Promesa cumplida

David Páramo

David Páramo

Padre del análisis superior

Cuando Emilio Romano dijo que el objetivo central de su presidencia en la ABM sería la digitalización de la economía, muchos fueron los que pensaron que se trataba de la expresión de un deseo buscando dejar una marca, uno de los efectos negativos que dejan las continuas promesas incumplidas de los políticos.  

En la más reciente convención de este gremio, ofreció que los bancos no cobrarían comisión por las operaciones con tarjeta de débito o crédito que se realizaran en las gasolinerías, como un paso fundamental para digitalizar a la economía. 

Si bien fueron más los que lo tomaron con seriedad, muchos de ellos se concentraron en señalar que no le daría tiempo de lograr un acuerdo, no sólo con los emisores de tarjetas bancarias, sino con todos los agentes que participan en este sector, donde hay emisores no bancarios y empresas que emiten vales de gasolina.

De hecho, cuando el Padre del Análisis Superior publicó detalladamente los acuerdos que se tomaron entre el comité de dirección, la Secretaría de Hacienda (con funcionarios como Edgar Amador, María del Carmen Bonilla y el presidente de la CNBV, Ángel Cabrera) y el Banco de México, gobernado por Victoria Rodríguez, hubo quienes consideraron que no daría tiempo de instrumentar esta medida que plantearon originalmente para octubre. 

REMATE COINCIDENTE

México es el país que más dinero en efectivo emplea en el mundo y es necesario salir de esa barbarie para recuperar el crecimiento de una manera sana. No se trata de una medida de fiscalización, como cree la mayoría de las personas, sino de eficiencia dentro del sistema financiero. El uso del efectivo es caro e ineficiente. 

El repunte de la inflación mezclado con el paupérrimo crecimiento de la economía se acentuaron a partir de los ataques de Israel y Estados Unidos, gobernados por Benjamin Netanyahu y Donald Trump, lo que hizo que el gobierno de Claudia Sheinbaum tuviera que tomar medidas costosas como el subsidio fiscal a la gasolina de bajo octanaje, que ronda los 5 mil millones de pesos a la semana.

Uno de los temas expresados por los gasolineros fue la necesidad de disminuir sus costos para no reflejarlos en los precios a los consumidores, puesto que los combustibles tienen un muy importante peso en el índice inflacionario que mide el Inegi, presidido por Graciela Márquez.

El subsidio, a través de la dependencia que encabeza Edgar Amador, comenzó a ser insuficiente, especialmente en el caso del diésel, insumo fundamental en los precios del transporte de mercancías, así que se decidió acelerar el cumplimiento de la promesa empeñada por Emilio Romano como presidente de la ABM, de no cobrar comisión en las operaciones con tarjeta de débito o crédito. 

Para funcionar, este convenio no sólo tenía que incluir a los bancos, sino a todos los que participan en este sector. En buena medida por las gestiones, tanto de la Secretaría de Hacienda, como por la CNBV. Así que se logró un acuerdo en el cual las valeras, como se les dice, disminuirán 1.1 pesos, mientras que la comisión por uso de tarjeta de débito disminuirá de 0.45% y la de tarjeta de crédito, de 1.0% a cero.

El gobierno ha estado poniendo su parte, bancos y gasolineros están haciendo lo propio, por lo que valdría la pena esperar a que la gasolina, no sólo no aumente de precio, sino que tienda a disminuir con este menor costo para los usuarios y que se refleje en un menor crecimiento de precios. 

REMATE EXPANDIDO

Si bien es cierto que se dijo que este acuerdo estará vigente hasta el 31 de octubre, la realidad es que el plan es que se convierta en permanente, puesto que dará espacio para que los agentes económicos y los usuarios se den cuenta de las grandes ventajas que implica. 

En la medida en que sea más fácil hacer operaciones por vías digitales, los usuarios irán utilizándolas más, puesto que se darán cuenta que no tienen como objetivo fiscalizar a las personas, sino hacer más eficiente el sistema financiero. 

De hecho, la CNBV, presidida por Ángel Cabrera, ya elevó el monto que pueden operar las llamadas cuentas N2 y N3, justamente para que las personas puedan emplearlas con mucha mayor facilidad. 

Ciertamente, quedan algunos pendientes en los que está trabajando la Junta de Gobierno del Banco de México, gobernado por Victoria Rodríguez, donde se están replanteando la operación de CoDi y DiMo, ambas herramientas del instituto central que corren a través del SPEI, pero que no han logrado colocarse en el gusto de las personas. 

En buena medida, la razón es que no tienen una vocación hacia el mercado, es decir, se han concentrado en cuestiones regulatorias y de los bancos, pero no en la experiencia de los clientes utilizando medios electrónicos de pago.