Juegos de infancia

Uno de los juegos favoritos era el “bote pateado”. Al oscurecer, salían las y los niños a la callea esconderse de quien había sido destinado para la responsabilidad de buscar a la pandilla,al tiempo que debía cuidar el bote, ya que, si algún o alguna atrevida corría y lo pateabaantes de ser descubierta por el responsable, éste tenía que seguir en el abrumador puestode responsable. ¡Era estresante tanto intentar patear el bote como no dejar que alguienlo hiciera! Aun así, había chavos que pretendían eternizarse en el puesto.

Hace ya muchos años, en tiempos anteriores a la construcción del Anillo Periférico, pasaba por esas tierras el tren rumbo a Cuernavaca. Chiquillas y chiquillos, alertados por el chucu chucu, salían corriendo con corcholatas y monedas de 20 centavos para ponerlas en las vías pretendiendo que fuesen aplastadas. Era una de las tantísimas formas infantiles de mostrar valentía, por supuesto, a escondidas de los progenitores. Las corcholatas aplastadas servían para lo mismo que antes de sufrir el deterioro, para nada. Eran basura. Los veintes perdían su valor para comprar unos cuantos chicles. ¡Sería prudente avisarles a las modernas corcholatas el posible destino que les aguarda! Los vestidos estorbaban a las chicas.

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Uno de los juegos favoritos era el “bote pateado”. Al oscurecer, salían las y los niños a la calle a esconderse de quien había sido destinado para la responsabilidad de buscar a la pandilla, al tiempo que debía cuidar el bote, ya que, si algún o alguna atrevida corría y lo pateaba antes de ser descubierta por el responsable, éste tenía que seguir en el abrumador puesto de responsable. ¡Era estresante tanto intentar patear el bote como no dejar que alguien lo hiciera! Aun así, había chavos que pretendían eternizarse en el puesto.

El Turista, juego de mesa en el que había que comprar la mayor cantidad de países posibles e instalar en ellos todo tipo de construcciones necesarias para cobrar más a quien tuviera que parar ahí. Los países que menor valor tenían eran los de Centroamérica. Quizás, hubiera sido premonitorio que se llamara Migrante, y los peligros serían mucho más “emocionantes” que andar imitando a quienes han propiciado las tragedias que hoy suceden a cada vez más personas, cuya dignidad parece que a nadie le importa.

Las monedas aplastadas por el tren servían para jugar al avión. Brincar casillas con un solo pie y no perder el equilibrio era la hazaña que lograba quien iba y venía a lo largo del dibujo. Las casillas había que brincarlas en orden, pero las ocupadas por las monedas aplastadas de las y los contendientes no podían ser pisadas; los brincos se convertían entonces en temerarios saltos de longitud y con sólo una pierna. Tal vez eso estén jugando las autoridades aeronáuticas con el “nuevo diseño del espacio aéreo”.

La gallinita ciega lo jugaban pequeñines, donde el azar elegía a quien sería vendado de ojos y puesto en el centro, después de darle vueltas para marearlo. Este personaje debía intentar tocar a algún participante, que pasaría a ocupar el lugar de gallinita ciega. Ahora, cada mañana nos muestran a quien tuvo la desgracia de ser “tocado” para distraer al respetable.

Las rondas infantiles también eran motivo de alegría. Ya no se juega a El patio de mi casa, ¡casi ninguna tiene patio! Se jugaba a Doña Blanca cubierta de pilares de oro y plata. Se hacía una rueda en torno a la fulanita elegida y un fulanito intentaba separar las manos cogidas fuertemente para salvar a la Doña. En caso de lograrlo, Blanca debía correr para no ser atrapada por el fulanito. Así cuidan a las elegidas por los poderosos y sus seguidores arman fuertes estructuras para impedir que las roce siquiera murmullos mal intencionados.

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Barbie causó estragos en los bolsillos paternos. Había que comprarla e intentar parecerse a ella. Tenía tal cantidad de chucherías que era ¡imposible adquirirlas! Lo bueno fue que la creatividad mexicana inició con el negocio de mexicanizar todo y en cualquier tianguis se compraba desde el novio hasta bolsitas, pero… ¡triste saber que no eran auténticos! De que causó impacto no hay duda. Los precios para teñirse de rubia Barbie, año con año, iban en aumento, pero, según informan, la venta de los tintes de cabello decreció en 2020. Las ventas bajaron. En pandemia, no fue prioridad imitar a Barbie. #YoDefiendoAlINE.

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