La catástrofe fronteriza de Trump y Biden

Aun cuando las cifras de cruces desde suelo mexicano van en descenso: en junio, hubo 84 mil cruces de solicitantes de asilo, según la Patrulla Fronteriza y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Muchos menos que los 300 mil que se registraron en diciembre del año pasado

Por Verónica Mondragón

Hace cuatro meses, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su antagónico republicano, Donald Trump, convirtieron la frontera con México en un ring electoral.

El 29 de febrero, ambos viajaron a Texas y estuvieron a 500 kilómetros de distancia uno del otro: Biden fue a Brownsville y Trump, a Eagle Pass.

El demócrata se reunió con unos cuantos policías y agentes de la Patrulla Fronteriza.

En cambio, un contingente de la Guardia Nacional recibió a Trump, también lo acompañó su correligionario, el gobernador Greg Abbott, la mano más radical e inhumana del partido para alejar a los mexicanos de ese territorio. Ese mismo día, el actual candidato presidencial recorrió la valla de alambre de púas que se encaja en 3.2 kilómetros de la frontera compartida.

Aunque representaban proyectos políticos opuestos, ambos se enfocaron en contener a los migrantes.

Durante este año, el último de su gestión, Joe Biden negoció un acuerdo de cierre fronterizo cuando lleguen dos mil 500 personas solicitando asilo.

Republicanos y demócratas en el Congreso fracasaron en las conversaciones y en junio Biden optó por la vía de la orden ejecutiva.

La medida ya es una realidad, aun cuando las cifras de cruces desde suelo mexicano van en descenso: en junio, hubo 84 mil cruces de solicitantes de asilo, según la Patrulla Fronteriza y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Muchos menos que los 300 mil que se registraron en diciembre del año pasado (publicó Excélsior el 3 de julio).

Igualmente, la era Trump estuvo marcada por la restricción al derecho a migrar.

Implementó el Título 42, puso en marcha el programa Quédate en México, que sembró un entorno de hostilidad y desconfianza hacia las personas en tránsito.

Desde que dejó el cargo, el espíritu de odio al extranjero se mantuvo en el candidato que busca ocupar por segunda vez la Casa Blanca.

Tan es así que la semana pasada, al clausurar la Convención Nacional Republicana, revivió la promesa de terminar la trampa mortal que es esa valla fronteriza.

De 2020 a 2022, 646 mexicanos murieron mientras trepaban la barda con el objetivo de pisar territorio estadunidense, consignó en este diario mi compañero Manuel Ocaño.

La realidad es que esa barda cada día es más grande, más diversa y más extrema, un obstáculo que bloquea por aire, tierra y el subsuelo.

PÚAS, BOYAS Y COLADERAS

Aunque Trump no estaba en el gobierno federal, su aliado, el gobernador texano, Greg Abbott, puso en marcha medidas extremas para expulsar a quienes querían llegar desde México a su estado.

En julio del año pasado, colocó una cadena de boyas para dividir las aguas del río Bravo e inhibir los cruces. Son esferas flotantes cubiertas con navajas y púas, en caso de que alguno planee retirarlas o nadar por debajo.

A pesar de que dos personas murieron intentando atravesar esa barrera artificial, el gobierno de Joe Biden llamó a removerlas con el argumento de que impiden la navegación.

Además, Abbott colocó rejas dentro del sistema de drenaje para evitar el acceso al territorio por esas vías. Este líder republicano llevó a la práctica lo que su partido puso en el discurso: cerrar la frontera sur, basado en la aversión al extranjero.

En cuatro años, Biden dejó un legado crítico en los límites de ambos países y, al mismo tiempo, un tema incendiario para captar votos en noviembre.

Trump insistirá, como lo ha estado haciendo, en la “criminalidad migrante”, aun cuando los datos digan lo contrario.

Mientras, la virtual candidata Kamala Harris asume la herencia del proyecto político de Biden. En estos cuatro meses de campañas, ambos países veremos si la demócrata radicaliza su postura migratoria o, bien, genera una visión propia que atienda la catástrofe humanitaria en la frontera.

Temas: