Carta Democrática Interamericana: 19 años
la Carta Democrática Interamericana es el mecanismo idóneo para coadyuvar con los Estados en la defensa de la democracia como sistema esencial para el desarrollo social, político y económico en tiempos de crisis.

Francisco Guerrero Aguirre
Punto de equilibrio
El 11 de septiembre de 2001, en Lima, Perú, los Estados miembros de la Organización de Estados Americanos, aprobaron por aclamación la Carta Democrática Interamericana, considerada un instrumento crucial en el fortalecimiento y preservación de la democracia.
19 años después, los elementos constitutivos expresados en la Carta del 2001 están más vigentes que nunca y adquieren particular relevancia en un contexto dramático y desafiante. Globalmente, casi 29 millones de contagiados y 922 mil fallecidos. En el continente se contabilizan casi 15 millones de infectados y más de 511 mil muertos por covid-19.
Este escenario hace que la presencia de la pandemia ponga a prueba la resiliencia de los sistemas democráticos de la región y del mundo. En este contexto, se hace indispensable la vigencia de los principios democráticos como elementos eficaces para garantizar gobernabilidad democrática y elecciones justas y limpias.
Las amenazas a nuestros sistemas democráticos se manifiestan hoy en forma de crisis sanitarias, de escasez de servicios, de pérdida masiva de empleos, de deterioro de la capacidad productiva y de afectaciones a la cohesión social.
Por ello, la Carta Democrática Interamericana es el mecanismo idóneo para coadyuvar con los Estados en la defensa de la democracia como sistema esencial para el desarrollo social, político y económico en tiempos de crisis.
Como se establece en la Carta Democrática Interamericana. Guía de acción política para enfrentar la pandemia del covid-19, presentada recientemente por Luis Almagro, secretario general de la OEA, la democracia, el orden constitucional y el Estado de derecho, son condiciones necesarias para garantizar el respeto de las libertades fundamentales y la plena vigencia de los derechos humanos durante la emergencia sanitaria.
Los mecanismos democráticos adoptados por los Estados en la Carta brindan vías eficaces y legítimas. Contamos con las herramientas necesarias para abordar la emergencia regional y mundial. Su utilización responde a valores y principios democráticos insustituibles.
La Carta Democrática es un instrumento toral para reunir a todos los países del continente en un acuerdo sin precedentes sobre la naturaleza y contenido de la democracia representativa y sobre su valor como sistema de gobierno en las Américas.
Luego de 19 años de vigencia, nos encontramos ante el enorme desafío de que este instrumento siga marcando la hoja de ruta para enfrentar la pandemia. Al amparo de la Carta, los Estados miembros deben mantener y fortalecer los diferentes mecanismos democráticos y convertirlos con claridad y firmeza en instrumentos eficaces para preservar el pleno ejercicio de la democracia.
La democracia como sistema de gobierno ha demostrado su vigencia en la pandemia. La observación electoral de la OEA ha seguido su camino con la participación de Misiones en Guyana, Surinam y la República Dominicana. De igual manera, ya preparamos un equipo especializado para observar las elecciones generales del próximo 18 de octubre en Bolivia.
Balance
La pandemia cambió el rostro del mundo como alguna vez lo conocimos. Ante la emergencia, nuevas formas de hacer política han surgido para activar los valores esenciales de la democracia representativa. El uso de nuevas tecnologías, la explosión del internet y la expansión de la conectividad han mantenido vivo el debate democrático y el ejercicio de nuestros derechos políticos.
El Sistema Interamericano, sus instituciones e instrumentos normativos deben abordar los desafíos de la pandemia, agregando en su acervo los retos contemporáneos de la democracia y las nuevas formas de participación cívica.
En este nuevo escenario, la Carta Democrática Interamericana sigue siendo nuestro referente fundacional. Elecciones periódicas, equilibrio de poderes, libertad de expresión, Estado de derecho y garantías para todos, siguen siendo elementos inamovibles de toda democracia. Seguir honrando los compromisos adquiridos hace 19 años sigue siendo una obligación para todos los demócratas de la región.