA suscribieron un acuerdo histórico: la Carta Democrática Interamericana (CDI).

La Carta Democrática es única en el mundo; no sólo porque defiende la democracia desde un punto de vista declarativo, sino también porque establece procedimientos precisos y puntuales para cuando existe alguna ruptura o amenaza el orden democrático. Este magno acuerdo político es la carta de navegación que dota a los Estados miembros y al secretario general de la OEA de instrumentos valiosos para poder actuar en situaciones de emergencia.

La Carta Democrática es una resolución cuidadosamente diseñada con dos funciones principales. Por un lado, la función restaurativa: ¿Qué hacer cuando se cruza flagrantemente la línea del Estado de derecho y el equilibrio de poderes en pos de un proyecto alejado de los principios democráticos?

Por otro lado, en cumplimiento de su función preventiva, la carta hace un llamado permanente a los Estados miembros y al Sistema Interamericano a tomar medidas para fortalecer la calidad de las prácticas democráticas y garantizar la transparencia, la responsabilidad y la participación ciudadana.

A través del reconocimiento de la democracia como principio rector y orientador de los Estados americanos, la CDI recoge una serie de instrumentos y mecanismos del sistema interamericano, recordando que la democracia no sólo significa la realización de elecciones, sino también la garantía de contar con gobiernos que respeten los valores y principios democráticos.

Las Misiones de Observación Electoral son un instrumento central para lograr los objetivos de la CDI. La observación es una herramienta fundamental para el fortalecimiento de la democracia y la “celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo”.

El espíritu de la Carta Democrática ha sido crucial para la permanencia de la democracia durante los difíciles tiempos de la pandemia. En este periodo, más de 20 países en las Américas han celebrado procesos electorales. Con el apoyo decidido de Luis Almagro, la OEA ha seguido adelante con sus Misiones de Observación Electoral, acompañando todos los procesos electorales a los que ha sido invitada.

Si bien la Carta Democrática Interamericana cuenta con una serie de elementos fundamentales en defensa de la democracia, su elemento más valioso es la habilitación del único espacio político permanente, desde Canadá hasta Tierra del Fuego, donde se puedan discutir todos los asuntos relativos a la democracia.

balance         

El 11 de septiembre de 2021, la CDI cumplirá 20 años de vigencia. La mejor manera de conmemorar su existencia consiste en renovar el compromiso político de todos los Estados Miembros de la OEA por la defensa de la democracia como la única forma legitima de gobierno en el continente americano.

Por sus orígenes, resultados y trayectoria, la CDI sigue siendo el instrumento idóneo y tangente para enfrentar las amenazas latentes del autoritarismo y prevenir los sueños delirantes de dictadores y tiranos.

En estos momentos de prueba para la democracia, es crucial mantener vivos los elementos centrales de la democracia representativa como lo son el equilibrio de poderes, la libertad de expresión, la independencia de los órganos electorales, tanto administrativos como jurisdiccionales, así como el ejercicio generalizado de los derechos humanos. Esos son nuestros parámetros fundamentales.

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