Suiza y la época dorada de Acapulco
Después de la Revolución Cubana, esta ciudad mexicana se convirtió en un destino vacacional y de pasarela para la crema y nata de Hollywood.
Por Louis-José Touron*
Hoy en día, tanto los mexicanos como los extranjeros relacionan Acapulco con las consecuencias negativas del crimen organizado. En los rankings de las ciudades más violentas del mundo, Acapulco se ha encontrado entre las primeras en estos últimos años. No obstante, antes de su caída, Acapulco tuvo un momento de auge, de esplendor y de reconocimiento nacional e internacional. Después de la Revolución Cubana, esta ciudad mexicana se convirtió en un destino vacacional y de pasarela al aire libre para la crema y nata de Hollywood —parecido a lo que actualmente son, por ejemplo, Niza o Saint-Tropez—. En el Saint-Tropez de aquella época se paseaban personajes como Clark Gable, Elizabeth Taylor, Frank Sinatra o la actriz suiza, Ursula Andress, buscando la vida exclusiva en un lugar apartado del resto del mundo.
La razón que dio inicio al auge del, en aquel entonces, poco accesible Acapulco como lugar vacacional para los famosos y ricos del mundo no es tan clara. No obstante, no hay duda de que el suizo Ernst Teddy Stauffer contribuyó de manera importante a que Acapulco se popularizara tan bien como lugar de glamour internacional. Fue en 1944 que llegó Teddy Stauffer a Acapulco, inicialmente por problemas con la documentación de residencia para Estados Unidos, pero no tardó en darse cuenta de que ahí le esperaban oportunidades. Mister Acapulco, como se le conocía también en México, nació en 1909 en una ciudad pequeña en las afueras de Berna, Suiza. Durante su adolescencia formó con algunos amigos un grupo de música llamado Original Teddies, que pocos años después se convirtió en el grupo más famoso de swing en la Alemania de aquella época. Desde Alemania se difundió su fama por toda Europa, la que lamentablemente fue frenada por el surgimiento de la Alemania nazi. Fue entonces que decidió buscar nuevas oportunidades en Estados Unidos y finalmente terminó quedándose en México.
El nombre Señor Acapulco se le atribuyó por su capacidad excepcional de engolosinar a las estrellas hollywoodenses y de convertir el entonces pueblo pesquero de 80 mil habitantes, en un lugar de fama mundial. Stauffer era un tipo muy sociable, un galán con las mujeres, y por lo tanto conocido y apreciado por todo el mundo. Pero, sobre todo, supo identificar y entender las necesidades y los deseos exclusivos de la sociedad glamour. En Acapulco fundó la primera discoteca, el Tequila Go-Go, en el rooftop del hotel Casablanca, donde se organizaban carreras de tortugas y donde se instaló —según Stauffer— la primera alberca de Acapulco. En 1949, abrió además el antro La Perla, con vista sobre la bahía y los clavadistas, que tuvo un éxito enorme entre los turistas internacionales. El Señor Acapulco era también gerente de diferentes hoteles conocidos, entre ellos el Hyatt Regency y la Villa Vera.
Un papel importante en el auge de Acapulco jugó también otro suizo, André Billy Toffel, nacido en 1916 en Lausanne, Suiza, quien era también miembro de los Original Teddies. Después del fin del grupo de música, Toffel persiguió sus propios proyectos musicales y de televisión en París, donde Teddy lo buscó en 1949 para invitarlo a participar con su música en la inauguración de La Perla. En 1952, Toffel se instaló definitivamente en México tras ser contratado como director artístico por el entonces gerente de los discos CBS. Siendo director artístico en la CBS, Toffel identificó varios talentos musicales mexicanos como Los Panchos, Cuco Sánchez y El Pirulí. También participó como cantante, músico y actor en diferentes programas musicales y series de televisión.
Aunque no fueron los únicos, los dos suizos, Billy y Teddy, contribuyeron de manera significativa a que Acapulco viviera en los años 40, 50 y 60 su época dorada de renombre internacional. En 1991 murió Señor Acapulco, y paralelamente a su muerte llegó también a un fin lento y doloroso la época dorada de esta ciudad porteña. Billy sobrevivió en más de dos décadas a su amigo Teddy, alcanzando en el momento de su muerte casi cien años. Como Stauffer y Toffel, muchos de los seis mil suizos que viven en México contribuyen de una manera destacable al bienestar de su país anfitrión. Algunos de ellos son parte de una exposición sobre 15 suizos que dejaron huella, presentada en la página embajadasuiza.mx y también en el nuevo libro Verde, blanco y rojo: el legado suizo en México de la autora Ursula Stump.
*Embajador de Suiza en México.
