La necesaria evolución participativa
Es evidente que la moneda está en el aire. Habrá que estar atentos, pues de las decisionesque se tomen en materia de energía eléctrica dependen el presente y el futuro de millonesde mexicanos, el empleo en dicha industria, la eficiencia y la competitividad de nuestra planta industrial y el gasto familiar por el monto de las tarifas domiciliarias.
Por una #SociedadHorizontal
En un inesperado anuncio de prensa, el coordinador de los diputados federales de Morena, Ignacio Mier Velazco, anunció que la discusión de la iniciativa de reforma constitucional en materia eléctrica presentada por el titular del Poder Ejecutivo se aplazará hasta el 2022. El propio Mier dijo que, por decisión de los líderes parlamentarios del PVEM y el PT, junto con los legisladores del partido en el poder, durante las próximas semanas abrirán el diálogo a la participación de empresarios con la finalidad de escuchar sus puntos de vista sobre la propuesta presidencial.
Se argumentó que serán las comisiones de Energía y de Puntos Constitucionales las que definirán los tiempos para la discusión legislativa de esta propuesta. Dado que se trata de una reforma constitucional, vale la pena precisar que no sólo se requiere de las dos terceras partes de los integrantes, tanto del Senado como de la Cámara de Diputados, sino que es preciso que voten favorablemente los congresos estatales más uno. Por esta razón, dejaron de manera ambigua la posibilidad de que la iniciativa se dictamine en cámaras federales este año, para terminar su aprobación en los estados el año que viene.
Más allá de la poca precisión con la que se dejó el tema, lo cierto es que, hoy por hoy, no está claro que las bancadas lopezobradoristas cuenten con los 56 votos que les faltan de otros partidos. Todo indica que aún no. Es probable que, ante esta situación, prefirieron aplazar el tema, enfocarse en el proceso de Revocación de Mandato y retomar el tema después de marzo.
Estos anuncios se dieron en paralelo a la aparición de una nueva misiva generada desde el Congreso de Estados Unidos, donde los congresistas Earl L. Buddy Carter y David B. McKinley expresan su rechazo a la propuesta mexicana ante los secretarios de Estado, de Comercio y de Energía de aquel país. Lo anterior, junto con un tuit publicado por el embajador Ken Salazar, quien señaló: “Tuve importantes reuniones con el gobierno mexicano, con el fin de discutir la reforma del sector energético. Me interesa entender más sobre el ímpetu que prevalece sobre la reforma constitucional. Al mismo tiempo expresé las serias preocupaciones que existen para los Estados Unidos”.
Es evidente que la moneda está en el aire. Habrá que estar atentos, pues de las decisiones que se tomen en materia de energía eléctrica dependen el presente y el futuro de millones de mexicanos, el empleo en dicha industria, la eficiencia y la competitividad de nuestra planta industrial y el gasto familiar por el monto de las tarifas domiciliarias.
Una vez más queda en evidencia que las instituciones de representación legislativa tienen graves deficiencias en cuanto a cómo registran y procesan los intereses de la sociedad en su conjunto. Seguimos dependiendo de una minoría. Cabe señalar que éste no es un problema exclusivo de México. La democracia representativa en el mundo implica que apenas el 1% de la población toma las decisiones por el 100 por ciento.
Ante retos legislativos tan trascendentes como el del sector eléctrico, vale la pena preguntarse: ¿podría funcionar la toma de decisiones de manera diferente? ¿Podríamos involucrar a la totalidad de la población, de una forma más directa y sin intermediarios? Los avances tecnológicos de los últimos años evidencian que el modelo representativo puede y debe evolucionar para que las decisiones sean cada vez más directas.
Utilizar las nuevas herramientas digitales para que la gente se informe y se comunique debería ser el preámbulo para que, mediante éstas también, la gente se organice y vote. De igual forma, las acciones del Poder Ejecutivo podrían evaluarse por parte de amplios segmentos de la sociedad e, incluso, configurar jurados populares que coadyuven en la impartición de justicia. Estoy convencido de que debemos empujar estas ideas.
No obstante, mientras esto ocurre, es necesario aprovechar el impasse anunciado en torno a la discusión energética, para que todos los posibles afectados se enteren y se involucren. La #SociedadHorizontal debe ver en este ejercicio de discusión legislativa una oportunidad para ejercitar el músculo de la participación política de la mayor cantidad de gente posible. Requerimos una mayor conciencia colectiva sobre el impacto potencial de las decisiones que se tomen.
