El espectáculo del absurdo y el “ministerio de la verdad

La riña de ayer en el Patio del Federalismo del Senado fue el espectáculo del absurdo. El recinto parlamentario convertido en ring por los diputados Carlos Gutiérrez Mancilla, del PRI, y Arturo Ávila, de Morena.

Vimos el clásico teatro mexicano de la confrontación: pechos inflados, dedos señalando, frentes que se tocan, voces que suben como si el volumen fuese un argumento. El pleito viene de atrás. Se enmarca en esta tendencia de polarización creciente, donde el contacto físico y los insultos se han vuelto más frecuentes y visibles. No es un caso aislado. Parte de un patrón documentado de erosión de las formas parlamentarias; por la polarización a la que apostó López Obrador.

* El detonante fue la rueda de prensa ofrecida por senadores morenistas para insistir en el desafuero del dirigente nacional del PRI, Alito Moreno. Arturo Ávila, Gabriel García y otros cuatro legisladores(as) de Morena, mostraban fotografías de Alito que traían las siguientes leyendas: “Cabildero de Washington”, “Vendepatrias”, “Traidor”. La voz cantante fue la de Ávila. Calificó al dirigente nacional del PRI como “presunto delincuente”. 

Dijo que tiene cinco carpetas de investigación y que ha causado daños al erario por 83.5 millones de pesos. Poco faltó para que lo llamara terrateniente, y se pronunció por su desafuero. “Esto es sólo la puntita del iceberg y por eso lo vemos corriendo a Washington…”, dijo.

Por allí andaba Gutiérrez Mancilla, el mismo diputado que subió a la tribuna de la Comisión Permanente cuando Alito le dio sus zapes a Fernández Noroña, hace casi un año. Las palabras del morenista fueron demasiado para el priista. Cuando vio casi solo al Cero Votos caminó hacia donde estaba, en plan de bronca. Ávila le tendió la mano, pero recibió un empujón.

—¡No me toques!, reviró el morenista.

—¡Pinche narco de mierda!, calificó Gutiérrez Mancilla.

Ávila subió el tono: “¡Ya te dije que no me toques cabrón!”.

Gutiérrez Mancilla preguntó, sin más: “¿Me vas a mandar matar así como haces con tus pinches armas?”.

Un hombre regordete, con bastón, acompañaba al diputado de Morena. Intentaba interponerse entre los dos legisladores para evitar el contacto físico que parecía inminente.  Las frentes y narices de ambos legisladores se tocaron momentáneamente, pero ninguno se atrevió a dar el descontón.  Se escuchó entonces la voz del priista: “Mira lo que usas para defenderte. No tienes huevos. ¡Eres un pinche puto!”.

Ávila: “Eres un porro de Alito. Te mandó tu patrón. Yo no soy Noroña, te lo digo”.

Gutiérrez Mancilla: “Eres vocero del narco… Un pinche asesino. Me estás amenazando. Quieres censurar a la oposición, pero te vas a topar con el PRI”.

El Cero Votos se apresuraba para llegar a la puerta de las oficinas de Morena que dan al Patio del Federalismo. Gutiérrez Mancilla lo perseguía gritando: “No huyas, eres un pinche cobarde”, mientras lo calificaba de traficante de armas. El espectáculo terminó como casi siempre: sin un golpe limpio, sin un ganador claro, sólo con dos adultos jadeando, rodeados de una nube de periodistas.

“¿Qué pasó? ¿Por qué se pelearon?”, preguntó un despistado. “Ya se traen desde hace rato”, comentó Elías Lixa, coordinador de los diputados del PAN. Poco después del zipizape salió al Patio del Federalismo Ignacio Mier, coordinador de los senadores de Morena para fijar postura. “Eso de convertir en teatro o en circo, esta honrosa representación que tenemos del pueblo de México, es lamentable. Valdría la pena tener siempre a la mano un Manual de Carreño y mucha serenidad en el momento de actuar como funcionarios públicos”. No le falta razón.

* El pleito Ávila-Gutiérrez Mancilla retrasó una rueda de prensa, convocada por el PAN, a la que asistió el jefe nacional de ese partido; Jorge Romero, y los coordinadores de la bancada azul en San Lázaro, Elías Lixa; y en el Senado, Ricardo Anaya. Fue convocada para anunciar que Acción Nacional promueve iniciativas para combatir la Ley Censura del “narcogobierno de Morena”, como lo llamó Romero. 

El PAN propone garantizar el derecho de réplica frente a señalamientos realizados desde espacios oficiales, incluida la mañanera. Otra propuesta consiste en sancionar a servidores públicos que utilicen los recursos del Estado para amedrentar o denostar a voces críticas, pero también reglas para garantizar equidad durante los procesos electorales. El jefe nacional del PAN dice que el verdadero propósito de la iniciativa del Ejecutivo para “proteger” los derechos de las audiencias es crear una especie de “ministerio de la verdad”.

La cúpula panista está convencida de que la iniciativa va a provocar la “autocensura”  en los propietarios de los medios de comunicación. “Hoy el gobierno de la 4T le quiere decir a los medios de comunicación qué se puede decir y qué no, y qué podemos decir las personas invitadas”, puntualizó.