Contrario a su desempeño en el PAN capitalino, donde se apoderó de las estructuras y formó una cofradía con jóvenes que irrumpieron en la política local, Jorge Romero perdió el rumbo en la dirigencia nacional de su partido.
Su gran idea de abrir el total de las candidaturas panistas a la población en general, y de no hacer alianzas con ninguna fuerza política para el proceso electoral de 2027, le están pasando factura rápidamente.
Desde que en marzo pasado el dirigente blanquiazul oficializó su estrategia electoral, al interior de su propio partido hubieron voces divergentes, pues es imposible dar cabida a ciudadanos no panistas que aspiren a una candidatura, sin sacrificar liderazgos de casa.
El PAN se ha distinguido por impulsar a sus fuerzas básicas, que son los jóvenes que desde muy temprana edad se afilian al partido y pasan todo un proceso —como fue el caso del propio Romero y su círculo cercano—, antes de aspirar a cargos públicos.
Está bien que los azulitos se abran a ciudadanos que no simpatizan con ningún partido, pero poner el juego el cien por ciento de sus candidaturas es una locura, que sin duda causará desencanto en la mayoría de quienes atendieron la convocatoria.
Al estilo Morena, Romero anunció que los candidatos saldrán de encuestas internas, lo que ya de entrada levanta suspicacias, pues si un ciudadano aspira a una alcaldía, por ejemplo, ni modo que sea más conocido que un alcalde que busque reelegirse.
Los aspirantes necesitarán invertir tiempo, dinero y promoción que los haga competitivos. A menos que se tratara de Luis Miguel o de una figura de esas dimensiones, no podrá hacerle ni cosquillas a un alcalde.
Y no sólo a un alcalde, sino un diputado y hasta un concejal, pues a ver qué panista acepta bajarse sólo para complacer la ocurrencia de su líder nacional. Eso sin contar que los azules son sectarios y cerrados; no aceptan a cualquiera.
¿Qué con eso acabarán los acuerdos cupulares para la obtención de candidaturas? ¿En serio los hay? Muchos quisieran ver que dejaran sin hueso a Luisa Gutiérrez, Andrés Atayde, Luis Mendoza, Santiago Taboada o Mauricio Tabe, sólo porque Peso Pluma es más popular.
En lo nacional habría que ver si los liderazgos se dejan mangonear para cederle una candidatura a algún fuereño.
Pero, además, su decisión de no aliarse con nadie, ha metido a Jorge en aprietos, pues en su primer gran compromiso en solitario, el PAN fue borrado de Coahuila, al grado de perder su registro en la entidad.
Por eso en Nuevo León la dirigencia local ya dijo que no está cerrada a una alianza con el PRI, para lanzar al alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, a gobernador de ese estado. ¿A ver si Romero dice que no a los regios?
Y lo mismo pasará en Chihuahua, Sonora, Colima y otros lugares, donde las decisiones del Centro no sin bien recibidas.
Parece que la tómbola azul no va a funcionar y que el PAN regresará al esquema tradicional, al menos en las gubernaturas.
CENTAVITOS
Mientras el líder cubano Fidel Castro, idolatrado por Clara Brugada y su tribu, promovió un decreto para que en Cuba no hubiera ninguna estatua o busto de él, a fin de evitar el culto a la personalidad, ayer en el Asta Bandera la doñita del Ayuntamiento citó a los diputados de Morena para que se sacaran una foto con ella, con motivo de su cumpleaños. No hubo pastel, sólo la difusión de una imagen de ella rodeada de los lambiscones legisladores. Vaya incongruencia ideológica, ni modo que eso no sea culto a la personalidad.
