Romo, un taurino de clóset

Quizá en el fondo espera que la 4T y sus aliados logren que el Instituto Electoral de la CDMX acepté organizar una consulta.

Fotografías y anécdotas de sus amigos universitarios, pintan a Víctor Hugo Romo como amante de la fiesta brava y asiduo a la Plaza de Toros México, donde hasta fumaba puro y compartía babas al echarse un buche de la tradicional bota de vino.

Excompañeros de la Facultad de Economía en la UNAM, cuentan que Romo presumía ser taurino, pues sentía que eso le daba caché con la banda. En las aulas coincidió con Luz Elena González, secretaria federal de Energía, y Claudia Corichi, hija de Amalia García, entre otros.

Fue a través de Corichi que Romo se acercó a la tribu Foro Sol del PRD, que lideraba Amalia, incluso trabajó con la hoy emecista cuando fue gobernadora de Zacatecas. Dicen que en aquellas tierras siguió con su afición.

Al actual diputado de Morena le han tocado tres legislaturas locales, donde se han intentado prohibir las corridas de toros en la Ciudad de México; por angas o por mangas la ley nunca ha podido ver la luz.

Como ahora hay un movimiento animalista en contra del maltrato a los toros de lidia —desde antes de salir al ruedo—, más de un político declara estar en contra de esos festejos. El propio Romo, tres veces diputado local, declaró que si avanza el dictamen, votará por la prohibición.

Así como en sus épocas estudiantiles la moda era ser taurino, hoy que buena parte de la sociedad  impulsa la idea de acabar con las corridas, el legislador pretende subirse a la ola para ganarse a la opinión pública.

Quizá en el fondo espera que la 4T y sus aliados logren que el Instituto Electoral de la CDMX acepté organizar una consulta —como pretenden los guindas—, para preguntar a la ciudadanía si está de acuerdo con que continúe la lidia de toros o no.

Todo el mundo sabe que Morena busca esa salida para lavarse las manos en caso de que se acabe con la fiesta brava en la capital, pues si hay reclamos por parte de los poderosos grupos que están detrás de esa actividad, argumenten que el pueblo lo pidió.

O peor aún, que el oficialismo esté pensando en que el tema se pueda atorar en el ámbito de las autoridades electorales, y tengan el pretexto para enviar de nuevo esa iniciativa a la congeladora, donde ha hecho huesos viejos.

Uno de los que más impulsa la continuidad de la fiesta es el morenista Pedro Haces Lago, quien abiertamente ha dicho que es criador de ganado de lidia y amante de la llamada fiesta brava, donde, incluso a veces participa en el ruedo con el capote.

El asunto es que muchos de sus compañeros, con pasado en el PRD, PRI, PVEM o PAN, han tenido la oportunidad de votar en contra en otras legislaturas, y se han hecho de la vista gorda.

Como que va siendo hora que, junto con Romo, salgan del clóset, ¿no?

CENTAVITOS

¿Alguien se acuerda cuando una senadora que era cercanísima a Alito Moreno se sintió mal y tuvo que abandonar el recinto para no votar en contra de la reforma judicial, pues a Morena le faltaba un voto para aprobar su iniciativa? Aunque la acusaron de venderse, aseguró que los ¡más de dos millones de votantes! que dice confiaron en ella —desde ahí se veía que traía los cables desconectados—, podrían estar seguros que no les iba a fallar; ayer se afilió a Morena. No porque sea importante ni para el partido oficial y menos para los capitalinos, pero qué feo para Cynthia López Castro tener que estar borrando de la web todos los mensajes de repulsión que como priista difundió en contra de López Obrador, sus hijos, Claudia Sheinbaum y todo el morenismo. ¿A poco se pierde algo con su salida?

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